Las mujeres cantadas: música feminista para la revolución

El trío argentino Fémina. Foto: Facebook del grupo.

Que la cultura está experimentando una revolución feminista no es ningún secreto. Por fin encontramos representación en géneros que hasta ahora habían sido masculinos, como el flamenco (sí, el flamenco), el reggaeton o el trap. Y Latinoamérica está siendo el caldo de cultivo mayoritario para esta nueva generación de músicas que tratan en sus letras de los derechos de las mujeres, de los niños, de los trabajadores, y critican el sistema en el que nos encontramos por patriarcal y capitalista. Si, como decía Kate Millett en su (nuestra) Biblia Política sexual, el patriarcado es una institución, y como tal está destinada a perpetuarse mediante una serie de reglas, ¿qué mejor para reventarlo que bailando y cantando despojándonos de ellas?

Es lo que hace, entre otras, Rebeca Lane. Esta poeta, cantautora, rapera y socióloga guatemalteca, también conocida como Miss Penny Lane, nos llama a la revolución con sus letras, que hablan de la tierra y de las mujeres (Mujer lunar es uno de sus temas más impresionantes) y aparecen acompañadas de rap fusión con ritmos latinos, lo cual la convierte en una de mis favoritas. Es la cabeza de esa nueva generación de músicas latinoamericanas que quieren reapropiarse de sus ritmos y su cultura, los mismos que los reggaetoneros han empleado para ensalzar la cultura machista en sus canciones. Rebeca Lane nos canta cosas como: “Guerrera, derrumbemos las fronteras, hagamos la primavera, pon tus dedos en mi tierra, que no nos gane la guerra, que la sangre que nos nace fertilice flores fieras y el silencio el amor que la renueva…”; nos habla, se escribe, se canta, nos canta.

La cantautora tiene un dueto, Soy lo que soy, con una de nuestras estandartes patrias en esto de la nueva canción feminista: Furia Sonora, o La Furia.  La rapera, más agresiva que Rebeca Lane en sus letras, se enfrenta al patriarcado y a la violencia con temas como Bruja del Norte, y es una importante voz de la cultura feminista en España. Como también lo es la flamenca Lourdes Pastor. Si bien el flamenco es un territorio que puede parecer equitativo a primera vista, la realidad es que sus letras responden a los estereotipos de género y la cultura del flamenco es, en general, sexista. Pero eso está cambiando con artistas como Pastor, que además de cantante y compositora es socióloga, y que escribe temas como este:

El grupo Mujer-Klórica, encabezado por Alicia Carrasco, es otra señal de que el mundo del flamenco está cambiando. Y del flamenco nos vamos al punk riot, uno de los primeros movimientos revolucionarios musicales abiertamente feminista y que en los últimos años está experimentando un auge en nuestro país. Es el caso de Genderlexx, mis favoritas, que abordan sobre todo temas queer, y de Chroma y Las Odio, las primeras más dark y underground y las segundas, cada vez más populares, con un garaje sucio y punkarra que bebe directamente de las riot y de la Movida y que deja todo su efecto para el directo. Agoraphobia, más pulidas en su sonido y menos radicales en sus letras, pero igualmente revindicativas, están comenzando a girar fuera de nuestro país y prometen dar guerra. Por supuesto, si hablamos de riot, también tenemos que hablar de trap, aunque no sea mi género favorito. Las VVITCH son el gran exponente actual. Como dicen ellas, vienen a reventar el sistema patriarcal; no sé si tan lejos, pero a reventar el trap sí que han venido:

No sabemos sí a reventar, pero desde luego a encabezar el panorama musical latinoamericano ha venido Ana Tijoux. Tijoux ya es un clásico de la nueva música feminista, y sus letras, su voz, sus ritmos (donde vuelve a sus raíces chilenas) hablan a Latinoamérica, y muy especialmente a la mujer latina, a los niños y a los pobres. Nacida en Francia de padres exiliados, es una música y compositora excelente, y muy infravalorada precisamente por los temas de sus composiciones. Comenzó como bailarina de hip hop, para derivar a escribir sus propios temas y posteriormente a acercarse a los ritmos latinoamericanos y a fusionarlos.

En la línea de Tijoux está uno de los grupos que más me ha gustado de los últimos años: Fémina. Son un trío argentino que asombraron al mismísimo Iggy Pop y que apuestan también por el rap fusión, de una forma que pocas veces he escuchado, y se han hecho bastante conocidas en los últimos años, llegando a grabar el famoso directo en el estudio KEXP.

Compatriotas de Fémina son Las Conchudas, que tienen poco repertorio pero que reventaron YouTube con su Cumbia feminista y anticapitalista.

Y, aunque el trap y el rap fusión son los estandartes que llevan el feminismo al panorama musical ahora mismo, la canción de autor española tiene dos buenas compositoras y músicas que no se quedan atrás: Rozalén y La Otra. Esta última es de mis favoritas y la canción que lleva su nombre es una caricia hecha música:

También cantautora es Lúa, una chica almeriense cuyas letras toman un viraje más anarquista y un enfoque de clase, como también hace el grupo valenciano Mafalda, formación de 2010 que mezcla reggae, funk y ska.

Y como a muchas nos gusta la música en inglés, tampoco allí faltan exponentes. Renée Goust es una cantautora estadounidense pero de raíces mexicanas y es la autora de la famosa Cumbia feminazi que se viralizó en redes hace un año. Y, si hablamos de canción feminista en Estados Unidos, no nos podía faltar Ani Di Franco, reconocida activista, muy polémica en sus canciones, que se inclina más al folk rock y tiene un discurso feminista muy politizado, en el que habla de pobreza, racismo y abusos.

De una gran calidad musical y con una voz de una belleza apabullante son las composiciones de Fatoumata Diawara, una artista de Costa de Marfil que mezcla la música folklórica de Wassolou con blues, jazz y funk y en sus letras (nos fiamos de las traducciones que pululan por la red) habla de las mujeres, los niños y en definitiva de su propia experiencia, la de una mujer en un mundo difícil.

La revolución va de bailar, cantar y celebrar a las hermanas, a la tierra, a nosotras mismas y contra el patriarcado. La revolución será con música (y cultura) o no será: