‘Starman’: una historia de huida que huele a nuevo y a clásico

Por Alaia Rotaeche (@aL_rc)

Me acerqué a Starman, el segundo libro de la jovencísima María Pérez Heredia (con la que habló mi compañera Carmen y de la que podéis leer su reseña aquí) con una mezcla de entusiasmo y reservas. Entusiasmo porque la trama y los antecedentes de su autora prometían y reservas porque peco de cierto escepticismo ante los escritores jóvenes; quizás la culpa la tenga el boom de poetas en las redes sociales, no lo sé. El caso es que estaba algo reticente, pero apenas sus primeras treinta páginas me hicieron olvidar mis dudas.

María Pérez Heredia ha construido una historia fascinante en torno a un protagonista con tintes inconfundiblemente del Holden Caulfield de Salinger, pero en el que además encuentro una influencia poderosa (no sé si consciente o no) de Jack Kerouac, especialmente en uno de los primeros capítulos, donde se narra una noche frenética, de huida y perdición. No menos influenciada está la escritura de la autora de grandes del relato corto como Carver, y tiene un punto misterioso e incluso podríamos decir que periodístico, en el que el lector va tejiendo la historia a través de los retazos que Pérez Heredia nos va presentando. Si algo tienen los buenos escritores es que parece que la historia ya estaba ahí y ellos simplemente nos la presentan. Eso es lo que tiene esta novela; está tejida tan finamente y tan bien escrita que no puedes por menos de sentirte totalmente absorbido por la trama y sentirte un espectador activo de la historia de Clay Cassady.

Sin duda, uno de sus puntos fuertes es su protagonista, muy bien construido y bastante representativo de toda una generación. Hay una frase en concreto que me pareció tan definitoria de nuestra generación que no puedo no citarla: “Supongo que siempre pienso en demasiadas cosas a la vez y eso acaba por arruinarlo todo. Sí. Así es. Piensas en tantas cosas que eres incapaz de concentrarte en lo que tienes delante, en lo que estás viviendo, porque tu mente es como una olla a presión en plena ebullición y todo lucha por salir y por quedarse al mismo tiempo(…)”. Creo que es una de las características de los nacidos en los 90, ese frenesí, la vida a toda prisa, “sácate una carrera, encuentra un buen trabajo, aprende idiomas, viaja, enamórate”. La falta de oportunidades, de ganas y en ocasiones la frustración nos terminan por abrumar y María Pérez Heredia ha sabido plasmar ese sentimiento universal en la historia de una estrella de cine. Es más, aunque sea la historia de un actor famoso, en realidad la novela trata del viaje de una persona perdida y herida; no importa que sea actor, médico o contable.

No obstante, la labor de investigación de la autora es apabullante y le añade un plus decadente y a la vez actual a la historia. En ocasiones olvidaba que estaba leyendo un libro de una escritora española, porque no carece en absoluto de veracidad en sus descripciones de Los Ángeles o de los entresijos del universo hollywoodiense.

Con autoras como ella, como el también muy joven Ben Brooks, etc, creo que podemos empezar a caracterizar a esta nueva ola de escritores concienzudos, trabajadores, que han leído muchísimo y cuya prosa bebe de Kerouac, de Carver, de Munro, pero también de los grandes clásicos.

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