Manuela Carmena: “las mujeres no se encuentran cómodas en los modelos masculinos”

Este sábado tenía lugar en el auditorio de Conde Duque la Mesa Redonda Mujer, vivencia y memorias. En busca de referentes feministas para romper el techo de cristal organizada por la asociación universitaria Mujeres Olvidadas en la que participaron la escritora Ana Rossetti, la actriz y cineasta Leticia Dolera, la cantante Mayka Sitte y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

Durante algo más de dos horas el auditorio de Conde Duque, con un aforo completísimo, se ha llenado de mujeres feministas hablando sobre sus referentes y sobre cómo podemos favorecer que, cada vez, haya más referentes femeninos y feministas para que las nuevas generaciones de mujeres se vean representadas en todos los ámbitos de la ciencia, el saber, las artes y la política.

Brillantes han sido todas y cada una de las aportaciones de la alcaldesa de Madrid quien se ha empeñado en resaltar esa cultura femenina que recuerda en gran parte a la “ética de los cuidados” de Carol Gilligan. Manuela ha señalado que la historia que todas hemos estudiado es política y que esa historia olvida la vida cotidiana, la vida real, la vida doméstica en la que las mujeres han sido claramente protagonistas. Carmena apuesta por “dignificar lo cotidiano, el estar con delantal”.

La exjueza y política también ha querido resaltar que “las leyes vienen después de la cultura” y cuando le han preguntado qué podemos hacer para que las mujeres “lleguen alto” la alcaldesa no ha dudado en contestar que “hay que cambiar los modelos, que son masculinos, de llegar alto”. Manuela apuesta por una política feminista que haga las cosas diferentes: “hay que hacerlo diferente, si no, las mujeres, no vamos a entrar en un poder que es masculino y no nos interesa”. Manuela Carmena también ha recordado que “las mujeres no se encuentran cómodas en los modelos masculinos” y ha explicado como muchas mujeres, cuando llegan a posiciones que han sido tradicionalmente ocupadas por hombres, pasan a intentar adoptar posturas masculinas y a seguir estas posturas creadas por hombres y es ahí cuando se produce una “esquizofrenia” en esas mujeres que, en verdad, quieren hacerlo de otra forma, quieren poner en funcionamiento la “cultura de las mujeres”.

La escritora Ana Rosetti decidió empezar con un tema de gran importancia para la lucha feminista. Este no es otro que la inseguridad de las mujeres para crear o para aceptar puestos de trabajo para los que, a pesar de estar capacitadas, no sienten que los merezcan. Esto es algo que se puede observar en todas las mujeres, por eso Ana cree que no es tan importante lo que otros piensan sino “qué opinión tenemos de nosotras mismas”. Contaba la poeta una anécdota cuando le comunicaron que iba a recibir un premio, ella estaba segura de que se trataba de una broma pesada. Añadía Rosetti que la propia María Zambrano antes de recibir un premio dijo: “¿está usted seguro de que yo me lo merezco?”.

El hecho de que las mujeres, aunque estén preparadas y creen arte o desempeñen correctamente sus obligaciones laborales, nunca crean merecer reconocimiento es realmente peligroso si, desde el feminismo, queremos crear referentes sólidos para las niñas que están estudiando. La propia Ana Rossetti duda mucho de que se hubiera dedicado a la escritura de no ser por el hecho de que se quedó en el paro, “no se nos pasa por la cabeza que lo que estamos escribiendo sea bueno”.

También ha reivindicado Rossetti las historias de amistad entre mujeres. Para ello, ha hablado de como Carmen de Burgos y Clara Campoamor trabajaron juntas en muchos temas relacionadas con el divorcio. Sin embargo, en la historia, de las pocas mujeres de las que se nos habla, se hace desde un modo aislado, como si fueran, grandes excepciones y sin embargo, no estaban solas, trabajaban y colaboraban con otras mujeres. “Faltan historias de amistad entre mujeres”, sentenciaba Rossetti.

Mayka Setti ponía el acento en la falta de referentes de mujeres españolas negras que ella ha encontrado. La cantante de Freedonia ha explicado como en España, a pesar de tener un gran porcentaje de población negra, sigue sin haber referentes culturales negros, sin aparecer representados en los relatos culturales totalmente estereotipados. La cantante ha expresado como el hecho de no poder encontrar referentes en el mundo de la música que sean negras y españolas ha hecho que le “falte una parte de mí”.

La cineasta Leticia Dolera ha querido reivindicar la figura de las mujeres en el mundo del cine, que, como en el resto de campos no es que no hayan estado, es que han sido silenciadas, sus creaciones han sido expropiadas por maridos, hermanos y demás hombres que se han aprovechado del trabajo cultural de las mujeres. Leticia ha hablado del movimiento #metoo ya que considera que ha sido “como una mecha” y que ahora debería utilizarse como un “instrumento de reflexión tanto para hombres como para mujeres”.

Ha sido por este movimiento que ha surgido el tema de la sexualidad. Dolera ha explicado como desde el patriarcado se ha utilizado la sexualidad para mantener el miedo de las mujeres puesto que vivimos en una cultura de la violación, “siempre se nos recuerda nuestro sexo y se nos hace vivir nuestra sexualidad con culpa”. Un ejemplo clarísimo de esto que explicaba Dolera es el hecho de que cuando se quiere desacreditar a una mujer, por cualquier cosa, siempre se suele recurrir a insultos como “puta” o se las manda a lamer genitales masculinos o, incluso, se puede hacer referencia a que su problema es que no han sido bien “folladas”. Porque las mujeres no tienen un papel activo en el sexo sino que son poco más que cuerpos para complacer a los hombres.

Leticia también ha querido hacer hincapié en la importancia del cine y los demás relatos culturales para crear subjetividades y transformar la sociedad. Por ello, Leticia apuesta por una diversidad en el mundo de la cultura que sea capaz de representar la diversidad de cuerpos, de sexos, de géneros, de sexualidades y de clases que hay en la sociedad.

El acto terminaba con un montón de preguntas del público en el tintero porque el auditorio de Conde Duque estaba lleno de mujeres jóvenes, pero también de mujeres mayores y de algunos hombres. Porque el feminismo es capaz de congregar a un montón de jóvenes un sábado por la tarde en una ciudad como Madrid y, humildemente creo que, esto es una prueba más de que el feminismo está en un punto en el que ya, sólo puede ir hacia delante porque la mecha de la revolución ya está prendida.