Radiografía al spot de Ciudadanos

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

Ciudadanos presentó el pasado domingo su nuevo spot electoral para concurrir a las elecciones del próximo 26 de junio. Una imagen vale más que mil palabras pero dos minutos y medio de propaganda electoral lo dice todo.

La escena tiene lugar en un bar, donde mediante la visión y las palabras de los “héroes anónimos” trataremos de desentrañar la retórica que subyace al discurso de Ciudadanos.

Loles, nuestra primera protagonista, entra apresurada en un bar mientras le suena el teléfono. Es mujer, madre, trabajadora y deducimos que está casada. “Si es que yo no puedo seguir así, que me va a dar algo”, dice, ante la mirada de varios hombres, entre ellos, el que parece el dueño del bar. “Por lo menos tú tienes trabajo. En cambio otros”, dice el dueño. “Y no será porque no hace uno todo lo posible”, responde el parado en cuestión, otro de los protagonistas del spot (es otro de los mensajes que se nos trata de vender: tener un trabajo es un privilegio, no te quejes, que podría ser peor). Y hasta aquí, todo el protagonismo que tuvieron las mujeres durante el spot. El papel de la mujer se reduce, pues, a repartir la merienda a los críos, hablar con su marido y ser corregida por otros hombres, quienes inmediatamente dan por hecho que Loles está agotada por su trabajo, no por el hecho de que incluso las tareas más ínfimas de la casa recaigan sobre ella (la merienda de los críos). Lo de la conciliación familiar mejor dejarlo estar, y de política mejor ni hablar (sería interesante conocer la opinión de Inés Arrimadas, sobre el hecho de que ninguna mujer intervenga para hablar sobre las cuestiones políticas del spot que detallaremos a continuación).

No contentos con reproducir los estereotipos de género, acto seguido le tocó recibir su dosis de prejuicios a la izquierda. Alberto, el parado del que hablábamos y que se quejaba de no tener trabajo (tal vez por la reforma laboral del PP que Ciudadanos no quiere derogar), intenta pagar su cuenta pero el dueño lo rechaza. “Deja eso, ya me lo pagas otro día, cuando haya más suerte”. El “solidario” acto queda en seguida manchado por Rocky, un chaval con coleta, a quien se representa como un vago de izquierdas, adicto al juego y con un botellín de cerveza (cabe mencionar que es el único personaje de los que intervienen que bebe alcohol y viste sin camisa). Dicho personaje simboliza el discurso de Pablo Iglesias, líder de Podemos. Uno de los camareros le llama la atención después de que éste diera golpes a una máquina de tragaperras, antes de la aparición de Mariano Rajoy en televisión anunciando la convocatoria de elecciones.

“Pues nada, otra vez elecciones”, dice otro de los protagonistas del spot, un hombre que si no está jubilado poco le queda. El representante de la tranquilidad, la moderación y la sensatez. El dueño del bar le replica que la repetición de las elecciones supone nuevos gastos, como si ese fuera un problema importante para los ciudadanos (no las dos reformas laborales, la ley mordaza, la privatización progresiva de la sanidad y la educación, la reducción de las becas, la bajada del sueldo de los funcionarios y su posterior congelación, los despidos en masa, más de dos millones de ciudadanos españoles emigrados, casi 4 millones de parados, bajada brutal de las pensiones…), como si no fuera un problema mucho mayor el despilfarro del gasto público para intereses políticos, dietas, coches oficiales, rescate financiero de bancos con dinero público, etc. Para Ciudadanos, el problema es que ahora vamos a volver a gastar dinero público para ejercer un derecho democrático. Y por la corrupción, pasamos de puntillas.

“Este se ha tirado cuatro meses sin hacer nada, leyendo el Marca”, dice Alberto, el parado, refiriéndose a Rajoy, no como durante los últimos cuatro años, en los que Mariano se ha partido la cara por defender la soberanía nacional ante Bruselas, mejorar el Estado del bienestar (garantizando una sanidad y una educación pública y universal), invertir en I+D+I, mejorar las infraestructuras…

