Lo mejor de 2017 – Dos veces La La Land, escritoras, poesía y música patria

2017 ha dado mucho que hablar, sobre todo porque ha sido un año muy largo para todos en muchos aspectos. Un año que no ha dado tregua en el terreno informativo: la recién estrenada presidencia de Donald Trump, los atentados de Barcelona y Cambrils, el Procés independentista y la aplicación del 155, más juicios todavía por casos de corrupción del partido más corrupto de la historia de la democracia española…

Ha sido un año triste también: ha sido el año en el que falleció Chester Bennington, vocalista de Linkin Park e ídolo de toda una generación. Gata Cattana, jovencísima rapera de 26, falleció días después de actuar en la Fiesta de Radio3 Extra en la Sala el Sol. Su último disco, Banzai, fue editado y lanzado póstumamente. Numerosas figuras de la canción y de la radio independiente española la recuerdan como una de las grandes promesas del rap en español, y como una persona muy comprometida con el feminismo y la política (era licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Granada). Uno de sus temas más famosos es Lisístrata, abiertamente feminista y reivindicativo.

Aunque no han sido todo cosas malas. La La Land: la ciudad de las estrellas, que se estrenó en Estados Unidos a finales de 2016, llegó a nuestras pantallas el 13 de enero de este año, y no hay otra palabra que pueda definir a esta película más que como fenómeno. Jamás un musical había cosechado tanto éxito en taquilla y había calado tan profundamente en el público: pariodias, reinterpretaciones y covers de su banda sonora han llenado este 2017. Una película que clamaba por los sueños pero también por los sacrificios que estos conllevan. No todo es tan ideal como lo pintan, y La La Land tiene ese tinte agridulce y realista, algo poco convencional en películas de esa clase. Quizás mis canciones favoritas de esta película, más allá de ese City of stars que cantan al piano Emma Stone y Ryan Gosling, son los dos primeros números: Another day of sun y Somebody in the crowd. La fiebre de esta película ha llegado hasta las navidades de este año, donde hemos visto todavía algunas reinterpretaciones de este tema en los especiales navideños de distintas cadenas de televisión.

Mi máster me ha tenido bastante despegada de poder disfrutar de la cultura este año, pero eso no ha impedido que pudiese disfrutar de algunos productos culturales que han salido este año. Llegó abril y con él, el primer libro de María Sánchez, Cuaderno de campo. Hacía ya un tiempo que seguía a María (el primer artículo que recuerdo de ella fue sobre Chernóbyl) y siempre me había gustado lo que escribía y cómo lo escribía. Y de manera inevitable, Cuaderno de campo llegó a mis manos, y ha sido la lectura que más he disfrutado este año, sin duda alguna.

Aquí
a los que no ven el mar
se les reconoce
porque siempre
llevan
una espiga
clavada
en el pecho

Aquí. Cuaderno de campo, María Sánchez

En este mes también se estrenó Guardianes de la galaxia vol. 2, película de Marvel de superhéroes un tanto distintos. La primera película se alejaba de la rectitud típica de los súpers, y en esta película se mantiene, y es una delicia ver la evolución de los personajes y de la trama, la otra definición el concepto familia (que no tiene que ser estrictamente de sangre) y una banda sonora excelentísima, continuando con la línea de la primera.

En la feria del libro, en junio, fui expresamente a comprar libros escritos por mujeres. El primero fue El arrecife de las sirenas, de Luna Miguel, y el otro fue Nieve antigua, de María Sotomayor. Ambos libros llegaron como recomendaciones de amigas y ahora soy yo la que no deja de recomendarlos. Durísimos en ocasiones y terriblemente bellos, conforman mi triada de poemarios preferidos de este 2017. La poesía sigue siendo un valor en alza, y más en los tiempos que corren, donde las redes sociales se llenan de los mal llamados poetwitteros, cuyas rimas y contenido, en muchas ocasiones, se utiliza para ligar. Lo que viene a ser un poeta de bragueta, para que nos entendamos. Afortunadamente, las poetas siguen demostrando una calidad altísima, algo a celebrar.

Parece mentira que nadie lo sepa
el frío es como una corona clavada en el ojo
un montón de niñas y niños que no hacen pie en una
       bolsa
y ya no tienen sueño
parece mentira que       nadie lo sepa

Parece mentira. Nieve antigua, María Sotomayor

 

toco tu piel con mi piel y juntos creamos calor
toco tu tripa con mi tripa y juntos creamos la grasa
toco tu sexo con mi sexo y el gato se interpone
el miedo se despierta
no creamos nada

Tecleé “triste” en el buscador y apareció un bebé llorando. El arrecife de las sirenas, Luna Miguel.

Mayo fue un mes tan ajetreado que apenas tenía tiempo para salir de casa, así que me refugié de manera preventiva en la música para soportar los trayectos a las 8 de la mañana al máster y prácticas, y los de regreso a altísimas horas de la noche. Y empecé a escuchar a Viva Suecia, un grupo que me había aparecido hacía poco y al que cogí gusto muy rápido. Junio fue el mes en el que los consagré: Otros principios fundamentales es uno de mis discos de este año (si Vetusta Morla no hubiese sacado Mismo sitio, distinto lugar a finales de año). Y puedo afirmar sin miedo (por mucho que Spotify diga lo contrario) que A dónde ir es mi canción el año, especialmente por una frase:

Hay más enemigos en la piel de los testigos que entre aquellos que juraron contra ti.

