Poemas

Por Juan Ángel Asensio Carrasco

I.

Un día te arrancaste el lenguaje de los muertos de tu tierno tallo de agua tu vida nunca fue amanecer desdesperado bajo tierra o fósforo terrible de dimensiones teóricas / tu vida es la profundidad mercurial del astro derramado no hay cuerpo en el que estar seguro / tú me dices: <<la consciencia es la única enfermedad el cáncer la depresión las cardiopatías meras metamorfosis / bulbos intactos de un concepto>> la existencia es anagnórisis materia pensando sobre la materia caleidoscopio inanimado para formas artificiales el amor nos ha traído al desierto / aquí la boca se nos llena de musgo y no nos amarga el sabor de las profecías subterráneas ahora habitas la exactitud y no hay movimiento o contracción que no sea pleno dejamos atrás los jardínes luminosos de la genealogía para adentrarnos borrachos en las enormes galaxias centrífugas de los mapas dejamos atrás el discurso y la retórica tratando de desenmascarar lo vital pero allí no había máscara ni rostro siempre elegimos el bando contrario a la Historia / nuestro motor no tiene sombra y nuestra sombra es la de los titanes hipodérmicos de mecanismos mercuriales las cosas nunca tuvieron nombre hasta que nos lo regalaron Un día te arrancaste el lenguaje de los muertos de tu tierno tallo de agua el amor nos ha traído hasta aquí / y aquí la vida se nos escurre hacia adentro ahogando de sangre la raíz hasta brotar de nuevo

II.

qué cuerpo vas a vestir cuando vayas en busca de la claridad

qué fórmulas qué macetas qué asteroides levantarás llena de vida

contra las medusas    la palabra acuática     el iceberg invertebrado de la percepción

cuándo beberás el trópico tristísimo y llenarás tus pulmones de sistemas y conexiones primitivas?

cuándo ensancharás tu respiración desorbitada para sumergirnos bajo la mandíbula intransitable del aluminio?

Yo nací loco – en 1994 – mi cuna era una selva a medias – bebí la leche de las iguanas hasta solidificarme en límite – tuve un solo amigo era un jaguar en fuga – mi edad es la del frío

tú naciste en el estambre de una bombilla – su placenta era una lengua de hierba – aún puedes salvarte – tu edad es la del alfiler la del volumen la del diamante – tu sexo mudó en tarántula el día en que tu madre tatuó de azul tus dedos – tu amplitud es la del templo tu órbita la del músculo dormido – llevas dentro de ti toda la luz del mundo – aún puedes salvarte – naciste en el fuego y me lo devolviste en oscuridad terrible el poema es tu máscara –

te averiguo en los contornos ligeros de la palabra – si me preguntas > allí no hay claridad y yo me siento tan lejos como la llama del tronco como el aeroplano del aire

aquí no hay claridad la claridad es otra cosa

quizá una forma que pierde su significado

III.

diles quién soy

quien se trepa a la copa más alta de los límites

y cae en muslos vertiginosos de arroz templado

para recoger el racimo frágil de tu sombra

o el labio de una vértebra ficticia

húmeda y terca como la muerte

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