Las mujeres de hoy en día seguimos buscando una habitación propia

Por Sara Pérez (@sarap0va)

Virgina Wolf se terminó suicidando porque creyó que nunca conseguiría ser lo que ella quería ser.  ‘Una habitación propia’ (1929), no solo planteó que las mujeres necesitaban una habitación propia para escribir y quinientas libras al año, sino que reclamaba la emancipación femenina. En 2017, ninguna de aquellas dos cuestiones que planteó la escritora sigue resuelta.

Mary Wollstonecraft cuando escribió ‘Vindicación de los Derechos de la mujer’ (1792) , probablemente no pensó que, 225 años más tarde, las mujeres todavía siguen en lucha porque su texto sigue sin estar vigente.

La Generación del 27 se hizo eco de un grupo de chicas que brillaron en la literatura después de quitarse el sombrero. Por aquel entonces, las mujeres de los hombres que sobresalieron en la literatura y que eran damas respetables, debían llevar sombrero, algo que ellas rechazaron como símbolo de emancipación y libertad. Su objetivo fue sacar del olvido a todas aquellas mujeres excepcionales y olvidadas de la Generación del 27. Ahora, más que nunca, es necesario rescatarlas.  El problema, es que a día de hoy ningún conocimiento actual sobre ellas, hace justicia a su trabajo en el pasado.

Marisa Mediavilla es una mujer que fue bibliotecaria. No escribió ningún libro, como Wolf o Wollstonecraft, sino que hizo la gran labor de recoger todos aquellos libros, panfletos, folletos e ideas en papel que estaban escritas por mujeres. Su colección empezó en 1985 y ha llegado hasta la actualidad. Se llama la Biblioteca de Mujeres y todavía busca una habitación propia.

La Biblioteca de Mujeres existe en Reino Unido, Países Bajos, Francia e Italia. Ninguna ha sido fundada por una institución oficial, sino  por un grupo de mujeres. Es el mejor ejemplo que que todavía hoy nos seguimos cuidando unas a otras.

Emma Claine, Chimamanda Ngozi Adichie, Lorrie Moore, Paulina Flores,Svetlana Alexiévich Lucía Baskaran, Cécile Coulon, Jane Austen,  George Eliot,  Elena Garro, Sara Mesa, Luisa Geisler, Viola di Grado, Elena Poniatowska,  Margaret Atwood, Joyce Carol Oates, Alice Munro, Siri Hustvedt, Jhumpa Lahiri,Isabel Allende, Matute, J.K Rowling, Espido Freire, Elvira Lindo… y muchas más. Gracias. 

Lo que no se tiende a nombrar, no existe, no sirve de ejemplo y no crece. No existe ni la Biblioteca de Mujeres, ni un reconocimiento fidedigno a la literatura femenina que sirva para que las niñas de hoy en día decidan coger de una vez por todas la pluma. No existe una Ley de Igualdad. Es una farsa, tanto como que el que “no te va a doler” y que si acaba doliendo. Existen mujeres en el ecosistema literario, que todavía necesitan una habitación propia, y no solo para escribir, sino para emanciparse.

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