Una frase aplicable en el terreno personal de este 2017.

En julio y agosto tuve la suerte y oportunidad de poder estar en el programa de Ángel Carmona (Hoy empieza todo) haciendo parte de mis prácticas de verano. Hablé de videojuegos, manga y música japonesa, pero creo que mi mejor reportaje de ese verano fue el que hice del Sonorama Ribera 2017, el cual cumplía 20 años. Una crónica distinta, a pie de camping, llena de shitposting (porque apenas hay cortes serios y casi toda la crónica es en broma), amigos, gente en estado de extrema cordialidad, homenajes y mucha música en directo. Intentar capturar el espíritu del Sonorama es mucho más difícil de lo que aparenta a simple vista, y más en un 20 aniversario lleno de sorpresas y alguna que otra decepción.

Septiembre fue un mes de cambios y de cierres de etapas, de cambiar de vida y de ritmo, y entre cambios y cambios apenas pude tocar nada. Ya en octubre, más asentada en todo lo nuevo que se venía encima, estuve viendo varias series.

Fleabag fue la primera que devoré, y aunque dura, la recomiendo muchísimo por cómo trata la evolución e interior de sus personajes, y por cómo trata algunos temas, como la pérdida. No quiero comentar mucho más para no hacer spoiler, pero si buscáis algo corto que ver, debéis echarle un ojo. Seguimos a la espera de una segunda temporada.

La zona ha sido la siguiente que he devorado y he esperado pacientemente episodio a episodio hasta la conclusión de su primera temporada. Un accidente en una central nuclear en Asturias cambia la vida de toda esa zona. Los habitantes de una ciudad se ven obligados a abandonarla y se crea una zona de exclusión. Desde entonces, diversos grupos de liquidadores ayudan a limpiar la zona de la central y construir un sarcófago para el reactor. En este ambiente, empiezan a ocurrir asesinatos y un policía recuperado del accidente de la central (fue de las primeras personas que entró tras la explosión y consiguió sobrevivir) llega a investigar lo ocurrido. La resolución de la primera (y no sé si única temporada) me dejó un poco fría aunque es una serie bastante completa, con muy buenos personajes femeninos (aunque escasos) y entretenida.

Noviembre llegaba y con él, el esperadísimo nuevo disco de Vetusta Morla, tres años después de aquel La Deriva, con el que todos pensábamos que habían alcanzado su cima, y no podrían aspirar a más. Pero no era más que otro escalón que han superado. Una producción cuidadísima, grandes canciones con reflexiones (incluso hay algún guiño a El Mundo Today) y sobre todo, himnos. Hay canciones que me gustan menos pero no hay ninguna que saltaría. Todas me parecen brillantes y perfectas, adecuadas al contexto del disco. La coronación (con disco de oro incluido, recibido el 29 de diciembre)  de una banda que es ejemplo para otras tantas en este país. Una verdadera lección de cómo se hacen las cosas y de cómo se tienen que madurar. Es por eso, que a pesar de su tardía salida, merece ser mi disco de 2017.

Y con esto llegamos a diciembre. Ha sido un mes tranquilo hasta que Operación Triunfo irrumpió casi con una patada en la puerta. He explicado por qué me gusta tanto y por qué me parece tan maravillosa esta edición aquí, y realmente es un éxito merecido. Hay canciones que han hecho ya suyas para siempre, como Ana Guerra y La Bikina, la razón por la que ahora la llaman altanera, preciosa y orgullosa (título merecidísimo para la persona que más está evolucionando en la academia); Aitana e Issues; Ricky y su maravilloso Let me entertain you (“señoras y señores, si este es el final… ¡Ha sido un placer!”) con el que por desgracia le dijimos adiós en la Gala 6… Pero sin duda, la canción que ha logrado poner al programa donde está ahora salió en la Gala 3, y es así como se cierra un círculo. Empezábamos el año con La La Land, con Ryan y Emma como protagonistas, y terminamos con Amaia y Alfred interpretando City of Stars. Este vídeo de esta actuación es el más visto en Youtube hasta la fecha de todo el programa: más de tres millones de reproducciones y la fascinación por estos dos chicos que nos regalaron una interpretación magistral. En estos tres minutos de actuación consiguieron dejarnos sin respiración y que el corazón se nos parase un poquito, sin dejar de ver en ellos algún rastro de lo que hicieron los dos actores en el musical.

 

¿Qué nos deparará 2018? Seguimos con Trump a la espalda, con el Procés, y con un panorama nacional e internacional complicado. Lo único que le pido es que de momento, no se lleve a ninguna otra gran figura de la cultura, o que no sea como 2016, un año terrible. Nos espera la final de Operación Triunfo, el festival de Eurovisión con el seleccionado del programa, la película de Han Solo, muchísimos más libros escritos por mujeres y muchos festivales donde la música española vuelve a clavar con orgullo su estandarte de calidad.