Las lecturas de La Línea de Fuego

En La Línea de Fuego nos mueve la inquietud. Leemos, estudiamos, aprendemos, trabajamos y queremos que vosotros también seáis partícipes de esta pequeña revolución. Por ello una semana más os traemos algunos de los artículos que más nos han hecho reflexionar.

Abolicionismo: Cuando la República dijo sí a la abolición de la prostitución 

Es una herida abierta sin cicatrizar. Pasan los años y el debate sigue siendo el mismo. En este artículo del periódico Público, Ana Bernal Triviño hace una reflexión sobre el decreto del 23 de junio de 1935 que prohibía el ejercicio de la prostitución. “Las circunstancias sociales de entonces no son las de ahora, marcadas por la dificultad de controlar las enfermedades venéreas de forma eficaz. Pero, para llegar a la fecha de ese decreto, antes varias mujeres reflexionaron sobre la prostitución, en un marco idéntico al que el propio feminismo desarrolló desde el comienzo de su historia”.

Dejad de llamarnos con palabras en inglés 

“Hay muchas palabras que utiliza el liberalismo para maquillar la realidad y luego los medios los reproducen como voceros como si fuera lo más natural: Sinkies (parejas que, aunque quieran, no pueden tener hijos porque no tienen dinero), Treinteenagers (“¿Treintañeros o adolescentes? Sin casa, sin hijos, pero con humor”); Trabacaciones (no desconectar en vacaciones y atender a la llamada de tu jefe); o “9 trucos para no encender la calefacción en invierno”.”

Millenials: Los niños perdidos

“Nos levantamos entre los escombros. Se levantaron los movimientos sociales, la empatía, la conciencia de que lo común importa y que desde lo común se construye. Se levanta el feminismo, desde luego, concebido como una gran lucha por la igualdad y contra la discriminación, que incluye el género pero también la raza, la clase social… Las voces las recuperamos; nos liberamos del disfraz, empezamos a llamarnos por nuestros nombres verdaderos. Abandonamos el refugio de los niños perdidos. ¿Nos permitirán levantar nuestra casa propia?”

Del refugees welcome a la pobreza y la soledad

“Al dolor de la huida y el exilio se suman las dificultades para volver a tejer redes sociales de apoyo, necesarias para hacer frente a la precariedad y riesgos de exclusión durante sus primeros años en España. Muchos se quejan de no tener acceso a personas nativas, especialmente, durante su estancia en los centros de acogida. Esto explica que experimenten sentimientos de soledad o que el círculo de confianza y soporte se reduzca entre personas que también son refugiadas y atraviesan situaciones similares. No obstante, el carácter abierto y cálido de la ciudadanía en España para relacionarse hace que sea de los países más agradables en ese plano”.