La importancia de llamarse Carol

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Carol y Therese en un fotograma de Carol.

Por Meren Plath (@serendipia_s)

Hace unos días terminaba Carol, la novela de Patricia Highsmith. Al cerrar el libro me invadió una sensación de desazón pero también de calma, hasta de alegría. La historia de dos mujeres que se aman, que luchan por ello en la conservadora sociedad americana de los años 50. Y no se recurre a ningún tópico ni estereotipo sobre una pareja de lesbianas. Por eso he decidido escribir sobre esto y la importancia de representar de una manera sana y adecuada a las parejas (y a los individuos) de orientaciones sexuales diversas.

Creo que Carol representa una relación real, cruda, con un desarrollo de personajes exquisito y que se centra en desarrollar a la relación de Therese y Carol, y presentar su evolución, su madurez. No cae en tópicos innecesarios y no termina de manera trágica. Estamos hablando de que en la época en la que se publicó este libro todas las novelas de temática homosexual terminaban de manera trágica para uno o los dos amantes: separados o con un suicidio o asesinato de por medio. Carol supuso una ruptura total y un halo de esperanza: Highsmith no dejó de recibir cartas de lectores homosexuales que le agradecían que este libro existiese. Representaba una realidad real, valga la redundancia. No buscaba exagerar el drama de ser diferente en aquella época.

Como nota importante, antes de continuar: en un principio Patricia Highsmith publicó este libro bajo un pseudónimo (Claire Morgan) y con otro título: The price of salt. Todo por no ser tachada de escritora homosexual. Vendió más de un millón de ejemplares, y no se volvió a editar más hasta pasados muchos años, cuando se le puso el título original y el nombre verdadero de la autora.

El hecho de que a día de hoy se siga reclamando representación no es ningún capricho ni forma parte de la Gay Agenda de la que hablan algunos conservadores. No, señores, no hay ninguna conspiración mundial para hacer todo gay o para llevar al mundo al abismo de la depravación. Lo que se busca con la representación es visibilizar las otras sexualidades que existen. Educar, enseñar. Normalizar.

Sin embargo, a pesar de que la comunidad MOGAI (Marginalized Orientations, Gender identities, And Intersex; son unas siglas más inclusivas que las LGBTQIAP+) ha conseguido avances a nivel social en los últimos 50 años, la representación sigue siendo defectuosa. En muchas ocasiones nos encontramos con una imagen de un colectivo llena de estereotipos, tópicos y maneras que para nada se corresponden con una persona con una identidad sexual determinada o una identidad de género diferente. Esto termina repercutiendo negativamente a muchos niveles: no sólo a nivel personal, sino también al movimiento, provocando rechazo o utilizando las diversas identidades como insulto.

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Therese en un fotograma de Carol.

También existe otro problema: la fetichización de personas homosexuales. Por increíble que pueda llegar a sonar, hay personas heterosexuales que fantasean con parejas homosexuales de personas que canónicamente, dentro de cualquier producto de entretenimiento, no lo son. Para que nos entendamos, cuando digo que canónicamente son heterosexuales hablo de que el personaje no tiene una línea de guión en la que desmienta que es heterosexual y diga “soy gay/lesbiana/bisexual/asexual”. Ahí también entra lo que diga el creador de la serie; es el que tiene la última palabra sobre la orientación de sus personajes.

El asunto de la fetichización de orientaciones sexuales (incluso de identidades de género) en la cultura termina por hacer ver que todo el espectro del MOGAI acaba siendo una fantasía para el público heterosexual. Como alimentar al monstruo. Uno de los ejemplos más claros que he visto en la ficción es cómo los fans de Sherlock de la BBC pasaron de emparejar en fanfiction en Tumblr a Sherlock y a John Watson a pedir cosas como que se hiciese gay a ambos personajes, o incluso asesinar a Mary, la esposa de John en la serie, para que el detective y su ayudante pudiesen estar juntos. Un pensamiento colectivo terrorífico que responde al deseo de hacer realidad una fantasía más que buscar una auténtica representación en los medios. Por desgracia, la fetichización ocurre por la falta de educación y de concienciación. En este artículo se explica muy bien que la representación en las series de televisión es un arma política, ya que permite provocar un cambio en la mentalidad de la población.

Sea como fuere, para nuestro alivio, hay series que tienen una representación mucho más adecuada y ajustada a la realidad, siempre dentro de su imaginario y de su contexto.

Nuestra sociedad, a pesar de estar acomodada entre numerosísimos avances tecnológicos, sigue teniendo una mentalidad retrógrada. No terminamos de aceptar que no existe una sexualidad única, ni que hay más de dos géneros. Nos cuesta aceptar que no todo el mundo es heterosexual.

Leía el otro día una publicación de Instagram en la que planteaba a la inversa la pregunta que se hace cuando sales del armario. En vez de “¿cuándo te diste cuenta que eras X?”, podría hacerse de esta manera.

“¿Cuándo te diste cuenta de que eras heterosexual?”

Todos los que pertenecemos al colectivo MOGAI nos damos cuenta en algún punto de nuestra vida que sentimos una atracción hacia determinadas personas; ¿por qué no ocurre lo mismo con la heterosexualidad? ¿Por qué siempre consideramos que alguien es hetero hasta que se demuestre lo contrario?

La ignorancia y todo lo que trae consigo se combate con educación. En esta época en la que tenemos tanta información a nuestro alcance y en la que es más sencillo aprender sobre algunos temas, tenemos la clave para revertir esta tendencia.

Mientras tanto, seguiré agradeciendo a día de hoy que valientes como Highsmith escribiesen en tiempos tan complicados un libro real sobre el amor real entre dos mujeres y que no terminase de manera trágica. O Modern Family, donde Mitch y Cam consiguen algo todavía complicado para algunas parejas del mismo sexo: poder adoptar y ser padres.

Porque ni nuestra identidad de género y ni nuestra orientación sexual son recursos para que la trama avance.

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