Una (enésima) defensa de los Beatles, o sobre por qué es el mejor grupo de la historia

Foto vía thebeatles.com

 

Cuando cuatro chicos se juntaron a finales de los 50 para imitar a Elvis y a Buddy Holly, es muy probable que ninguno tuviera grandes aspiraciones musicales (excepto Lennon, que siempre buscó ser una estrella). Escuchaban los discos importados de Estados Unidos que traían los marineros al puerto de Liverpool, comenzaron a tocar skiffle, a organizar verbenillas de barrio y a entrar en contacto con otros grupos de su ciudad. De ahí a Hamburgo, y a partir de ahí se desataría la histeria. Pero esta historia ha sido mil veces contada; no iba a aportar nada nuevo.

Please Please Me, su primer álbum, se graba entre 1962 y 1963, y básicamente se basaba en el repertorio que el cuarteto había tocado en sus conciertos en Hamburgo y Liverpool. Seguramente George Martin es el que decide lanzar como singles Love Me Do y la canción que pone título al disco, pero la verdadera joya es Twist and shout, que anticipa varias cosas: la experimentación que caracterizará a toda la carrera de los Beatles, la originalidad y calidez de George Harrison a la guitarra y las ganas de Lennon de ser un auténtico frontman. Él quería ser Elvis, no estar en un grupo; aunque sus planes se trastocaron, y para bien.

El tema no es suyo, sino que es una versión de una canción de 1961 del grupo The Notes. Es lo que sucede con las buenas versiones, que se apropian y anulan los temas originales. Los Beatles harían eso varias veces a lo largo de su carrera, y es una de las razones por las que se merecen el título de mejor banda de la historia.

El siguiente trabajo, With The Beatles, supondría la consolidación de Paul McCartney como dueño y señor de la balada, o más bien de la canción de tema romántico (y hasta nuestros días) con la maravillosa All My Loving. La letra es impecable (dijo McCartney en una ocasión que fue la primera canción en la que escribió primero la letra y luego la música, lo cual para él era excepcional, siendo más compositor que letrista hasta el momento), pero lo que añade de verdad el punto en el que uno comienza a ver una cierta evolución, que se sale del pop dulzón y rockabilly (fantástico, por otra parte) que habían hecho hasta el momento, es el solo de guitarra de Harrison. Quizá no sea muy parcial en lo que al guitarrista se refiere, de acuerdo…

Pero si hablamos de punto de inflexión en la carrera de los Beatles, deberíamos hablar de Rubber Soul. El mejor disco de los Beatles. Ni Abbey Road, ni Revolver, ni Let It BeRubber Soul es, me atrevería a decir, uno de los mejores discos de la historia del rock. Seguramente los ya mencionados sean mucho mejores técnicamente; tenían unos medios apabullantes, una experiencia instrumental increíble y mucho, mucho bagaje, pero también estaban cansados. Si a mí no me gustan tanto Abbey Road Let It Be es porque carecen de las mejores bazas de los Beatles: la experimentación, el juego, y la complicidad. Los dos últimos álbumes son magníficos, porque son la labor de cuatro talentos; pero de cuatro talentos dispersos, ya nunca más unidos.

Help!, Ticket to Ride, Norwegian Wood, She Came In Through the Bathroom Window, Polythene Pam, Eleanor Rigby, Dear Prudence, I Am Mine, Tomorrow Never Knows, A Day in the Life… Todas tienen en común el juego, el arriesgarse. Cuando suelo tener esas conversaciones de bar en las que tengo que defenderlos a capa y espada, los argumentos que me suelen hacer los que infravaloran a los Beatles es que no eran tan buenos músicos (por músicos se suelen referir al aspecto técnico, en lo que quizás tengan algo de razón), que no hicieron nada del otro mundo (hay un hueco en el infierno para los que dicen eso), o que no les gustan (argumento totalmente respetable). Pero antes que ellos, como se suele decir, sólo estaba Elvis.

John Lennon, George Harrison, Paul McCartney y Ringo Starr (sí, Ringo también; ya vale con la broma) lo hicieron todo. Crearon la primera canción heavy, la música de estadio (para bien o para mal), la cultura de los grupo que sigue hasta nuestros días, introdujeron referencias orientales, blues, y hasta toda una orquesta en sus canciones. No fueron perfectos, ni mucho menos; pero un grupo que comienza su carrera con una canción como Please Please Me y la termina con Get Back bien merece el epíteto de “mejor grupo de la historia”.