Sororidad, Antifascismo, Rosalía y otras palabras del año 2018

   La palabra del año es “tóxico” según Oxford. Un término que va ligado al arte de la lucha en la antigua Grecia pero que hoy en día refleja las preocupaciones con las que vivimos. Se ha empleado en muchas ocasiones: ambiente tóxico, relaciones tóxicas o masculinidad tóxica.

   ¿Ha sido un año tóxico? Lo dudo. Más allá de que Britney Spears lo pusiera de moda en 2003 cuando sacó el exitazo ‘Toxic’,  este año ha sido de todo menos eso a pesar de que para muchos sea la palabra del año.  La lucha feminista quedó reflejada en las calles y en las instituciones y muchas mujeres jóvenes se rebelaron queriendo decidir su futuro.

   Es cierto, que el ambiente político es incierto y cada vez se parece más a la Guerra Fría. La caravana de inmigrantes avanza con fuerza mientras el odio se desata hacia ella. En México gana por primera vez un partido de izquierdas y en Brasil arrasa la ultraderecha. La plataforma de afectados por la hipoteca crece y los precios del alquiler están enquistados. Cabify contra taxi. Los chalecos amarillos contra Macron. El aborto en Irlanda y él frenazo en Argentina. Salvini y Le Pen contra todo. Y, cada paso dado está observado desde los ojos de Facebook, la gran red social que ha expuesto todas sus vulnerabilidades a  luz y han estado sometidas en los Tribunales.

   En resumidas cuentas, ha sido un año intenso, que desde La Línea de Fuego hemos intentado resumir en diez palabras:

 

  • Antifascismo

Este año, el escritor Mark Bray publicaba ‘Antifa: un manual para la lucha antifascista’ (Capitan Swing, 2018).  Un libro que surgió a raíz de los trágicos acontecimientos en Charlottesville (Estados Unidos) y la negativa inicial de Trump a denunciar a los nacionalistas blancos que agitaron todo esto.

En un mundo polarizado, que está generando bandos antifascistas vs. fascistas, Bray expone cual es el origen de ambos y cuál es su paralelismo actual a través de entrevistas  a lo largo  de todo el mundo detallando cuál es la filosofía que hay detrás de cada una de ellas.  

Al igual que el resurgir de ‘Bella Ciao’ mas allá de la borrachera del sábado a última hora, el antifascismo ha empezado a ocupar titulares en un mundo que parece estar dominado por Salvini, Le Pen, Trump y Bolsonaro. 

 

  • FEMINISMO

Así, con mayúsculas y sin mucha explicación, simplemente porque nos ha enseñado a aprender de nosotras mismas y con las demás, a estar más atentas ante cualquier injusticia y poder manifestarlo, a empatizar y a entender. Nos ha dado espacio para hablar con nuevas amigas y ver que no somos unas histéricas, locas o exageradas. Gracias al feminismo, hemos entendido como muchas experiencias que vivimos día a día son crueles: desde los espacios de reeducación masculina en la mesa hasta pasar terror al volver a casa sola.

Tenemos voz, ganas y garra para seguir luchando ante quienes no quieren ceder sus privilegios manteniéndonos al margen. Hemos conseguido mucho, pero todavía dedicamos el triple de horas a poner la mesa, recoger la basura y fregar los platos porque muchos consideran que es nuestra naturaleza, como si solo nosotras naciésemos con manos y pies.

 

Huelga 8M

 

  • Precariedad

En 2017, la palabra del año fue ‘Aporofobia’, un término que volvió a resurgir este verano. La precariedad también lleva a la aporofobia porque se ha convertido en la columna vertebral de muchos ciudadanos y ciudadanos en España. La dificultad de acceder a un empleo digno que te permita crear un proyecto de vida es real y cruel.

La falta de trabajo no crea lazos ni empatía. Sin embargo, es experto en desarrollar inseguridades, incertidumbres y falta de garantías para llevar una vida digna. La precariedad se podría resumir en 2 euros la hora trabajada, en 20 contratos en un año sin derecho a paro o contar cada moneda para poder pagar el alquiler. Eso es real y está sucediendo en nuestro país.

