Renegadas

Por Jaime Reyero Abellán
Siempre me recuerdo viendo películas.La tipología de mis gustos sobre el lado menos amable de la vida va desde los indios y vaqueros hasta los polis y cacos, narcos, espías, forajidos, piratas, putas, camellos, chulos, maleantes, vividores, violadores, asesinos, disidentes, exconvictos, militares, estafadores, corruptos, suma y sigue.
Mis series preferidas también versan sobre estos personajes al margen o al filo de la ley.
Tan sugerente el lado oscuro que me sugestiona hasta tal punto que no puedo parar de preguntarme quién soy. Con ellas me acuesto y me levanto, no literalmente, ni siquiera con mis ojos en la pantalla. Es más una sensación espiritual, como que sueño despierto y dormido con ellos.
Las series y el cine reniegan sobre los personajes femeninos asociadas a sus tipologías.
Quién hablaría de forajidas en la historia del cine cuando en el mundo real no tenían la posibilidad de huir ni de su marido, al que les unía un vínculo religioso para siempre protegido por el imperio de la ley, sumado todo ello al estigma social si osabas romperlo.
Camellas, chulas, haberlas las había y las hay. La figura del que pasa y distribuye droga a pequeña o gran escala es tan antigua como eterna, por lo tanto desde siempre ya contaba con chicas en sus filas. Véase mulas de carga que transportaban en su propio cuerpo la droga y pasaban fronteras. Pero la figura imponente del capo que gozaba de cierto prestigio social, político, económico, religioso siempre fue hombre.
Las nombradas en femenino tienen matices despectivos de mayor calado comparado con los varones. Véase el caso de las putas, que para el imaginario colectivo siguen siendo más putas que los putos solo por el hecho de ser mujer. Este último podría ser un actor secundario con papel pequeño e irrelevante o incluso tu primo lejano, muy lejano. Por el contrario ella está en el foco principal, es carne de cañón, el ojo del huracán. La lista de negatividad con la que se asocia esta palabra es interminable.
Dime cuántas vaqueras conoces y cuantos vaqueros, que me explique el cine del oeste porque las borró de la vida. Principalmente porque nunca existieron, porqué no se las dejó existir, no había espacio para ellas, el fingir colectivo las excluía.
Teniendo en cuenta que los creadores de opinión son los medios de comunicación, siempre es un indicador de los tiempos que vivimos. Tiempos asesinos, que eliminan las huellas de las mujeres. Pero la memoria es refugio de la historia, es responsabilidad de todos y todas su conservación.
Desafiemos a la ilógica de un mundo esquizofrénico, paranoico, que no sabe distinguir y gobernar lo que verdaderamente importa. Cómo desdibujaremos este mapa regresivo de zonas devastadas , cuantas más tendrán que caer, que señal esperamos para contrarevolucionar a la propia revolución democrática que ni es suficiente ni nos llega.
Desde acá se oyen las olas tiritar de frío, quieren sentir el calor de sentirse vivas. La marea tiene nombres y apellidos. No parará hasta la absolución de un lenguaje machista y cómplice. Tejerá redes por todos los núcleos hasta fragmentarse y desfragmentarse en más tejidos. Vertiginosamente avanza implacable entre silenciadores sociales de alarmas de brujería. Calcina las rocas inmóviles, las dota de nuevas miras más fértiles. Se origina con el fuego que origina el rechazo, se arrima a los aires para ventilar el mensaje, recorre los planetas del inmovilismo y rehace los vértices de la dignidad. No rehuye el cuerpo a cuerpo y dota de autoridad a su propia voz, riega desiertos cambiantes por vegetación permanente.
Este imán se retroalimenta y aumenta la escala evolutiva, para atraerlas hacia estos nuevos horizontes que se van abriendo camino. El ismo del feminismo dilata las pupilas que no quieren ver y destroza lo anquilosado con poesía reparadora.
Las chicas de Sol ya empezaron, acampadas permanentemente desde hace más o menos un mes. Son el símbolo de la resistencia y el cambio. Protestan y proponen. Protestan por su dignidad y la de todas las mujeres, proponen mediante rupturas y actúan en base a ello.
Dicen que se acabo esperar a que el sistema despierte, que mejor despertamos todas nosotras juntas, porque siempre un paso por delante están cambiando el modelo actual. Sin protocolos absurdos y sin intermediarios cómplices con el poder. Van directas a la raíz del problema. Tiene un plan diseñado y quien quiera verlo, que se acerque. Hay buzón de sugerencias, cuaderno para anotar propuestas, arte y libros sobre feminismo.
Cada vez el espacio más adaptado y renovado. Que tomen nota de estas heroínas que están abriendo nuevos caminos.