Doce retos sin resolver para 2018

1. Guerra en Siria

Un hombre tras un bombardeo en Alepo. Foto: Reuters

Por Ana Rodríguez (AnaRodriguez_24)  y Pablo Rubio (@PabloRbNv) Miedo y destrucción.  Cerca de un millón de muertos y doce millones de desplazados son las consecuencias de  siete años de guerra en Siria. Hay aniversarios que vale más no celebrar. Y este es uno de ellos. El próximo mes de marzo entre crímenes de guerra y suspiros de esperanza se cumplirá un nuevo aniversario desde que las protestas pacíficas de Siria fueran brutalmente reprimidas  por el gobierno de Bashar Al Asad dando lugar a una guerra civil que se ha convertido en una de las mayores crisis humanitarias de nuestro tiempo.

2017 ha sido un año de transformaciones en este conflicto.  El régimen de Bashar Al Asad ha conseguido, con el respaldo de Rusia e Irán, reconquistar algunas  regiones  que hasta ahora se encontraban bajo el control de los rebeldes.  Además, en este año también se ha expulsado a Estado Islámico de Raqqa y de gran parte de la provincia de Deir Ezzor. Las consecuencias de esta guerra las han pagado – un año más – los civiles. Los índices de desnutrición no han parado de aumentar y 13 millones de personas necesitan urgentemente ayuda humanitaria dentro del país.

2. Refugiados en el Mediterráneo.

Un migrante pide auxilio. Foto Reuters

El 11 de septiembre de 2001, 3016 personas fueron asesinadas en el mayor atentado terrorista de la historia de EEUU. Cien menos de las que han perecido en el Mar Mediterráneo solo en 2017, según Missing Migrants. La cifra se quintuplica en el total acumulado de los últimos cuatro años.

La Organización Internacional para las Migraciones ha determinado que la ruta migratoria que conecta Libia con Italia es la más letal del mundo. La tasa de mortalidad de los migrantes que la emprenden se ha incrementado este año desde el 1,2 al 2,1%, atendiendo a los informes de la OIM.

Recientemente, el Mediterráneo se ha convertido en una fosa común. Los números no bastan para expresar lo dantesco de este espectáculo que tiene lugar en la frontera sur de Europa, pero sí pueden aportar una idea objetiva. El vacío de poder dejado tras el derrocamiento de Muamar Al Gadafi en Libia ha dejado al territorio norteafricano en una situación muy próxima a la de un Estado fallido. Los grupos criminales que se dedican al tráfico de personas operan impunemente en sus costas.

Frontex, la agencia que gestiona las políticas fronterizas de la Unión Europea, aprobó el pasado abril un plan de 200 millones de euros para reforzar a la Guardia Costera de Libia. Sin embargo, aún no existen iniciativas firmes para la implementación de vías legales más ambiciosas para posibilitar la inmigración legal. El Protocolo de Dublín III, que regula las solicitudes de asilo de refugiados y su reparto, no ha sido aplicado de forma eficaz para hacer frente a la creciente avalancha migratoria. Parte de la solución podría radicar en la concesión del asilo por las misiones diplomáticas en Estados vecinos, pero requeriría financiación y formación para los funcionarios públicos.

Por encima de medidas transitorias, 2018 debería ser el año para desarrollar soluciones jurídicas y logísticas a largo plazo, que sean ejemplo de una voluntad colectiva y decidida de poner fin a esta ruta de la muerte. Debería. Idealmente.

3. Crisis Rohingya.

Una niña rohingya / Reuters

A pesar de que su persecución comenzó hace más de un lustro, ha sido este año cuando la represión sobre la etnia rohingya por el gobierno de Myanmar ha sido, al fin, situado en la agenda mediática. El “pueblo más oprimido del mundo”, como lo caracteriza la organización End Genocide, ha compartido titulares con personajes tan magnéticos como Trump y Putin. ¿Cuál es la historia de este grupo humano?

Los rohingya constituyen una minoría étnica musulmana asentada en la región de Arakan, al oeste de Myanmar. Sin embargo, el gobierno de este país, donde está extendido el budismo en una de sus vertientes más radicales, no los reconoce como ciudadanos de pleno derecho. Sus fuerzas armadas, bajo el pretexto de sofocar acciones insurgentes, lleva cinco años cometiendo crímenes contra la humanidad, según Human Rights Watch. Esta campaña de asesinatos en masa y quema de pueblos se ha intensificado especialmente a lo largo de los últimos cuatro meses, en respuesta a los ataques contra bases del ejército de Myanmar perpetrados por rebeldes rohingya.

