Aquí no acaba el viaje, la despedida de Second en la Joy Eslava

El año pasado y el anterior no conté todas las veces que pude llegar a ver a Second en directo. El grupo se encontraba en mitad de una gira intensa con su último trabajo, ‘Viaje Iniciático’, y yo tenía bastante más tiempo que ahora para ir de concierto en concierto y de festival en festival con mi cámara y mi descaro para colarme entre las bambalinas. Como digo, no sé exactamente las veces que coincidí con el grupo murciano, pero sí recuerdo cada una de ellas como una gran fiesta. Se puede comulgar más o menos con su estilo, con sus giros electrónicos, su intensidad y su modo de hilar las canciones en español, pero no se puede negar que Second es una fuente de energía, energía contagiosa que con el paso de los años permanecen intacta. Quizá si que haya diferencia entre los primeros discos de este grupo y los últimos trabajos, pero, personalmente, siempre me han inspirado vitalidad y he disfrutado muchísimo cada concierto. Sus citas eran de esas en las que las fotos me salían siempre movidas porque no podía parar de bailar y cantar en cada uno de sus temas, lo pasaba en grande subiendo y bajando del escenario. Recuerdo que acudí hace dos años a La Riviera, donde se iba a presentar ‘Viaje Iniciático’ por primera vez en Madrid y vi como todo se llenó y, de nuevo, la sala se convirtió en una fiesta. Prácticamente todos los temas del nuevo disco tenían encaje en directo aunque, en conciertos posteriores a los que asistí en festivales, los murcianos confeccionaron un set combinando sus temas más épicos con los más nuevos, sin miedo a meter temas más pausados como Nivel Inexperto y canciones más electrizantes como Las Serpientes.

Así, después de la tralla llega la calma y el grupo anunció, a través de un comunicado oficial, que, “después de unos 12 años tocando sin parar prácticamente”, la banda hará “un paréntesis” que supondrá alejarse de los escenarios al menos un año. Para entenderlo mejor apuntar a las declaraciones del vocal del grupo, Sean Frutos. En una entrevista publicada por el diario Información, Frutos asegura que después de tanto tiempo de gira ininterrumpida es necesario “tomar un poco de aire”. “Nos ha costado mucho esfuerzo llegar a este punto y ahora queremos seguir aprendiendo, experimentando, viajar sin tener una hoja de ruta, escuchar otras músicas, leer textos nuevos y antiguos, y disfrutar de la creación sosegada. Aunque no toquemos en directo, estaremos escribiendo, pero no iremos al estudio hasta pasado un tiempo”, explica en la entrevista del diario digital. Las dos últimas citas se las han reservado a modo de brillante final, dos conciertos que han tenido lugar este fin de semana en el Teatro Circo de su Murcia natal acompañados de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Pero antes, Second también quiso despedirse de Madrid, una ciudad donde también lo han pasado en grande. Fue en la sala Joy Eslava donde tuvo lugar la “despedida” dulce y durante dos días la sala se llenó de fieles que parecían no ceder a que el grupo abandone los escenarios por una temporada pidiendo más y más.

Nos colamos en la sala Joy Eslava el 19 de octubre, la fecha oficial estaba programada para el día 20 pero, tras un vertiginoso ‘sold out’ al grupo no le quedó otra que habilitar otro día para aquellos que se habían quedado sin entradas. Si no se colgó de nuevo el cartel de completo en el primer día de los dos concierto, poco faltó, porque la sala ya estaba repleta de gente viendo a Kuve, la banda invitada que actuó previamente. En un formato sencillo y acústico, Kuve prendió la fiesta e incluso animó a subir al escenario a Sean, Jorge y Nando para colaborar en un tema que enterneció a todos. Y es que Maryan, la vocal del Kuve, es también hermana de Sean y compartieron un momento emocionante en el escenario donde la compenetración entre hermanos enterneció a todos. Tras la actuación de la banda invitada todo ya quedaba en familia y el público estaba preparado para que Second saltase al escenario con el primer tema que, en este caso, fue Nueva Sensación. Con su energía característica el grupo apareció en el escenario y el público se volvió loco, apenas fue posible moverse por las primeras filas de a Joy desde este momento y hasta el final. Este tema es veterano, les ha acompañado a lo largo de toda la gira y siempre es agradecido por el público, no fue menos esta vez.

