Giampaolo Musumeci: “El tráfico de personas es un negocio ilegal, pero un negocio en todos los aspectos”

Aleksandr es siberiano y trafica con seres humanos. Ha trabajado durante años para poderosos contrabandistas turcos y afirma que es el mejor en su trabajo. Su historia en el mar comienza cuando se derrumbó la Unión Soviética y todos abrazaron el capitalismo. Fue un momento en el que el rublo se devaluaba una vez al mes. Todos prefirieron invertir el dinero en bienes para no ver esfumarse el valor del contante. Así fue, como mucha gente se hizo con un barco al que no se subió nunca. Aleksandr tenía un barco pero no tenía empleo, al menos hasta que realizó la primera entrevista por Skype para ser un traficante de personas. 

“Los inmigrantes rezan durante la travesía. Yo soy su única esperanza. Podría abandonarlos a su suerte, pero no soporto la idea de hacer correr un riesgo tan grande a personas indefensas, sería un crimen. ¿Lo es también el tráfico de personas? Yo creo que Moisés fue el primer guía de migrantes de la historia. Yo soy como Moisés”, confesaba Aleksander.  El testimonio está en el libro ‘Confesiones de un traficante de personas’ (Altamarea, 2019) de Andrea di Nicola y Giampaolo Musumeci. 

El tráfico de seres humanos se ha convertido en el negocio más rentable. Mucho más que las armas, las drogas o las falsificaciones. La gente, las personas, los migrantes valen menos y la oferta de esta preciada mercancía es inagotable. Todo se compra con dinero y funciona siguiendo las leyes del capitalismo. Mientras Europa cierre las puertas, la inagotable demanda de migración dará trabajo a los traficantes como Aleksandr. 

 


“Todo se compra con dinero y funciona siguiendo las leyes del capitalismo”


 

“El tráfico de personas es un negocio, ilegal, sí, pero un negocio en todos los aspectos. Cada compañía de traficantes tiene su “departamento de marketing” que a veces funciona mejor que el boca a boca y las redes sociales son muy utilizadas. Hay perfiles de facebook que anuncian viajes, tarifas, descuentos. A menudo con el número de Viber para llamar y obtener más información. Como verdaderas agencias de viajes”, añadió Musumeci. 

Organizado, con capacidad de tejer relaciones, trabajar bajo estrés, saber coordinar los factores de “producción” y ser un oportunista son las características para ser un buen traficante. “Si estamos en 2011 y eres un pescador tunecino, podría convertirse fácilmente en un traficante, si eres desprevenido, bueno, cínico y despiadado”, zanjó el italiano.

Giampaolo Musumeci_Foto Archivo

Trasladar personas de un extremo a otro del mundo requiere mucha experiencia, como la de El Douly, el internacional, el smuggler. Gestiona una red egipcia que colabora con otra gran red libia especializada en trasladar a Sicilia de manera clandestina migrantes y solicitantes de asilo. Mucho han llegado a Lampedusa gracias a El Douly. 

Los jefes como El Douly o los superiores de Aleksandr, como fue el famoso croata Josip Loncaric, no se conocen a los propios trabajadores. Mantienen una red que les da seguridad y que les convierte en inalcanzables. La justicia no sabe por dónde empezar a tirar para desmontar el negocio. Fue esta duda la que intenta resolver Confesiones de un traficante de Personas. 

Musumeci conoció al El Douly, el egipcio que se había convertido en traficante por una educación criminal sentimental al haber conocido a un joven traficado cuando estaba en Irak. El periodista italiano, que trabajó en varios medios de comunicación siguiendo las rutas de migración europeas, estableció una relación con los traficantes para conocerlos y así poder contar sus historias. Unos cuentos que parecen ficción pero que en realidad son la vida misma.

 


“Hasta que Europa no garantice vías legales y seguras, los traficantes siempre encontrarán nuevas rutas para acceder”


 

El traficante es un criminal y un empresario. Viola las leyes pero es un formidable oportunista que captura las tendencias del mercado. Es lo que Musumeci denomina el “triunfo del claroscuro” desde el punto de vista ético y moral. El reportero señala que “los traficantes trabajan porque los estados europeos no ofrecen una alternativa real a los migrantes y la gente se calla”. 

“Los canales legales y seguros no están ahí y ese vacío lo llenan las organizaciones criminales. Los estados son culpables por alimentar un gran negocio de millones de euros cada año, y los migrantes están “obligados” a recurrir a agentes y a traficantes porque no hay otra opción”. 

La personas migran para sobrevivir pero lo hace sin canales de acceso seguros. Ese vacío lo llenan las organizaciones criminales y es por eso “que los estados son los culpables por alimentar un gran negocio que mueve millones de euros cada año”.

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