Todo lo que quiero no cabe en este artículo

Por Sara Pérez (@sarap0va)

Quiero que me cuentes que tal te ha ido el día. Quiero hablar contigo por las noches. Quiero escuchar tu voz. Quiero que estando lejos, me notes cerca. Quiero sentir. Quiero no pensar. Quiero dejarme llevar. Quiero que no me mientan. Quiero que las redes sociales nos dejen de romper el corazón.

Quiero volver a estar con mis amigas “de toda la vida” como “toda la vida”. Quiero beber con ellas. Quiero brindar con vino. Quiero hablar de cosas banales. Quiero recuperar el contacto con aquella persona. Quiero menos reproches. Quiero menos recelos.

Quiero que el Estado de Derecho me deje de pegar, lo normal. Quiero una televisión y una radio pública de calidad. Quiero menos desempleo juvenil. Quiero menos banderas en las calles. Quiero menos canciones franquistas. Quiero una república, porque es democracia. Quiero democracia. Quiero que protestemos cuando no cobramos ni un euro por hacer prácticas. Quiero que se destapen las mentiras, aquellas que no tienen perspectiva según quien las mire. Quiero que los periódicos que hay en el kiosko dejen de ser los flyers de la discoteca del Gobierno de turno.

Quiero crítica y autocrítica. Quiero diálogo.Quiero dejar de “incendiar” Twitter. Quiero que se alejen los extremismos, a otro planeta. Quiero que la palabra patria y España sean de todos. Quiero menos fascismo. Quiero menos discusiones en los muros de Facebook. Quiero más abrazos en las calles.  Quiero que nuestro vecino no sea visto como nuestro rival. Quiero abrazar aquel que llamamos nuestro rival. Quiero que dejen de dar alas a una sociedad polarizada.

Quiero menos mujeres asesinadas por sus parejas. Quiero que dejen de salir de la cueva aquellos hombres que dicen: ¿y los hombres maltratados por sus mujeres?. Quiero que las columnistas de este país estén en los carteles de las conferencias sobre columnismo. Quiero que no las llamen twitteras por protestar. Quiero que no me piropeen por la calle. Quiero hablar sin tapujos. Quiero dejar de hablar de “micromachismo”. Todos los casos que llamamos “micromachismo”, es machismo, a secas y bien grande.

Quiero que dejen de utilizar “interés general”. Quiero coherencia y sensatez. Quiero dejar de utilizar palabras ambiguas. Quiero que mi vecino encuentre un trabajo. Quiero que mi abuelo no tenga que esperar tres años por un test en el hospital público. Quiero que dejen de recortar en sanidad mientras los políticos no recortan de sus salarios. Quiero que mi amiga pueda terminar la carrera que empezó. Quiero que dejen de recortar en educación mientras los políticos no recortan sus salarios. Quiero más cuentas en Sabadell y menos en Suiza. Quiero que dejen de utilizar el patriotismo para tapar las injusticias sociales. Quiero que se dejen de utilizar las lenguas como arma política y no de comunicación. Pero quiero que se reconozcan y que se mantengan.

Quiero que salgamos de nuestra zona de comfort. Quiero viajar. Quiero mezclarme. Quiero tener la oportunidad de hacerlo. Quiero que todas los jóvenes de nuestra edad la tengamos.

Quiero saber de Venezuela y de Cuba. Quiero saber de Argentina, Chad y Somalia. Quiero dejar de hablar de Catalunya. Quiero dejar de hablar de “presos políticos”. Quiero que las noticias importantes vayan en los titulares de las portadas.

Quiero seguir amando con fuerza. Quiero mantener mi intensidad.

Estos son mis quiero a raíz del artículo de Jordi Évole en El Periódico.

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