Negocia, que no es poco

El pasado 10 de agosto, Mariano Rajoy y Albert Rivera se reunieron con el fin de negociar un pacto que posibilite la tan ansiada gobernabilidad de España. En esta reunión, el líder de la formación naranja aseguró que negociaría con sus 32 diputados el apoyo en una posible investidura al que hasta ahora ha sido el presidente del Gobierno. Ahora bien, como todo en esta vida, este apoyo no es gratis.

Rivera ha impuesto seis medidas y una condición para que este apoyo sea factible. La lista se compone de los siguientes puntos, que, según el de Ciudadanos, se responden con un simple “sí o no” (un examen tipo test de toda la vida, vaya, verdadero o falso, o váyase usted a saber, que lo mismo rascamos decimales): anunciar la fecha de investidura, expulsar a todo cargo público imputado por corrupción, eliminar los aforamientos, cambiar la ley electoral, acabar con los indultos por corrupción, limitar el mandato presidencial y, por último, crear una comisión parlamentaria del caso Bárcenas.

Lo de la fecha de investidura ya iba siendo hora, por una parte, otra cosa es quién se presente a la cita y bajo qué circunstancias. Por supuesto, habrá que ver cuántos cargos públicos imputados por corrupción tienen voto y no solo voz -como si no fuese suficiente- en dicha cita. En cuanto a lo de los aforamientos, Albert, no se sabe a cuántos de los más de 17.600 aforados les va a hacer gracia. Además, ¡con la Corona hemos topado! Tres cuartos de lo mismo con el cambio de la ley electoral, pero ¿hacia dónde viraría?

El mismo jueves de esa semana Rivera reculaba. Más o menos. Con él nunca se sabe demasiado bien. “No nos podemos fiar de un partido imputado por corrupción”, decía el presidente de Ciudadanos en una rueda de prensa. ¿Nadie le ha dicho tampoco que el Partido Popular en sí es un partido imputado? Tampoco contempla la opción de apoyar al PSOE aunque, sin embargo, sigue siendo una pieza fundamental en la partida de ajedrez de la investidura, junto con los partidos nacionalistas que tanto se han dedicado a negar.

El tiempo pasa y ya ha transcurrido casi un mes desde que tuvieron lugar las elecciones. ¿Habrá acuerdo? ¿Quién se presentará a la investidura? Mientras tanto, Rajoy intenta ganar tiempo aplazando la respuesta al test una semana. Quién sabe si las negaciones rotundas continuarán o alguno de los partidos acabará por esbozar aquel gesto de resignación y la famosa frase que un día dijese Joe E. Brown en ‘Con faldas y a lo loco’. Y es que no, nadie es perfecto.

 

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