Amores líquidos, un canto a una sociedad que se desvanece

Vivimos en una sociedad que va y viene buscando su lugar, una sociedad que se construye sobre los cimientos de algo que le fue arrebatado y que todavía anhela volver a poseer, aunque nunca va a admitirlo. Y de eso trata ‘Amores líquidos’, la antología de “poesía para un mundo hostil” que nos trae la editorial Círculo de Extravíos, en una selección de poemas hecha por Carlos Asensio y Cecilia González Godino. 

Dieciséis poetas (Verónica Aranda, Ben Clark, Izaskun García Quintana, HAsier Larretxea, Yolanda Castaño, Ana Gorría, Sara Herrera Peralta, Erika Martínez, Pablo Monforte, Ángelo Néstore, David Refoyo, Rafael Saravia, Vicente Monroy, Ana Pérez Cañamares, Emily Roberts e Ignacio Vleming) y doce ilustradores (Ann&Ro Illustration, Israel Barranco, María Castaño, Sandra de la Cruz, Olatz Díaz, Javier Godino, Verónica Living, Celia López Bacete, Ana Matamoros, Alba Sáenz, Javier Rubín y Cynthia Veneno) forman este recorrido que es algo más que poesía. Es un recorrido por quienes somos y cómo afrontamos, así, las relaciones entre personas. Cómo hemos ido construyendo esa sociedad líquida, en continua evanescencia que aboga cada vez más por lo efímero. 

Lo expresan perfectamente los responsables de la edición, Carlos y Celia, en el prólogo de la antología, que ya te deja con un excelente sabor de boca para enfrentarte a los textos poéticos perfectamente hilados con las ilustraciones que acompañan a cada uno de ellos. 

“Mi mayor miedo no es que un día
La transmigración nos abandone.
Pero si alguna vez se extinguieran los claveles
Que en cada vida traes a nuestro encuentro cómo
Voy a distinguirte entre todos.
No quiero ser normal si es normal el olvido”

Ana Pérez Cañamares

Con la teoría de Bauman, tejen la previsualización de lo que leeremos en las siguientes 40 páginas. “Podríamos decir que la modernidad es el camino más transitado, un bastión de valores seguros a partir de los cuales se produce la evolución. Esta es la época de las rutinas, del matrimonio, de la religión y de la industrialización, es decir, la era de lo sólido. Sin embargo, la posmodernidad, como Thoreau, elige el camino menos transitado, un terreno movedizo y desconocido para el individuo, que está desesperado por encontrar nuevas formas de expresión y por estirar a toda costa sus límites”. 

Pero tras la explicación, hay una frase que estremece: “Este individuo visto el derrumbe del sistema de valores por excelencia y ya no tiene que creer; su sociedad ha perdido la solidez y es ahora líquida”. A esto nos enfrentamos y esto es lo que han querido plasmar estos poetas e ilustradores nacidos desde finales de los 70 hasta principios de los 90. Nos enfrentamos a una sociedad líquida y, por tanto, a un amor líquido. 

“Primero el SMS, 

Mínima unidad que incorpora tu lenguaje,

Mucho antes que las cántigas o el folk impreciso.

Una sucesión: caracteres alineados

-Helvética. 12 puntos. Impresos en tinta azul-

Bastan para reconocernos en las afueras, 

En la secante de trayectorias obsoletas

[…]

Refugiados en las pantallas de tacto fácil

Que trasladaban noticias y emoticonos,

Formas figurativas en la desconexión.

A mi señal: pronúnciame, 

[dime aún más alto]

Sin cobertura un desierto. Un amor inservible.” 

David Refoyo