Más allá del arco iris

Por Jesús Meneses

Érase una vez, en una tierra llamada Estados Unidos de América, un grupo de lugareños que eran completamente diferentes al resto de sus compatriotas. Nadie les quería y continuamente era vapuleados por los agentes de seguridad de la llamada Tierra de las Oportunidades y los Sueños. Estaban solos, no contaban con el apoyo de la Autoridad y mucho menos disponían de los derechos de los que todo súbdito nunca debería ser despojado. Este grupo de habitantes estaba formado en su mayoría por transexuales, ogros, Drag Queens, dragones malheridos, lesbianas, brujas tuertas, jóvenes afeminados, príncipes venidos a menos, prostitutos masculinos y princesas sin reino. Como no tenían ningún sitio en el que expresar su verdadera personalidad solían reunirse en una especie de taberna llamada Stonewall , ubicada en la comarca de Greenwich Village. Allí daban rienda suelta a su verdadero yo y bailaban hasta que el amanecer asomaba por las frondosas colinas anunciando un nuevo día.

Corría el año 1969, año en el cual, gracias a la ayuda de brujos y hechiceros, el hombre había podido llegar a la Luna, pero era incapaz de ver el amor entre dos personas del mismo sexo.

Y así transcurrían los días hasta que una noche las Fuerzas de Seguridad de la comarca entraron violentamente en Stonewall. Estaban dispuestos a volver a hacer de las suyas y así acabar con el único lugar en el que estos compañeros podían reunirse sin ser juzgados ni criticados. Pero esa noche algo mágico pasó, quizá fuera por la alienación de los planetas o por la fuerza de la rotación de la Tierra, pero esa noche todos esos compañeros discriminados por la sociedad en que vivían, se rebelaron  y decidieron pelear por sus derechos. Unieron sus fuerzas y lucharon contra los agentes que las Fuerzas Ocultas enviaban un día si y otro también. Y por fin lo consiguieron. Consiguieron vencer a su enemigo y dar un paso hacia su liberación. El primer paso que trajo consigo todo lo que vino después.

Aún los descendientes de todas aquellas extrañas criaturas y peculiares aldeanos siguen luchando alrededor del mundo con la esperanza de que un día no muy lejano, todos los seres humanos tengan los mismos derechos y puedan ser felices y comer perdices.

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