En tiempos de crisis: revolución Despentes

Virginie Despentes (Francia, 1969)

Virginie es una tipa que lo único que pretende es cambiar el mundo. Despentes es una revolución. Sus obras tienen más o menos las mismas consecuencias que el huracán Leslie: dejan todo revuelto y patas arriba. Teoría King Kong columpió el universo feminista y la trilogía Vernon Sabutex puso en tela de juicio el sistema francés relatando la vida de un tipo desclasado que trabaja en una tienda de discos y es amante del rock.

La escritora francesa es una bomba de relojería que analiza el feminismo, la austeridad y la protesta social, a través de un mantra: “La obediencia no es recompensada y es importante creer que lo que se presenta puede no ser correcto”.

Vivir en la calle como prostituta le dió una perspectiva polémica, que sino contagió, hizo dudar de todos los pilares que sujetaban la teoría feminista.En Teoría King Kong su cuerpo está en el centro de todas las batallas y hace con él lo que le da la gana y como le da la gana y así describe cómo la prostitución puede dar libertad a una mujer que está completamente fuera de juego. Aunque no compartas sus ideas, desde luego hace que te remplantees todo lo que está construido y ordenadito en tu cabeza. 

Incluso, antes del estallido europeo del #MeToo y antes del bombazo a Weinstein tras ser acusado de agresión sexual cuando todavía estaba en Hollywood, Despentes ya estaba cocinando el manifiesto que haría revolverlo todo.

 Aquellos que se negaron a vivir en la calle, como el protagonista de la trilogía, Subutex, se volvieron vulnerables en una Francia agresiva y que te convierte en alguien marginal en un mundo de un capitalismo indomable y un consumo exacerbado, que te lleva a contar cada céntimo que te sobra en la cartera.

A principios de los 90, todo lo que decía Despentes por la boca estaba fuera de lugar e incluso sus obras no encajaban dentro de lo “alternativo”. Era completamente transgresor porque contenía demasiada violencia, alcohol, drogas y punk. Sin embargo, la crisis económica y migratoria y la desafección política le ponen el altavoz a una mujer revolucionaria porque  parece ser que ya estamos preparados para ello.