Otro fantasma recorre Europa

Por Ana Rodríguez (AnaRodriguez_24)  y Pablo Rubio (@PabloRbNv) // Los partidos de extrema derecha han conseguido hacerse un hueco en la política de muchos países europeos agitando la bandera de la identidad y la islamofobia. Repasamos algunos de sus éxitos electorales de 2017 y analizamos las citas que se avecinan en 2018.

Sangre Limpia. Europa Blanca. Y, por supuesto, el ya clásico Stop Islam. Los lemas anteriores son solo algunas de las consignas esgrimidas el pasado noviembre en la Marcha por la Independencia de Polonia. El día 11 de ese mes, más de 60.000 personas se concentraron en Varsovia en un evento en que los colores blanco y rojo de la enseña nacional se fundieron con las antorchas que portaban algunos de los manifestantes.

Esta demostración de fuerza de los nacionalistas de derecha no fue vista con malos ojos por las autoridades polacas, y no es de extrañar: hace tiempo que la identidad está institucionalizada como un factor destacado en la política doméstica. Los designios del país se encuentran bajo el dominio de los conservadores de Ley y Justicia. Últimamente, el partido ha operado a su antojo en las instituciones que gobierna. Tanto es así, que la Unión Europea se ha visto en la necesidad de activar el mecanismo para privar al país de sus derechos de voto en el Consejo por no respetar los derechos humanos. Un caso sin precedentes que, previsiblemente, tendrá poco recorrido: Polonia cuenta con aliados que respaldan al actual gobierno. El líder de Ley y Justicia, el ultracatólico ex primer ministro Jaroslaw Kaczynski, se ha convertido en un referente de los sectores más conservadores de la derecha dentro y fuera de su país.

Así es. El auge de la derecha nacionalista no es un fenómeno exclusivo de Polonia, aunque sea aquí donde, quizá, se manifieste de manera más patente. El crecimiento y la aceptación de los partidos de extrema derecha están a la orden del día en Europa. Para comprobarlo, basta con repasar rápidamente algunas de las citas electorales de 2017.

  1. En Francia, Marine Le Pen (Frente Nacional) se quedó a las puertas del Elíseo. Perdió en la segunda vuelta de las presidenciales frente a Emmanuel Macron. Al banquero reconvertido, unos lo ven como la esperanza de la UE; otros, como un clavo ardiendo al que no hubo más remedio que agarrarse o, dicho de otro modo, como el mal menor.
  2. En los Países Bajos, el PVV no subió tanto como decían las encuestas… pero subió igualmente. La formación del controvertido Geert Wilders pasó de contar con 15 representantes en el Parlamento a tener 20. Bajo su melena rubia oxigenada -otra-, Wilders lleva cerca de una década cosechando un éxito razonable con su discurso islamófobo.
  3. Alemania, país, se pensaba, curado de espanto en lo que a la extrema derecha se refiere, vio cómo Alternativa por Alemania (AfD) consiguió 94 escaños en el Bundestag en las elecciones federales de septiembre. Casi seis millones de votos han aupado al grupo de Alice Weidel y Alexander Gauland a la tercera posición en cuanto al número de parlamentarios, solo por detrás de los socialdemócratas y la CDU de Merkel.
  4. Las aguas del Danubio también bajan revueltas en la vecina Austria. Si a finales de 2016 Norbert Hofer ya estuvo cerca de dar el susto en las elecciones presidenciales, su Partido de la Libertad ha conseguido un gran resultado en las generales celebradas en octubre. Los xenófobos controlan cerca de un 30% del Parlamento y se han agenciado las importantes carteras de Defensa, Exteriores e Interior del nuevo gobierno, presidido por el joven conservador Sebastian Kurz.
  5. Algo más al norte, la República Checa ha sido la protagonista de la última gran victoria de la ultraderecha en Europa el pasado año. Dicha victoria fue por partida doble frente a la política tradicional y, sin embargo, ha pasado bastante inadvertida. Ganó las elecciones el millonario populista Andrej Babis. En cuarto lugar, pero solo a dos diputados de la segunda formación, quedó el SPD (Libertad y Democracia Directa). 22 representantes consiguieron, impulsados por su líder Tomio Okamura: “Criad perros y cerdos como mascotas y sacadlos a pasear cerca de sus vecindarios y mezquitas”. 538.000 checos no pudieron resistirse a su discurso.

Si 2017 ha sido convulso, el año que acaba de comenzar puede ser también digno de atención y de preocupación.

