Once Upon a Time… en una película de Tarantino

Brad Pitt y Leonardo DiCaprio en una de las escenas iniciales, vía Indiewire

“Retrata muy bien el Hollywood de la época, pero como película de Tarantino…”, “La estética muy bien, pero no sé, le falta algo para ser de Tarantino…”, “Es muy lenta, no pasa nada hasta las últimas escenas”… Prácticamente desde que se estrenó Once Upon a Time in Hollywood, la novena película de Quentin Tarantino, escucho y leo esas frases constantemente. Y, aunque cada vez hago menos caso (y soporto menos) esas críticas de falso entendido con aire de superioridad intelectual (porque ahora, no sé si lo sabían, eres mucho más cool si no te gusta nada), fui al cine con las expectativas, no digamos bajas, pero sí un poco apagadas, por así decirlo.

Y eso que el reparto no me podía atraer más. Ya no por razones obvias (para las que crecimos en los 90 Brad Pitt y Leonardo DiCaprio protagonizaron nuestras fantasías de adolescente), sino porque Margot Robbie me fascina y porque DiCaprio es uno de mis actores favoritos.

No me considero una experta en el cine de Tarantino, ni mucho menos, pero me gustan sus películas y Once Upon a Time in Hollywood me pareció, en muchos guiños, una historia que incluye muchos de sus elementos preferidos: las escenas de carretera con los actores a toda velocidad, referencias constantes al cine clásico, pero también a películas desconocidas, a las artes marciales, al western (y al spaghetti western), DiCaprio caracterizado para una de las películas de su personaje prácticamente igual que en Django Unchained, ¡y sale Michael Madsen! ¿Cómo no te puede gustar esta película siendo fan de Tarantino, si sale Michael Madsen?

Un reparto perfecto

Partamos de que es un bellísimo homenaje a Sharon Tate. Quienes van a ver la película sin conocer toda la historia de esa noche pierden más de la mitad del contenido de la cinta. Margot Robbie encarna a una actriz con una luz única, con una carrera que comenzaba a despegar, atrayente, carismática y generosa. Si podemos criticarle algo es que Tarantino no le haya dado más escenas (ojo a su fetichismo con los pies en la escena del cine, por supuesto), pero es que la película tampoco va de Sharon Tate. Ni de la familia Manson, ni de las chicas que perpetraron los asesinatos, ni siquiera de Rick Dalton.

Margot Robbie en un fotograma de la película, vía The Spectator

Va de muchas cosas: de un Hollywood ya perdido al que Pitt y DiCaprio (precisamente dos glorias del cine de los 90-00) pertenecen en sus últimas generaciones y al que dan vida propia, a través de sus personajes pero también de sí mismos como iconos, con una química que a mí al menos me sorprendió (no sé si esperaba yo una lucha de egos en pantalla o qué, la verdad); del fracaso y la lucha contra uno mismo (esto siempre lo hace de maravilla DiCaprio), de la humillación, de la amistad. Tarantino construye una historia, una especie de fábula, que es un homenaje a ese Hollywood de los 60, pero también al cine, a todos los elementos que hacen posible una película, a la industria, al arte. Y todo con una banda sonora, como siempre, de una elección inmejorable.

Vaya por delante que a mí Leonardo DiCaprio siempre se me ha asemejado a un actor de los del Hollywood clásico, por lo que creo que está inmejorable en este papel. No me gusta usar la expresión “monstruo de la interpretación” (?), pero no encuentro otra, así que haremos como que no la he usado. La escena de rabia contra sí mismo en el tráiler (en la que toda la sala se rió, y lo entiendo) hizo que se me saltaran las lágrimas. Porque en mayor o menor medida todos hemos estado ahí, hablándonos al espejo.

Brad Pitt, por su parte, da miedo. Y digo miedo de verdad, porque interpreta a un hombre que parece capaz de todo. A mí nunca me convence, pero un amigo del que me fío mucho en materia de cine me dijo que, aunque DiCaprio está que se sale (tanto en las escenas más cómicas como en las intensas), el personaje de Pitt es mucho mejor, y puede que así sea. Quizás el de Pitt sea un personaje mucho más tarantinesco.

Y, en fin, hay una perra protagonista, y todo el que me conozca un poco sabrá que para mí eso siempre es un plus en cualquier película, siempre que no les pase nada malo. Y en esta no es así.

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