Casos aislados

Trama Gürtel. Púnica. Lezo. Granados, Rato, Rita Barberá, Ignacio González, Zaplana, Marhuenda, Cassals, Dancausa. Esperanza Aguirre. La lista podría continuar hasta la extenuación. Todos ellos, acusados de alguna manera por corrupción. Todos ellos, metiendo la mano en las arcas, chantajeando, convenciéndonos de que la situación de la sociedad es cosa de una herencia de la que ya nadie se acuerda. Todos ellos casos aislados. Ranas a las que confundieron con príncipes de la política. Quién se lo iba a esperar.

Díaz Ferranz querellándose contra Pablo Iglesias por el “tramabus”. Desde prisión, eso sí. Que, ante todo, uno es inocente, aunque se demuestre lo contrario. “Yo no sabía”. “Solo quería hacerle un favor a un amigo que lo estaba pasando mal”. “Ese señor del que usted me habla”. Mamandurrias, que dijo la de “a la política se viene llorado de casa, señora Carmena”. Parece ser que, en algunos casos, también se viene imputado.

Pero señores, qué le vamos a hacer si el partido -salvo contadas ocasiones- no se escoge, como la familia, y al final hay que apechugar con el cuñado de turno, la oveja negra, que las hay hasta en las mejores casas. Que en realidad es primo lejano de mi mujer, si yo tampoco le conozco tanto. ¿Los mensajes de apoyo? Por cumplir, costumbres del pueblo. Y mientras tanto, a los demás, vendas en los ojos, palabras huecas, silencios sonoros que embadurnan verdades a medias, bombas de humo para desviar la atención y seguir haciendo como si no pasase nada.

¿Hasta cuándo quieren seguir mintiendo, desfalcando, coaccionando? ¿Hasta cuándo vamos a permitírselo? Quizás para cuando nos demos cuenta de que no son casos aislados ya sea demasiado tarde. Ojalá todavía estemos a tiempo de que la justicia esté en manos del pueblo y no en manos de quien la usa para su único y exclusivo beneficio.

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