Un misógino hablando de mujeres en la ONU

Por Sara Pérez (@sarap0va)

Cuando se trata de igualdad de género ningún país es perfecto, pero Arabia Saudí es sin duda el peor estado para ser mujer.  El guardián de los santos lugares del Islam, somete a las mujeres de por vida a la voluntad de un varón bajo wilaya, el sistema de supervisión masculina saudí que limita la libertad de movimiento femenino. En defensa de wilaya, las mujeres no pueden estudiar, trabajar, ir al médico, casarse, obtener un pasaporte, viajar, e incluso salir de la cárcel cuando han cumplido una condena, sin la tutela de su padre o marido.

De todos modos, wilaya no ha supuesto ningún impedimento para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) permita a Arabia Saudí hablar sobre igualdad de género en la Comisión sobre la Mujer. Tal y como dijo Hiller Neuer, director ejecutivo de la ONG United Nation Watch “es como si nombrasen a un pirómano jefe de bomberos”.

La Comisión sobre la Mujer de la ONU se describió como el “principal órgano intergubernamental mundial exclusivamente dedicado a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres”, pero ahora ha permitido la entrada a un misógino con el apoyo de 47 países, entre ellos cinco europeos, aunque quién favoreció al régimen se mantiene en secreto.

La realidad para las mujeres saudíes es bastante diferente a la que el reino presentó en un panfleto para poder conseguir un asiento en la Comisión sobre la Mujer. En el folleto que apoyaba su candidatura, el gobierno manifestó su apoyo total al “empoderamiento de la mujer” en todos los niveles, permitiéndoles alcanzar “una serie de logros” a nivel local e internacional. Todas esas palabras iban acompañadas de una fotografía de veinte mujeres con el niqab o hiyab y donde solo una no iba vestida de negro.

Sin embargo, la mayoría de estudios realizados por diferentes instituciones internacionales han informado sobre la situación de las mujeres en el país. Un documento del Banco Mundial del año 2016 situó a Arabia Saudí líder en el ranking de 173 países con más diferencia entre géneros, seguido de Jordania, Irán y Afganistán. Entre los indicadores del estudio se tenía en cuenta el acceso de la mujer a las instituciones, el uso de propiedades, conseguir un trabajo o acudir a la justicia. Ese mismo año, el Foro Económico Mundial publicó un informe sobre desigualdad de género, donde colocó a Arabia Saudí en el número 141 de un total de 144 países.

Es difícil saber la razón por la que países democráticos han permitido la entrada de Arabia Saudí a la Comisión sobre las Mujeres de la ONU. Hasta ahora, diferentes economías mundiales han dado apoyo al régimen en otras ocasiones, siendo al menos ocho de los miembros del Consejo Económico y Social de la ONU (incluyendo Reino Unido, Francia, Alemania e Italia) los que más armas venden a Arabia Saudí y Estados Unidos se ha convertido en el segundo país importador de petróleo del régimen. En este sentido, la saudí Dahlia Rahaimy se preguntó en Twitter: “¿Un impulso para los derechos de las mujeres saudíes o un favor político?”.

Días antes de la votación, Mariam al-Oteibi, de 29 años, huyó de su familia en Riad.  Las autoridades no tardaron en encontrarla y detenerla, y ahora cumplirá condena en la prisión de Buraida, en Al-Qasim por haber tenido la osadía de tomar sus propias decisiones. No es un caso aislado, ya que el pasado 10 de abril, Dina Ali Lasloom, de 24 años, también intentó huir a Australia para escapar de las restricciones que le imponía su propia familia, pero en el aeropuerto de Manila, donde su avión había hecho una escala, la policía le retiró el pasaporte. La llamada de auxilio movilizó a activistas de todo el mundo y se abrió una campaña en Twitter bajo el hashtag #SaveDinaAli (Salvemos a Dina Ali). Eso no evitó que las autoridades filipinas la entregaran a dos hombres saudíes que dijeron que eran sus tíos y se embarcaran de nuevo en un vuelo hacia Riad.

Ante situaciones de este tipo, donde un millón de mujeres saudíes intentan huir de su país cada año, el pasado mes de marzo el régimen creó el primer consejo de mujeres en su historia. La buena intención de Arabia Saudí fue recibida con ánimo entre los grupos de defensa de Derechos Humanos, pero durante el acto inaugural del comité dejó de percibirse con el mismo entusiasmo. La razón es que Arabia Saudí había celebrado su primer consejo de mujeres sin la presencia de ninguna de ellas.

Desde la llegada del país árabe a la Comisión sobre Mujeres, la monarquía wahabí ha anunciado oficialmente que revisará la wilaya para trámites administrativos o para acceder a servicios. En sentido, la respuesta a la pregunta de cuanto puede contribuir realmente las Naciones Unidas a la transformación del régimen saudí es incierta, a pesar de que ahora utilice su posición para demostrar al mundo que transformará sus leyes arcaicas.

En los últimos años las mujeres ya habían pedido al reino acabar con el sistema de tutoría y se han manifestado en redes sociales contra la ley que les prohíbe conducir un vehículo. Las presiones de la sociedad internacional y la necesidad misma de cambio interno, han conseguido que desde 2015 las mujeres pueden votar y presentarse a las elecciones municipales, abriéndose paso poco a poco para reinscribir la historia del país.

 

 

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