Andalucía, la Asturias del sur

Hace unas semanas que me mudé del norte al sur por amor. Cambié la sidra por el rebujito, el cachopo por el pescaíto frito y el cancioneru asturianu por el flamenco. Sin embargo, a las puertas de unas elecciones autonómicas, donde se destapan las vergüenzas de una tierra, me he encontrado más similitudes que diferencias.

El PSOE nota el cariño en los extremos de España. En el Principado de Asturias ha gobernando 32 de los 35 años de la Autonomía. En Andalucía, ya estaba presente en la Junta Preautonómica y ha dirigido sin descanso en lo que llevamos de democracia. Casi 40 años al timón dan para mucho, sobre todo para afianzar lo más peligroso: difuminar la delgada línea entre el partido, el gobierno y la administración.

En Asturias, faltan 1,3 millones de euros que estaban destinados a la reconversión industrial de la cuenca minera. En 2018, siguen abiertas decenas de empresas fantasmas, polígonos vacíos y museos sin visitantes como consecuencia de la mala gestión de dichos fondos. El encargado de navegar con esas cantidades de dinero por Asturias fue José Ángel Fernández Villa, el hombre fuerte del SOMA (rama minera de UGT) y quien gestionó la vida y jubilación anticipada de los mineros. Ahora, imputado tras la denuncia de su propio sindicato, solo le queda el destierro.

En Andalucía, nadie encuentra 855 millones de euros de los ERE que deberían estar en la Junta de Andalucía. Las graves deficiencias en la gestión concedieron al igual que en Asturias, jubilaciones fraudulentas y subvenciones a empresas que nunca llegaron a crearse. Entre los 500 imputados y 22 condenados, está Manuel Chaves Grillán, expresidente de la Junta y uno de los hombres fuertes de la red de corrupción andaluza.

Asturias se parece a Andalucía o Andalucía se parece a Asturias. Los ciudadanos son rehenes del paro condenados a la contaminación de la tierra, a la que tienen tanto miedo por la falta de empleo como por la calidad del aire que respiran.

Entre abrazos a abuelos y besos a niños se han criado los líderes socialistas en Asturias y Andalucía, sobre todo en esta última por la campaña que ayer puso punto y final. Sin embargo, paradójicamente, tanto Susana Díaz, actual presidenta de la Junta y candidata socialista a renovar el puesto en San Telmo como Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias, se dan golpes en el pecho a nivel autonómico mientras manejan aspiraciones nacionales.

 

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Un día cargado de emociones.

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Cuarenta años dan para mucho, sobre todo para aumentar la sed insaciable de un poder que parece que nunca acaba gracias a una red clientelar que es casi imposible de reventar, y que si tambalea en algún momento en Asturias o en Andalucía, prueban suerte en Madrid. Nunca está mal recordar, el papel de Díaz y Fernández durante la crisis en las primarias socialistas del año pasado, intentando ser la pata de la mesa de una derecha agotada.

Ojalá fuésemos valientes para renovar unas tierras que piden a gritos un nuevo modelo productivo que sea verde, fresco y cómo no, feminista.

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A reflexionar 😋💚

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