Top 3: novedades editoriales de 2018

Aunque el título de este artículo pretenda ser objetivo e imparcial, lo cierto es que es totalmente subjetivo. No he leído, ni por asomo, todas las novedades editoriales de 2018, pero, a mí me encanta hacer recuento de lo bueno que nos dejan los años y, de todas las que he leído en este 2018, estas son las tres mejores. O mejor, son las tres que más me han gustado.

Lo común que tienen todas ellas es que las tres obras son de autoría femenina. Además, las tres han sido publicadas a finales de año, dos en octubre y una en noviembre. Dos son novelas y la tercera es una especie de ensayo-diario de viaje. Pero, además, dos de ellas hablan sobre adolescentes que se sienten a la vez atraídas y asqueadas por hombres mayores que ellas. Y ahora, sin más dilación, aquí está mi top 3:

1. Cara de pan de Sara Mesa (Anagrama)

Esta madrileña afincada en Sevilla ha conseguido superarse con esta nueva obra. Todas las novelas de Sara Mesa se caracterizan por ese aire de negrura, apatía y decrepitud con el que sus personajes femeninos nos cuentan sus vidas. Sin embargo, Cara de pan y su protagonista se llevan la palma.

En esta novela podemos leer la historia de una niña de Casi catorce que decide dejar de ir al instituto y pasar las mañanas sentada en un árbol de un parque. Allí, se encuentra con Viejo, un señor mayor que no parece estar muy cuerdo desde el principio. Estos personajes entablan una relación tan extraña e incómoda que te mantiene pegada a la novela desde el principio. El desenlace de los acontecimientos es totalmente distinto a lo que cualquier lectora pudiera esperar o imaginar. Sara Mesa construye con esta novela un argumento a favor de la fantasía que no quiere ser nada más que eso, fantasía sobre un papel que nunca se convertirá en realidad. Brillante.

2. El funeral de Lolita de Luna Miguel (Lumen)

2018 ha sido el año en el que, por fin, hemos podido leer la primera novela de Luna Miguel. Debo confesar, para las que no os hayáis dado cuenta todavía, que soy fiel seguidora de la periodista y escritora madrileña. Su novela no ha defraudado, a pesar del revuelo que ha ocasionado en redes sociales como Instagram, donde algunas aseguran que el éxito se debe a una gran campaña de marketing y otras afirman que “para la edad que tiene la autora” la novela no esta mal.

Me veo en la obligación de hacer un alegato a favor de las voces jóvenes, estoy cansada del argumento de autoridad por edad. Las jóvenas tenemos mucho que decir y Luna Miguel ha decidido dar voz a Helena, una Lolita que se niega a que su Humbert Humbert particular cuente su propia historia.

El funeral de Lolita comienza cuando Helena recibe la noticia de que Roberto, el profesor de su instituto con el que tuvo un “romance”, ha fallecido. Ella decide ir al funeral, no sabemos muy bien por qué, pero va. La trama transcurre entre litros de vino, toneladas de carne cruda, arrebatos de masturbación y una bola en el pelo de la cabeza de Helena que no deja de crecer. Si tengo que comparar esta novela con otras obras, sin duda lo haría con Diccionario de nombre propios Petronille de Amélie Nothomb, porque el final te deja totalmente impactada, liberada y con ganas de abrazar a Helena.

3. Sur y Oeste de Joan Didion (Literatura Random House)

Esta obra ha sido publicada en nuestro país en 2018, aunque estos diarios fueron escritos en un viaje en carretera que Didion realizó por el sur de Estados Unidos en 1970. Lo fascinante de esta obra no es solo que Didion sea capaz de atraparte con su escritura cuando cuenta cosas tan mundanas como el calor que hace en Nueva Orleans o lo pantanoso de las piscinas de los hoteles del sur americano. Lo realmente fascinante es que, leyendo esta obra, puedes comprender el ascenso de Trump en Estados Unidos.

Joan Didion tiene un talento sobrenatural para narrar lo que está viendo, para hablar sobre ese Sur tan desconocido que vive anclado en el pasado. A lo largo de estos diarios vemos como la autora se siente atrapada en el Sur y sólo desea volver a California, a su querido Oeste. De hecho, Didion llega a afirmar que:

En el Sur no podía dejar de pensar que si yo hubiera vivido allí habría sido una persona excéntrica y llena de rabia, y me preguntaba qué forma habría asumido aquella rabia. ¿Acaso me habría sumado a alguna causa, o simplemente habría apuñalado a alguien?