No habrá cambio

De las elecciones de ayer podemos hacer muchas lecturas y probablemente estemos tan equivocados como cuando creímos saberlo todo. El tiempo acabó demostrando que no sabíamos nada, y la mayoría de los análisis no se acercaron ni de cerca a lo que finalmente ocurrió ayer.

Y ocurrió que volvió a ganar el Partido Popular, y que no solo ganó, sino que sumó 14 escaños más que el 20D, llegando a los 134. Aprendimos que utilizar el Ministerio del Interior para conspirar contra tus adversarios políticos, gracias a tu policía patriótica particular, no solo no resta sino que suma. Aprendimos que las campañas del miedo funcionan.

Aprendimos que 2 más 2 no siempre son 4, ni tampoco 5. A veces son 3. Que la alianza electoral de Podemos con Izquierda Unida no sumó ni multiplicó, sino que acabó restando, a pesar de que mantengan el número de escaños. Aprendimos que Íñigo Errejón estaba en lo cierto cuando se mantenía contrario a este acuerdo, por más que pudiera haber suscitado la ilusión y la esperanza de más de 5 millones de españoles.

También aprendimos que no se puede subestimar al PSOE y que quienes soñaban con el sorpasso tendrán que seguir soñando. Que Pedro Sánchez, por quién nadie daba un duro hace unos pocos días, ha salvado los muebles y mantiene a su partido como la fuerza hegemónica de la izquierda. Si alguien pensaba que Susana Díaz iba a pedir la cabeza de Sánchez en Ferraz, tal vez se encuentre con la escena contraria, pues la baronesa ha perdido buena parte del apoyo de su electorado en Andalucía, feudo hegemónico de los socialistas.

Ciudadanos perdió 8 escaños y Albert Rivera aprendió que polarizar las campañas electorales no es un buen negocio, que muchos de sus votantes son populares desencantados y que meter miedo con que vienen los comunistas mientras pactas con el PSOE, puede hacerlos volver a votar al PP.

Que lo que ha quedado claro es que las ganas de volar no son lo suficientemente grandes como para asaltar el cielo y que quienes esperaban cambio van a tener que seguir esperando. Que los sondeos de TVE hicieron soñar por un momento a la izquierda de este país, augurando mayoría absoluta de la suma de Unidos Podemos y PSOE. Sueño que quedó en saco roto.

Que probablemente acabe gobernando el Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE, con o sin Rajoy. Como ya ha dado a entender Pedro Sánchez. Que en democracia hay que aceptar la voluntad de la mayoría y, guste o no, a la izquierda le toca reflexionar y dejar gobernar al PP.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *