Peaky Blinders: ¿dónde empieza la ficción y acaba la realidad?

A estas alturas seguro que todas (o casi todas) hemos visto lo nuevo de una de las series más esperadas de la temporada: la de la pandilla de Birmingham Peaky Blinders.

Y es que en su quinta temporada se han convertido en una de las series más influyentes de la BBC (emitida en España por Netflix). Pero en La Línea de Fuego queremos ir un poco más allá y descubrir qué hay de ficción y qué de realidad en la historia de los Peaky.

¿Exisitió una pandilla criminal con este nombre? Sí, y además nacieron también en Birmingham. Fue, concretamente, a finales del siglo XIX en la calle Adderley, y ejercieron su poder en las zonas de Bordesley y Smal Heath, ambas caracterizadas por ser barrios bajos con una población extremadamente pobre, durante la Gran Guerra. Sin embargo, la serie comienza tras la primera Guerra Mundial, cuando Tommy, Arthur y John vuelven de la batalla un tanto tocados.

Los Peaky Blinders originales.

Entre sus integrantes originales encontramos a David Taylor, Earnest Haynes, Harry Fowles, Esteban y Rafa, a los que la policía de West Midlands retrataba como “jóvenes con la boca sucia que acechan en las calles en grupos de borrachos, insultando y atracando a los transeúntes”.

Su actividad criminal consistió más en la lucha callejera, incluyendo robo y chantaje, que en lo que conocemos comúnmente como crimen organizado. Estafas de protección, fraude, soborno, contrabando, secuestro y apuestas eran algunos de los actos delictivos que cometían.

Un estilo muy peculiar

Lo que sí que cumple la serie casi al dedillo es la estética dandy criminal por la que la pandilla se distinguía. Su estilo era muy similar al de otras pandillas como la de Manchester o los Sluggers (sus antecesores), y consistía en chaquetas a medida, pañuelos de seda con chalecos de botones, pantalones de campana y botas de cuero. Y, cómo no, su famosa boina en la que cosían hojas de navajas de afeitar para poder usarlas como armas.

Sus mujeres tampoco se quedaban atrás en el estilo distintivo. Exhibían siempre perlas a tuti, un generoso flequillo que les tapaba hasta los ojos, compartiendo con la parte masculina de la banda el pañuelo de seda tapando el cuello.

Los Peacky Blinders no solo eran violentos con sus actos criminales, también lo fueron con las mujeres que les rodeaban. Una de ellas llegó a decir “te pellizca y te pega cada vez que te acompaña a caminar. Y si hablas con otro tipo, no le importa patearte”.

La decandencia de la banda

Después de haber establecido el control sobre su territorio de Small Heath y Bordeslay, a finales del siglo XIX ampliaron su terreno de actuación. Durante una década tuvieron el control político de su zona, provocando que otras bandas fijasen su atención en ellos. Una fue la de los Birmingham Boys (quizás reflejados en la serie como los Billy Boys que hemos conocido esta temporada), con quienes se enzarzaron por el control de los hipódromos de la zona.

Aproximadamente en la época en la que la Gran Guerra se cernía sobre Inglaterra, las familias que componían los Peaky Blinders decidieron distanciarse del foco de la ciudad para mudarse al campo. Con este desplazamiento, sus bandas rivales se unieron para hacerse con el control político del centro de Inglaterra durante los años 30. Así es como los Peaky Blinders fueron sustituidos por los Birmingham Boys y los Sabini, justo en el momento real en el que la serie de la BBC empieza su andadura.

Sin embargo, aunque los de las boinas dejaron de ejercer sus actos criminales, dejaron para la posteridad el nombre, que serviría como genérico a las bandas callejeras. Consiguieron establecer una leyenda local a base de hombres leales hasta el punto en el que nunca se supo realmente cuántos hombres eran de verdad Peaky Binders o cuántos lo decían solo por tener su estatus.

Sea como sea, también nos ha dejado una de las mejores series de la actualidad. ¿No la habéis visto todavía? Ya estáis tardando.