 

  • Apropiación cultural:

 

Rosalía

 

 

  • Sororidad

El año de la huelga feminista en todo el mundo, la Real Academia de la Lengua incorporó al diccionario “sororidad”, un neologismo que se emplea para referirse a la solidaridad entre las mujeres en un contexto de discriminación sexual.

Hemos aprendido juntas y seguimos haciéndolo a través de asambleas, debates e intercambio de experiencias. Deconstruir es un proceso complejo que lleva mucho tiempo, pero que solo puede hacerse desde la sororidad.

 

  • Autoras

Este año he leído a más mujeres que hombres. No de una manera deliberada o intencionada, sino que sin querer la literatura me ha llevado hacia personajes femeninos escritos por autoras. Me he sentido identificada y conmocionada con cada palabra de Luna de Miguel, Joan Didion, Edna O’Brien, Sara Mesa, Virginie Despentes, Amelie Nothomb, Alice Munro…

“Leo Autoras” se convirtió en viral en el mes de Octubre, cuando muchas de nosotras rememoramos grandes libros que habían estado escondidos o infravalorados o descubrimos a nuevas voces que nos hicieron descubrir nuevas perspectivas literarias.

 

Joan Didion

 

  • Fake News (Noticias Falsas)

Han empapelado las redes sociales y han corrido como la pólvora. Las fake news son un bulo, una mentira, pseudo-periodismo que es superficial y parece fácil de entender. Se emiten con la intención deliberada de engañar y manipular para conseguir algo y tiene cierta relación con otros dos términos muy populares: propaganda y postverdad.

Las Fake News han creado a un nuevo tipo de periodista, aquel que se dedica a hacer ‘fact-checking’ o en español, el que comprueba lo que es verdad o es mentira de lo que dicen políticos, instituciones o incluso otros medios de comunicación a través de una información contrastada, revisada y calculada. En teoría, esto es lo que nos enseñaron en las facultades de comunicación pero los diversos poderes han enmarañado la complejidad del mundo periodístico.

 

  • Shippeo

Los fans de Operación Triunfo han puesto de moda la palabra “shippeo”: emparejar a personas por motivaciones estrictamente subjetivas. De aquí surgió Almaia (Amaia y Alfred), Aiteda (Aitana y Cepeda), Ragoney (Raúl y Agoney) de OT2017 o Albalia (Alba y Natalia) o Julright (Julia y Carlos Right) de 2018.  Y ahora, me pregunto ¿Cómo sería la palabra correspondiente al shippeo entre Chenoa y Bisbal en 2001?

Shippeo es una palabra millenial. Aunque esta frase no la entienda tu abuela, es más real que Almaia cantando ayer City Of Stars en el Palau Sant Jordi. Yo no lo supero.

 

Almaia = Alfred García y Amaia Romero

 

  • Comida Real

El movimiento “Real food” ha estallado en las redes sociales en España gracias al nutricionista Carlos Ríos. La idea es simple: comer cómo lo hicieron nuestras abuelas evitando los ultraprocesados que son las grandes preparaciones industriales elaborados a partir de otros alimentos u otras sustancias.

Somos lo que comemos se ha convertido en un mantra que se ha puesto de moda gracias a los memes, canciones y chistes que nos han forzado sin querer a ser conscientes de  todo lo que nos llevamos a la boca. Se ha convertido en un mensaje potente y que llega a través de las redes sociales. Todo un aviso para aquellos que viven en Matrix.

 

  • Descarbonizar

Según la Fundéu, la palabra del año 2018 es microplásticos, un término que se refiere a los pequeños fragmentos empleados en productos de limpieza e higiene o se han desfragmentado en de un plástico mayor (envase o bolsa). En Europa, cada año llegan al medio marino 8.627 toneladas de plástico procedentes de las microesferas en los cosméticos, que es el equivalente al peso de la Torre Eiffel. Su presencia en las playas hizo saltar las alarmas tomar conciencia de lo importante que es reducir el consumo y ser más amables con nuestro planeta.

“Descarbonización” se ha colado entre las finalistas a palabra del año por la Fundéu, también, por su relación medioambiental. Este año se han cerrado las minas de carbón que quedaban y se ha puesto fecha de muerte al diésel aunque también “hemos” aprovechado a aumentar las emisiones por lo que puede ser una señal para aumentar la concienciación de que no existe un plan B para el planeta.