El precio de la cultura

Decía Borges que el paraíso debía ser algún tipo de biblioteca. Quizá tuviese razón, aunque más que paraíso, es un refugio. Las bibliotecas atestadas de páginas amarillentas que cuentan historias de los que fuimos, los que somos, una guía para los que serán. Tesoros con forma de letras que pocos aprecian. Y a los que, pese a estar en la era de la comunicación, cada vez menos gente puede llegar.

El IVA de la cultura se sitúa, después de su negación por parte del ministro de Educación, Cultura y Deporte, en un 21%, a excepción de ciertos espectáculos en directo como los conciertos, las artes escénicas “y los toros”, cuyo impuesto ha descendido hasta el 10%, según se aprobó en los Presupuestos Generales del Estado el pasado mes.

De esta manera, mientras que espectáculos como los toros son más accesibles para la gente, el precio de los libros continúa siendo el mismo, sino mayor, lo que prácticamente lo convierte en un artículo de lujo. Así, las ventas de los libros literarios siguen cayendo, dejando en muchos casos la supervivencia de las editoriales en manos de los libros de texto.

En un marco de crisis económica que no acaba de salir a flote por mucho que unos y otros apunten una cierta recuperación, es evidente que, de lo primero que va a prescindir alguien que no llega a fin de mes es de comprar cultura, tan prescindible para la mayoría de los dirigentes, tan desapercibida en sus programas electorales. Un pueblo que prescinde de cultura es un pueblo olvidadizo y manipulable, un pueblo abocado al desconocimiento de cuanto ocurre a su alrededor. Que sí, que la cultura, como dijo aquel, no soluciona las cosas, pero ayuda a sobrellevarlo.

Ir a un concierto, al teatro o a los toros no es un lujo. ¿Por qué leer sí? Lean, lean y lean. Todo. Pese a las trabas que puedan poner. Acudan a bibliotecas, a librerías de segunda mano, intercambien libros y sueños, experiencias. Lean. No dejen que nos conviertan en un pueblo sin ilusión. Y tendrán el mayor premio que se puede obtener entre las páginas de un libro: que la cultura, en realidad, no tiene precio.

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