De hecho, por lo visto, el mayor problema parece ser el chaval de la coleta al que nos referíamos y que interviene cuando el dueño del bar habla de corrupción, aunque no venga a cuento. “El poder para la gente”, en una caricatura a los movimientos sociales y a la lucha obrera. Lucha, por otra parte, muy necesaria en este país. Algo podríamos aprender de nuestros compañeros franceses. Las risas se extendieron entre el dueño del bar y los “suyos”. “Será para su gente”, tildándolo de jeta y enchufado. Lo gracioso de este asunto, el del enchufismo, es que muchísimos de los políticos que ahora representan a Ciudadanos han salido de otros partidos políticos, tales como PP, PSOE y UPyD. Algunos de los más famosos son Juan Carlos Girauta (PP y PSOE) y Javier Nart (PSOE). No como los perroflautas de Podemos, cuyo origen mayoritario procede de las plazas, de las universidades y de los movimientos sociales. Pero volvamos a lo de antes, ¿a qué se refiere Ciudadanos cuando dice “para su gente”? Pues que toda la gente que se siente representada por Unidos Podemos es diferente, porque el esfuerzo y el trabajo no es compatible con la lucha obrera, los movimientos sociales o decir que “el poder es del pueblo”, cuya frase está en el origen mismo del significado de la democracia.

Pero el mismo discurso rancio y casposo no termina aquí. “¿Y este qué? ¿Levantando España?”, dice el repartidor, refiriéndose nuevamente al chaval con coleta. “Este lo único que levanta es el móvil”, responde el camarero. No solo son ridículos por tratar de colar (de nuevo) el estereotipo de “la izquierda está repleta de perroflautas que no quieren trabajar”, sino que intentan engañar a la gente con la retórica del trabajo, ese discurso de amor por la esclavitud que sostiene que simplemente por trabajar vamos a levantar este país. Pero un país que, según Bruselas y el Banco de España, tiene que seguir haciendo reformas regresivas en forma de austericidio que suponen precarizar todavía más la vida del ya maltratado ciudadano español medio y cuya deuda es superior al 100% del PIB (lo que los ciudadanos producimos en España en un año), no se levanta simplemente “trabajando”, sino defendiendo la soberanía nacional ante Bruselas y la UE, derogando las reformas laborales y echando abajo las políticas de la troika (UE, FMI y BCE) y del Partido Popular. No se puede hacer política social y recuperar nuestro Estado del bienestar haciendo política neoliberal. En otras palabras, haciendo política que empobrece la vida de las personas es difícil hacer política social. Es un oxímoron en sí mismo.

“¿Sabéis lo que yo creo? Yo creo que aquí solo hay uno que lo ha entendido”, declara el hombre que representa la sensatez, tranquilidad y moderación de Ciudadanos. Quien lo ha entendido todo muy bien es, por supuesto, Albert Rivera, el héroe supremo. A partir de aquí, un discurso lleno de sentimentalismo facilón que hace hincapié en que los españoles son los que siempre han levantado este país, por más veces que hayan caído. “Como Loles, que puede con todo, ¿verdad que sí, Loles?” “Claro que sí”, se responde él mismo, porque para qué dejar hablar a la única representante femenina sobre política si ya puede el machirulado monopolizar el discurso y responder a todas las preguntas pertinentes. “Como David, que se lo curra día tras día, sin esperar a que le regalen nada”, dice sobre el repartidor. La mayoría de la gente que reclama una política diferente, desde las bases, y escuchando lo que los ciudadanos tengan que decir sobre todo, no quieren que les regalen nada, les basta con que banqueros, monarcas, políticos y empresarios no roben el país a manos llenas, mientras agitan el nacionalismo español de banderita y venden el país a intereses extranjeros, ajenos a los intereses de la gran mayoría social y trabajadora.

Todo el resto del discurso es cutre y ridículo, apelando al sentimentalismo barato y totalmente falto de análisis y raciocinio político. Retórica clasista y machista, bajo el paraguas de la moderación y la sensatez, que acaba por rescatar valores como la “humildad”, después de haberse pasado minuto y medio humillando e insultando a todos aquellos que se están movilizando para cambiar la situación política y social que nos ahoga y cuyos representantes políticos han mostrado mayor respeto y cordialidad hacia los dirigentes de Ciudadanos.

Un spot nada progresista, nada centrista, nada moderado. Conozco a mucha gente inteligente que vota a Ciudadanos, a quienes respeto y admiro como personas, y me parece imposible que puedan sentirse representados con los valores que predica este video tan rancio, casposo y lleno de prejuicios. ¿Dónde quedó el progresismo y la transversalidad que predicaba Ciudadanos?

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