La población sufre las consecuencias de este conflicto asimétrico. Según estimaciones de Cox’s Bazaar, más de 600.000 personas, en su mayoría rohingyas, abandonaron su país entre agosto y noviembre de este año, forzados a aventurarse por las escarpadas montañas de Arakan o a embarcarse en abarrotados botes que atraviesan el golfo de Bengala, en una ruta que pasa primero por Indonesia antes de llegar a Bangladesh. La cifra de migrantes no cesa de aumentar y el país vecino de Myanmar está desbordado: millones de refugiados malviven en ciudades de plástico que son caldo de cultivo para el cólera o la disentería.

Los ojos del mundo apuntan al gobierno de Naypidaw, y, particularmente, a una persona: la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Símbolo de la lucha contra la dictadura militar que gobernó el país hasta 2010, permaneció 15 años en arresto domiciliario. Actualmente, es Ministra de Exteriores y líder de facto del gobierno de Myanmar. Su negativa a condenar los actos del Ejecutivo del que forma parte han suscitado la crítica de muchos líderes de opinión, que han llegado incluso a pedir que le sea retirado el Nobel.

Mientras tanto, los rohingya, los apátridas de Bengala, seguirán estando en una situación crítica, a merced del ejército birmano, las enfermedades, el hambre y los traficantes de personas.

4. Guerra en Yemen.

Un rebelde huthí. Sana’a / AFP – Getty Images

Había francotiradores en los edificios de alrededor, así que tampoco podían salir de su casa, hasta que la casa vecina fue destruida por un ataque aéreo. Oí que una mujer no pudo ir al hospital para dar a luz. Otra familia permanecía atrapada en un edificio en llamas porque había muchos enfrentamientos en las calles. En ese tiempo, escuchamos historias horribles”. Es parte del testimonio ofrecido por Monia Khaled, de MSF, para el blog Planeta Solidario, del diario La Vanguardia. Khaled trabaja como coordinadora de agua y saneamiento en Sana’a, la capital de Yemen.

La guerra civil en que está inmerso este país asiático dista mucho de su final. Desde 2015, la coalición internacional liderada por Arabia Saudí y que tiene apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos y Europa ha bombardeado regularmente a la alianza formada por los rebeldes huthíes (chiíes) y el partido del expresidente Saleh, depuesto por las revueltas de 2011. Hoy, esta alianza, respaldada en sus inicios por Irán y Siria, está prácticamente rota, debido fundamentalmente a los desacuerdos en el reparto de poder político. La fragmentación del bloque chií podría precipitar la derrota de uno de los bandos, pero entretanto, los bombardeos continúan y Al Qaeda en la Península Arábiga saca tajada de la situación de desgobierno.

La guerra ha tenido consecuencias más profundas que las meramente bélicas. Los recursos naturales han sido utilizados como un arma más. Yemen se encuentra en una situación humanitaria mísera. El hambre y el cólera se extienden. Según ACNUR, dentro del país hay unos dos millones de desplazados internos. El territorio también acoge, paradójicamente, a un cuarto de millón de refugiados de países al otro lado del Mar Rojo, la mayoría somalíes y eritreos.

La emergencia humanitaria es muy real en esta tierra desértica. Yemen se muere y los yemeníes se seguirán muriendo de sed, de hambre, de un atentado terrorista o de un bombazo con el sello del mundo civilizado.

5. Crisis alimentaria en África.

Una mujer y su hijo, desnutrido, a las afueras de Mogadiscio (Somalia), el pasado marzo. FARAH ABDI WARSAMEH AP. Fuente: El País

Al límite. Así se encuentra África. Un continente que este 2017 ha tenido que hacer frente a una crisis alimentaria sin precedentes, siendo África Oriental una de las regiones más castigadas.  Las principales causas de esta situación  obedecen – advierten desde Cruz Roja –  a una combinación de factores climáticos y otros provocados por el ser humano. Las cifras son completamente preocupantes. Según el EWS NET (Famine Early Warning System), 70 millones de personas necesitan asistencia alimentaria.