A continuación sonó Primera Vez, uno de los himnos del último disco que tiene ritmo pero no tiene un carácter festivo, de hecho la letra aparece más bien como melancólica, pero en unión con los acordes invita al público a corear y saltar sin parar. Para mi, más allá de lo buenas que sean voces de los vocalistas en un grupo, es importante la interpretación, y en eso Sean tiene el terreno ganado. El intérprete se mueve por el escenario y se retuerce en cada tema, desgarra la voz y dota a las canciones de un dramatismo, como si fuese rabia, que cala en el público. El resto de los integrantes no permanecen invisibles. El set está dispuesto con una línea delantera donde una de las guitarras, a cargo de Jorge, se sitúa a la izquierda del público y se puede decir que, junto con Sean, es el más expresivo del grupo; a su lado el bajo de Nando, que suele salirse de esta línea acercándose a la batería de manera tímida aunque se percibe cada uno de sus toques; en el centro Sean con el micrófono a veces de pie o a veces de mano; Javi, guitarra, se encuentra en el otro extremo con una gran pedalera y espacio para algún teclado, llama la atención como los dos guitarras cambian y cambian de instrumento prácticamente en cada tema; al fondo y encima de una tarima justo detrás del cantante se encuentra Fran con su batería donde las luces del espectáculo le caen encima y dejan ver cada enérgica bacata. A ninguno le hizo falta demasiado tiempo para meterse en el concierto, ni se les veía especialmente nerviosos, los años y la experiencia en los escenarios deben ser la mejor lección para controlar ese tipo de cosas.

2502 sonó a continuación, este es otro de los himnos veteranos de los que hablaba, una canción de su disco ‘Montaña Rusa’, que ya en términos generales suena a aire futurista y rítmico, y este es uno de los temas que sirve de adalid y que, sin duda, logró teletransportar al público a otro escalón de locura ya que, en este punto del concierto, ya sí que sí era imposible dejar de saltar. Y del futuro, viajamos de golpe al pasado y sonó Para bien o para mal, un tema que, de haber entrado en el set de un directo, lo habría hecho hace años cuando el disco de ‘Fracciones de Segundo’ veía la luz. La sorpresa fue para el grupo porque tanto este y otros temas que rescató como A las diez , Conocerte o Horas de Humo fueron cantados por el público. “Yo pensaba que estos no os los ibais a saber, debe de haber aquí gente que nos sigue desde hace mucho tiempo”, lanzó Sean mientras el público asentía. Más tarde sonaron Las Serpientes, un tema absolutamente para enloquecer por su ritmo rápido, sus melodías pegadizas y su estribillo contagioso, y Nos Miran Mal, otro de los temas del último disco que se ha colado en los últimos sets y que desprende energía con un tono reivindicativo puede que, desde mi punto de vista, de denuncia y crítica a esa parte de la industria musical monopolizada por los “dueños de la tribu”. Quizás para otros no sea un detalle reseñable, y puede que lo haya nombrado en otras reseñas, pero me llama muchísimo la atención que Second pueda mantener al público enganchado aunque el mismo concierto tenga varios “picos”, es decir, los temas enérgicos se combinan con los más tranquilos casi sin transición y, aun así, el público se sube a al ambiente que se va generando en el desarrollo del concierto cantando todos temas, bailando los que toca y permaneciendo pendiente cantando los que invitan más a la tranquilidad. El set sigue siendo equilibrado a pesar de estas combinaciones, o esto es lo que se percibe desde la pista, porque no importa que después de dos temas tan potentes como Las Serpientes o Nos Miran Mal suene Algo. Este es un tema emotivo, sencillo, con una puesta en escena en acústico y un ambiente envolvente, lo tocaron en el arranque de la gira, también en el final y resultó muy mágico.

Otro tema que me emocionó, y que no esperaba, fue Más Suerte. Esta canción es pura melancolía de melodías lentas e intensas, fue una de las primeras que escuche del grupo y admito que se me erizó un poco la piel a escucharlo. Nivel Inexperto fue otro punto de emoción que anunciaba la última parte del concierto, aunque estaba claro que los murcianos no se iba a despedir sin que el público, tras las canciones más lentas, gritase y bailase con Rodamos, Atrévete e Invierno Dulce, un último tema exclusivo lanzado recientemente Cada concierto es una ceremonia y como tal tiene que tener algún final característico, eso es, en un concierto de Second, Rincón Exquisito. De nuevo vuelvo a lo que ya he citado, no es un tema con una letra festiva, más bien melancólica de nuevo, pero esta canción se ha convertido en todo un himno y como cada final de concierto, el público termina coreándola repitiéndola, como si no quisieran dejar escapar nunca ese momento. Y así terminó la cita, en pleno éxtasis de energía, y el público abandonó la sala sin sensación de despedida porque volverán, seguramente antes de lo que han anunciado. En mi algo se cerró, cuando cuando sabes que ha llegado el final de una etapa. A pesar de esto, sé que disfruté antes de la gira, durante la misma y cuando llegó el final, de una manera especial y con este grupo con el que, como ya he dicho, puedes comulgar más o menos, pero sobre el que hay que admitir que está en plena forma.

 

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