La Línea de Fuego

Gracias, celadoras

Por Isabel Diego Carmona

Yo te he visto, os he visto trabajar, compañera. Yo te he visto, os he visto, con el uniforme empapado en sudor después de quitaros el EPI. Yo te he visto, os he visto entrar en todas partes, en salas de urgencias, en habitaciones, en UVIs, en quirófanos.

Yo te he visto, os he visto llegar a donde solo van los celadores, a la última y nefasta salida, al mortuorio, una y otra vez, una y otra vez, y otra, y otra…

Yo te he visto, os he visto luchar por mascarillas, batas, guantes, gel hidroalcohólico, hasta por el calzado adecuado.

Yo te he visto, os he visto llorar, de rabia, de impotencia, de miedo. Yo te he visto, os he visto, sufrir con los pacientes, consolar a los que entraban asustados, doloridos, febriles, correr con los que entraban sin respiración, acomodar a los que no podían ni moverse.

Yo te he visto, os he visto sufrir. Yo te he visto, os he visto, luchar contra el Covid y contra todos, contra los que no os daban los EPIs, contra los que os consideraban personal de bajo riesgo.

Yo te he visto, os he visto mientras trabajaba y mientras estuve ingresada. Yo he visto todo lo que tenéis que sacar, todo lo que no se os puede quedar dentro, pudriéndose, porque no os lo merecéis.

Porque os merecéis descansar, porque os merecéis un reconocimiento por parte de todas las instancias de este hospital que, como tantos otros, tratan de manera tan ignominiosa a este grupo tan cualificado que, aunque no tenga una cualificación profesional, ha sabido trabajar y estar en primera línea como nadie.

Descansa Isolina, descansad compañeras y compañeros, llorad todo lo que necesitéis y tengáis ganas, os lo habéis merecido de sobra. Reconocimiento para los celadores.