La ONU ha declarado en este 2017 la situación de emergencia por hambruna en algunas regiones de este continente. La situación no mejora. Sino más bien, todo lo contrario, continúa agravándose provocando que esta epidemia se extienda a otros países .  En los últimos meses, más de 20 millones de personas están al borde de la inanición en cinco países: Etiopía, Somalia, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen.

Es mejor prevenir que curar. La pobreza sigue siendo una de las lacras de la sociedad del siglo XXI.  Para acabar con ella, es necesario, tal y como aseguran desde la ONG Oxfam Internacional, combinar la ayuda humanitaria de emergencia con la ayuda al desarrollo para posibilitar la prevención de crisis antes de que sea demasiado tarde. Será difícil conseguirlo, pero habrá merecido la pena intentarlo.

6. Brexit.

Theresa May y Jean-Claude Juncker / Yves Herman – Reuters

Sin precedentes. Es una expresión que muy bien podría sintetizar la situación a la que se enfrentan la Unión Europea y Reino Unido en este nuevo año. Hace ya más de un año y medio desde que los anglosajones decidieron, por votación democrática en referéndum, abandonar las instituciones comunitarias. Desde entonces, las negociaciones con Bruselas han sido, como se preveía, arduas. A principios de este mes de diciembre, el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker anunció la grata noticia del avance de las conversaciones hacia una segunda fase.

Pocas razones hay todavía, no obstante, para desatar la euforia. Con menos de un año de margen para alcanzar un segundo acuerdo transitorio, ambas partes tendrán que ser más eficientes cuando llegue el momento de ponerse de acuerdo en cuestiones técnicas: conviene recordar que, para marzo de 2019, todos los trámites tienen que haber sido realizados. Eso comprende todo el proceso legislativo a través de las instituciones, con la aprobación necesaria de las disposiciones por el Parlamento Europeo incluida.

La salida de Reino Unido de la Unión Europea representa un desafío a muchos niveles: político, económico, demográfico, administrativo… Además, muchos de los interrogantes abiertos siguen sin tener una respuesta clara: ¿qué factura va a pagar Reino Unido? ¿Qué ocurriría si los tories de Theresa May perdiesen las elecciones? ¿En qué situación quedarán los residentes europeos en Reino Unido? ¿Habrá otro referéndum en Escocia? Londres y Bruselas tendrán que contestar.

7. Consecución de una igualdad real

Activistas de una organización feminista durante una protesta contra la violencia de género en Valparaíso, Chile (Reuters).

Diana, Arancha o Andrea son algunas de las víctimas que se ha cobrado la violencia de género en nuestro país en este 2017. Es una triste realidad que nos persigue.  Es cierto que durante los últimos años y gracias a los Objetivos de Desarrollo del Milenio se han producido avances con relación a la igualdad entre los géneros.  No obstante, no ha sido suficiente ya que a día de hoy, hay personas que consideran que no todos y todas somos iguales.

Uno de los retos que tenemos en este 2018 es  la consecución de una igualdad real entre todas las personas independientemente del lugar de nacimiento, la etnia, el sexo, la religión, la opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social (Artículo 14 CE). Somos testigos de que la igualdad de sexos no existe ya que seguimos luchando para que, más de 20 años después de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra las mujeres, 1 de cada 3 mujeres deje de sufrir violencia física o sexual mayoritariamente a manos de un compañero sentimental.

En la actualidad, y según datos de la ONU, el 19 por ciento de las  mujeres entre 15 y 48 años de edad han experimentado violencia física o sexual. En los casos más extremos y, como hemos visto, esta violencia acaba con la muerte.  Es cierto que el  matrimonio infantil está disminuyendo, pero no desapareciendo. Lo mismo ocurre con la tradicional práctica de la mutilación genital femenina. La protagonista de esta desigualdad no es sólo la violencia. La discriminación también está presente.  Por poner un ejemplo, las mujeres todavía están insuficientemente representadas en puestos políticos o directivos.

El Informe del Secretario General de la ONU, Progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2017 ha llegado la conclusión de que “el empoderamiento de las mujeres y niñas requiere esfuerzos más enérgicos, incluso en los marcos jurídicos, para combatir la discriminación profundamente enraizada, que a menudo es consecuencia de actitudes patriarcales y de las normas sociales que estas conllevan”.