  1. Los colegios electorales de Finlandia han abierto sus puertas este domingo para celebrar unos comicios a los cuales el conservador y actual jefe de Estado, Sauli Niinistö, llega como favorito. Su principal adversario es el diputado ecologista Pekka Haavisto, a quien las encuestas otorgan un 14% de los votos. No es su primer enfrentamiento. En los comicios presidenciales de 2012, Niinistö ganó con el 62,6 por ciento. Los sondeos pronostican un retroceso de la extrema derecha provocado, probablemente, por la escisión en dos grupos del partido Verdaderos Finlandeses que hasta este momento controlaba cerca del 20 por ciento del Parlamento. El discurso antieuropeo de Laura Huhtasaari – representante de esta agrupación – no ha logrado convencer a la población finlandesa. Las encuestas sobre intención de voto realizadas en las últimas semanas la otorgan apenas un 6 por ciento. Una cifra muy baja si la comparamos con los resultados del conglomerado obtenidos en 2015, cuando lograron un 17,6 por ciento. Por su parte, Futuro Azul, partido que surgió tras la escisión de junio de 2015, no ha presentado candidato. Hoy conoceremos si este discurso continúa calando en la población o, si bien, han optado por otras alternativas. Si ningún candidato obtiene más del 50 por ciento de los votos, el próximo once de febrero los dos candidatos con mayor número de votos tendrán que volver a enfrentarse en las urnas.
  2. Convulsa y agitada. Así ha sido la última legislatura italiana por la que han pasado tres Gobiernos diferentes, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni (todos ellos del Partido Demócrata) El pasado 28 de diciembre, el presidente de la República, Sergio Matarella disolvía el Parlamento, poniendo así punto y final a cinco años de gobiernos progresistas y convocaba elecciones para el próximo 4 de marzo. Los sondeos prevén como resultado un panorama muy fragmentado, en el que será necesario alcanzar pactos entre partidos. Temen que ocurra lo mismo que en España cuando se necesitaron 314 días de Gobierno en funciones y dos investiduras fallidas para poner fin a la ingobernabilidad del país. Además, estas elecciones llegan con transformaciones en el sistema electoral, lo cual dificultará el que alguien logre una mayoría. Por el momento, el Movimiento Cinco Estrellas encabeza los sondeos. No obstante, hay que prestar especial atención a los recientes éxitos electorales de la ultraderecha neofascista, liderada por Matteo Salvini, aunque modestos en porcentajes y a escala municipal. Estos resultados han creado ya cierta alarma en Italia. El discurso del líder de la Liga Norte no para de ganar adeptos. En su última intervención, tan como informa DPA, Salvini hablaba del fascismo diciendo que este régimen había hechos “muchas cosas” por el país, aunque la persecución a los judíos fue “una locura”. Este partido concurre a los comicios coaligado, entre otras formaciones, con el partido conservador liderado por el ex primer ministro Silvio Berlusconi, Forza Italia.
  3. Decía Marx que “la historia se repite, primero como tragedia, después como farsa”. Y es precisamente lo que ha ocurrido en Rusia. Hace seis años, en diciembre de 2011, Vladimir Putin presentaba su candidatura a presidente para los comicios de marzo de 2012. En diciembre de 2017, la historia se repetía. Existen diferencias, sí. Pero nada impide que Vladimir Putin consiga revalidar su cargo. Las elecciones ya tienen fecha: 18 de marzo, coincidiendo con el cuarto aniversario de la anexión de Crimea. Precisamente, la anexión de Crimea está siendo una de las protagonistas en la campaña de Vladímir Putin, junto a la idea de que “el mundo está contra Rusia”. Las encuestas de opinión dan la victoria al actual jefe del Kremlin. En estos comicios no participará el líder opositor Alexéi Navalni,lo cual facilitará, más aún, la victoria del actual jefe del Kremlin. En el caso de que las encuestas acierten, Putin gobernaría hasta 2024, gracias a una reforma constitucional que alarga el mandato presidencial de cuatro a seis años.  Es cierto que Europa está en crisis y es cierto también que la economía o el sistema de democracia, a veces, fracasan o decepcionan abriendo una brecha que la Federación Rusa y en concreto, Putin ha sabido aprovechar. ¿Cuál será la hoja de ruta que seguirá Rusia durante los próximos años? Es algo que descubriremos el próximo mes de marzo.
  4. Si por algo se caracteriza al primer ministro húngaro, el conservador-nacionalista Viktor Orbán es por su tensa relación con Europa; además de por su “fobia” a los inmigrantes y refugiados a los cuales relaciones con el aumento de terrorismo. Bajo este panorama, el presidente húngaro, János Áde, convocaba a principios de este mes elecciones generales para el próximo 8 de abril. Unos comicios a los que Orbán llega como favorito, frente a una oposición fragmentada y debilitada. Miles y miles de inmigrantes han entrado en Hungría a través de su frontera sur con los Balcanes desde 2015. La extrema derecha húngara busca en la oleada de inmigrantes y refugiados llegados estos últimos años a Europa, un pretexto más para justificar su discurso radical. Un discurso que está surtiendo efecto, ya que según todas las encuestan, el partido de Orbán cuenta con un apoyo del 40 por ciento de los votantes, seguido por la extrema derecha.
  5. En Suecia, las elecciones generales se celebrarán el domingo 9 de septiembre. En ellas se elegirán los miembros del Riksgad, que a su vez elegirán a su primer ministro. En estos momentos, los Demócratas de Suecia ya tienen 48 diputados, es decir, un 14 por ciento de la Cámara. El discurso radical también ha llegado al país escandinavo; algo que podría transformar por completo la situación del Parlamento Sueco. En los últimos meses han aumentado las preocupaciones por la llegada masiva de inmigrantes al país. En estos comicios, el Ejecutivo presidido por el socialdemócrata Stefan Löfven buscará su reelección. Tendremos que esperar al mes de septiembre para ver si lo consigue o no.

Mientras tanto tendremos elecciones legislativas en Eslovenia, presidenciales en Irlanda antes de que concluya el mandato de Michael D.Higgins; comicios en Letonia, Alemania y a nivel municipal en Polonia e Inglaterra, entre otros. Unos comicios que llegan marcados por el malestar por la inmigración y el rechazo a ciertas políticas de la Unión Europea; una institución que en estos momentos se encuentra en crisis y que, dadas las circunstancias, ha sembrado en esta etapa las semillas de su propia destrucción dividiendo a Europa y favoreciendo la aparición de partidos de extrema derecha. La prácticamente inexistente relación entre la sociedad y los viejos partidos ha provocado una grieta en el marco institucional que ciertos partidos han sabido aprovechar.