La Unión Europea vuelve a “meterse en la cama” con Monsanto

Por Marta Merino (@Martamerino)

Con más de un millón de firmas en contra y a casi quince días para que expire su licencia la Unión Europea ha vuelto a decir sí al glifosato. Nos volvemos a “meter en la cama” con Monsanto y, como en toda buena historia de amor tóxica, eso nos está matando poco a poco. En este caso de manera literal.

El pesticida, calificado como “potencialmente cancerígeno” por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede encontrar en muchos de los alimentos que compramos hoy en el supermercado como el pan o la cerveza. Además, las organizaciones ecologistas aseguran que ya ha contaminado un 45% del suelo europeo.

Pero, si es tan perjudicial ¿por qué los líderes europeos se niegan a prohibirlo? La respuesta pasa por el conflicto de intereses de la empresa estadounidense Monsanto. El gigante agrícola se basa en estudios científicos que demuestran que el glifosato es “inofensivo”, pero que resultaron haberlos realizado expertos muy relacionados precisamente con quien los utiliza como escudo.

De hecho, al hacerse públicos los denominados ‘Papeles de Monsanto’ se descubrió el pastel. La compañía estadounidense redactaba en secreto los informes y  científicos externos los editaban y firmaban.

Lo más grave de todo es que entidades europeas, como la Autoridad Europea para la Salud Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), han hecho copia-pega de los informes de Monsanto. Sí, ni tan siquiera se han molestado en cambiar las frases de los estudios originales.

Esto supuso que la opinión pública de algunos de los países de la Unión fuese contraria a la renovación por diez años de la licencia que permitiría su uso en territorio europeo. El mejor ejemplo de ello es Francia, que se comprometió a prohibir el glifosato en su país incluso si la UE permitía a Monsanto seguir haciendo negocio en el viejo continente.

En estos últimos meses, grupos ecologistas han lanzado una iniciativa ciudadana europea (ICE) que ha sido respaldada por más de 1,3  millones de firmas en contra del uso del pesticida. También el Parlamento Europeo se ha pronunciado aprobando en el pleno una moción que pedía el abandono progresivo del uso de este producto.

A este contexto se ha sumado la presión mediática que tiene este tema en algunos países europeos. Aunque España no es un ejemplo de ello, ya que votó junto con otros trece Estados a favor de prolongar diez años la “sana” relación entre la Unión y Monsanto.

Sin embargo, catorce votos eran insuficientes y la Comisión Europea tuvo que rebajar a cinco años la renovación del glifosato. De este modo, el pasado lunes dieciocho de los veintiocho miembros dieron su apoyo, permitiendo así que el mayor productor de herbicidas del mundo se saliese una vez más con la suya.

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