8. Elecciones en Rusia.

Vladimir Putin. Fuente: http://en.kremlin.ru

La historia se repite una vez más. Hace seis años, en diciembre de 2011, Vladimir Putin presentaba su candidatura a presidente para los comicios de marzo de 2012. En diciembre de 2017, lo ha vuelto a hacer.  Es cierto que la realidad a la que se enfrenta Putin en este nuevo año es muy diferente. Sobre todo, en el ámbito económico. Además, en estos comicios,  la oposición política es prácticamente inexistente.

Las elecciones del año que viene se celebrarán el 18 de marzo, coincidiendo con el cuarto aniversario de la anexión de Crimea. Las encuestas de opinión dan la victoria al actual jefe del Kremlin. En el caso de que las encuestas acierten, Putin gobernaría hasta 2024, gracias a una reforma constitucional que alarga el mandato presidencial de cuatro a seis años.  La indiscutible protagonista de la campaña electoral de Putin está siendo la geopolítica. ¿Seguirá esta misma línea si gana las elecciones? Es algo que tendremos que descubrir en este 2018.

9. Ciberseguridad.

¿Están tus datos seguros? / Security Intelligence

Lo avisó, ya en 2012, el por entonces director del FBI Robert Mueller: “Hay dos tipos de empresas: las que han sido hackeadas y las que lo serán”. Desde que se pronunció esta frase, ha pasado el tiempo suficiente como para que la actual sociedad de la información dé otras cuantas vueltas de tuerca a las redes que conectan el mundo.

Es lo que tiene la hiperconectividad: la posibilidad de acceso a información es mayor que nunca, sí, pero también tiene la contrapartida de la vulnerabilidad. Desde individuos particulares a gobiernos, ningún usuario está completamente a salvo de ataques a través del ciberespacio. En mayo de este año, el criptogusano o ransomware WannaCry codificó y secuestró los datos de 230.000 unidades de más de 150 países. Organismos tan poderosos como el National Health Service británico resultaron afectados.

Los grandes servidores no son el único objetivo de los piratas informáticos o crackers. En los próximos años, convendrá tener un ojo puesto sobre los aparatos pequeños: las tecnologías que conocemos como el Internet de las Cosas y los dispositivos llamados wearables, al tener memorias relativamente pequeñas, tienen poca capacidad para almacenar sistemas de seguridad poderosos. Por este motivo, son bastante vulnerables a ataques externos.

El robo de datos puede ser lo que afecte a los ciudadanos de forma más directa, pero no debería ser la única preocupación en materia de ciberseguridad. Los numerosos procesos electorales que se han celebrado este año en Europa -presidenciales en Francia, generales en Alemania, autonómicas en Cataluña- han sido blindados precisamente para evitar la alteración de los resultados a través de medios informáticos. ¿Es una exageración? No para el periodista de The Guardian Luke Harding, que afirma: “La de Trump es la mejor operación de espionaje ruso de la historia”, en referencia a la llegada a la presidencia de Estados Unidos del magnate. ¿Veremos un fenómeno similar en las elecciones presidenciales en Rusia?

La combinación de ciberseguridad y política también se ha venido materializando de formas más fácilmente identificables, pero igualmente preocupantes. Internet ha sido el medio preferido por Dáesh para reclutar a sus combatientes y crear muyahidines 2.0 en las grandes ciudades de Europa.

10. Desinformación

The Sun publicaba en una edición de su periódico el pasado año el siguiente artículo «Meet Putin’s glamorous propaganda girls who front a new UK-based news agency ‘that aims to destabilise Britain ». Por su parte, El Daily Mail  titulaba « How Vladimir Putin is waging a propaganda war on the UK and the West using a Kremlin-backed news agency based in SCOTLAND ». Y The Times tachaba de antioccidental a aquellas personas que ven el canal ruso RT en el siguiente artículo: «Putin TV channel twists the thinking of western viewers».

Mientras aumenta la tensión con Rusia y al mismo tiempo, que se consolida en nuestra sociedad el concepto de guerra híbrida, se presta más atención a los medios de comunicación. El tono de los artículos publicados por The Sun, The Daily  Mail y The Times está claro: hay ciertos medios que utilizan determinadas estrategias para influir en sus lectores. Algunos de estos medios de comunicación han sido sancionados en determinadas ocasiones por Ofcom, el regulador audiovisual británico,por no ser imparciales.

