La meta de dejar de ser

Llegaba hace muy poco a nuestro cuartel general un ejemplar del poemario de Carlos Asensio, Dejar de ser, con prólogo de Niño de Elche. Una edición sobria, pequeñita y muy ligera a cargo de Chiado Editorial, de poco más de medio centenar de páginas.

Como casi siempre, me hago mis ideas preconcebidas al texto en función de lo que he leído previamente sobre él o sobre el autor. Pero en este caso, mi información era casi nula. Había visto al autor de pasada en las redes sociales y me esperaba un poco más de lo mismo a lo que estamos acostumbrados en estos tiempos que corren de versos fáciles y temas que cada día me resultan más repetitivos y aburridos.

Pero cuál fue mi sorpresa al abrir el libro y encontrarme una compilación de textos en prosa poética. Bendito Baudelaire por esta herencia. En sus textos, Asensio nos deja una excelente muestra de estas composiciones a caballo entre la poesía y la prosa con un toque eminentemente romántico. Es inevitable pasar por alto el lenguaje barroco, quizás rocambolesco, pero que no suena en ningún momento desfasado ni pretencioso.

Como dice Asensio en las primeras páginas del libro, Dejar de ser nace como la necesidad de extinguirse. ¿Y quién no ha tenido esa necesidad alguna vez? De esta manera, el autor nos transporta a lo profundo del ser humano, todas esas sensaciones y sentimientos que todos hemos tenido alguna vez pero desde un punto de vista muy romántico, el de dejar de ser. Dejar de ser alguien para ser otro alguien, una persona distinta.

¿Y no sería más sencillo emprender el vuelo? Cediendo a la hostiliddad del aire. Sobrevolando el mar y las estaciones más yermas.
Mecerse suavemente sobre las ramas del delirio.
Perdiendo, de a poco, toda consciencia.
Renunciando a ser uno mismo .

Y es que si hay algo que nos quede patente después de leer Dejar de ser es que todos somos supervivientes de nuestro propio cataclismo, de las batallas internas de transformación. Y es por eso que los escritos que se reúnen bajo este título pueden llegar a meterse dentro de uno, que es, al final, de lo que va todo esto de la Literatura. La identificación de los seres a través de las letras. De ser superviviente de nuestros propios desastres.