La importancia de ser mujer en el mundo rural

El sector rural es uno de los más ocultos. Prácticamente nadie le presta importancia a todos esos agricultores y ganaderos que, día a día, se dejan la piel en las labores agrícolas para que una población que experimenta un incremento apabullante pueda seguir comiendo. Tan fácil es es ir al supermercado y coger lo que quieras de la estantería: latas de conservas, productos frescos, congelados, listos para servir y comer.

Sin embargo, si el sector rural es uno de los que menos visibilidad tienen (sobre todo en las grandes urbes), dentro del mismo, las mujeres conforman un estamento silencioso y falto de oportunidades y derechos. El género femenino constituye el cuarenta y tres por ciento de la mano de obra agrícola a nivel mundial. Sin embargo, tal y como apunta la ONU, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor que los hombre. Tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento; y en muchas comunidades su labor es invisible y no remunerada.

En España, cerca de seis millones de mujeres dedican su actividad laboral al medio rural y, según cifras de Fademur, el 54% de ellas lo hacen de forma emprendedora, pese a las trabas y dificultades administrativas que se encuentran. Y es que las mujeres tienen mucho que aportar al panorama rural actual. Por ello, el 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural, con el que la ONU pretende poner de relieve la incorporación del enfoque de género a las políticas agrícolas, el aumento de la tenencia de tierras de las mujeres, la mejora del acceso a la financiación de inversores en bienes que contribuyan a la resilencia frente al cambio climático y la ampliación de las oportunidades de participación en las cadenas de producción y distribución en los productos de más valor.

El campo no es solo cosa de hombres.Y poco a poco tenemos que hacer que las mentalidades más tradicionales en este sector se vayan abriendo hacia las políticas de igualdad, que se vea que una mujer puede hacer lo mismo que su homólogo masculino. Nosotras también tenemos derecho a dedicarnos a la naturaleza y hacer del planeta un sitio más habitable para las futuras generaciones.