Son tiempos confusos para los  habitantes de este mundo que, ahora más que nunca,  están sedientos de información. El conflicto interno de en qué medio confiar sigue estando presente. El primer paso para estar informado es dejar de ver a nuestros medios como medios libres y consumir la información que nos ofrecen desde un punto de vista crítico. El segundo paso es reconocer que se puede obtener información y análisis útiles de muchas fuentes informativas. Y en general, hay que ser conscientes de las estrategias de manipulación que cada país (no sólo Rusia) utiliza para defender sus intereses. El mundo en el que vivimos es un mundo donde la verdad y la objetividad son dos conceptos muy discutibles. No obstante, las distintas percepciones sobre una determinada realidad deben de ser aceptadas.

Es cierto que Europa está en crisis y es cierto también que la economía o el sistema de democracia, a veces, fracasan o decepcionan abriendo una brecha que la Federación Rusa ha sabido aprovechar.  En los últimos años, las fuerzas políticas y económicas nos han demostrado que a día de hoy cuentan con una tecnología y con distintos instrumentos informativos que cada vez están más presentes en nuestras vidas; unos instrumentos que seguirán existiendo mientras vivamos en un mundo que necesita estar informado.

11. Escalada de tensión con Corea del Norte.

Donald Trump y Kim Jong-Un / Getty Images

Casi todo lo que se puede decir de Corea del Norte está ya dicho. Cierto, se trata de un régimen anacrónico, pobre y sin muchos aliados que apoyen su programa nuclear, pero no por ello la situación geopolítica en torno a la península de Corea deja de ser delicada.

Puede decirse, incluso, que se vuelve todavía más delicada por la violencia de los discursos, la tibieza de China a posicionarse claramente en el conflicto. La probabilidad de una guerra nuclear, aunque continúa siendo bastante baja, no ha sido tan elevada desde el fin de la Guerra Fría.

¿De verdad estaría dispuesta Corea del Norte a afrontar una guerra nuclear? ¿Qué hay de cierto en las pomposas demostraciones de fuerza del régimen de Pyongyang? ¿Le dará China algún otro toque de atención a Kim? Aunque sea solo por una vez, ¿será Donald Trump capaz de pensar en las consecuencias de sus diatribas? De la respuesta a estas preguntas podría depender el futuro del planeta.

12. Terrorismo internacional

Concentración de recuerdo a las víctimas en Bruselas. R. LENOIR | REUTERS-QUALITY. Fuente: El País

 A las nueve menos cuarto de la mañana (hora de Nueva York) del 11 de septiembre de 2001 en el momento  en el que un avión acabó con la vida de cientos y cientos de personas en el atentado perpetrado contra el World Trade Center y el Pentágono en Estados Unidos, el  mundo se paralizó y desde entonces no ha sido capaz de girar con la misma seguridad con la que lo había hecho hasta entonces.  Este atentado marcó el inicio del siglo XXI. Un siglo que comenzaba de una forma trágica marcando la tendencia de lo que acabaría ocurriendo durante los años venideros.  Dieciséis años más tarde en la tarde el 17 de agosto, una furgoneta atropellaba a una multitud de personas en La Rambla de Barcelona.

Gran parte de los conflictos que hoy en día marcan la actualidad internacional tienen que ver con organizaciones terroristas. A día de hoy uno de los más importantes es el que tiene lugar en Siria.  No es él único. Durante estos 15 años la globalización ha provocado grandes cambios en los nuevos desafíos internacionales. Además la forma de hacer terrorismo ha cambiado con la aparición de conceptos como “guerras híbridas” que centran su atención en otros aspectos, hasta ahora olvidados.

Todo ello nos permite hablar de un año bastante malo para la estabilidad internacional. En la parte negativa está la existencia de los conflictos armados que trae como consecuencia un gran flujo de refugiados. Y en la positiva está, por ejemplo, que el SIDA haya dejado de ser la principal causa de muerte en África.  2017 ha sido – sin duda –  un año de interrogantes y marcado por la consolidación de un mundo multipolar. ¿Seguirá 2018 la misma tónica?