EYE 2016: ideas jóvenes para el futuro de Europa

Por Sara Pérez (@sarap0va)

El EYE 2016, en general, ha sido intenso, para los amantes de la política ha sido especial sentarse en los mismos sillones que los europarlamentarios, para los periodistas de diferentes medios de comunicación y en especial para los 120 de ‘European Youth Media Days’ (EYMD) que cubrían el evento ha sido un nido de información joven y fresco, para los de seguridad posiblemente haya sido un caos multitudinario, para los coordinadores la mezcla entre el estrés y satisfacción del trabajo bien hecho y para los políticos ha sido una apuesta por escuchar las ideas de la juventud.

Más de 7000 jóvenes europeos se reunieron entre el  19 y 21 de mayo en el Parlamento Europeo, en Estrasburgo con un fin: discutir los problemas actuales y debatir juntos sobre las opciones y posibilidades que hay en Europa tanto a nivel político como económico.

Acusan a los jóvenes de estar alejados de la política y aquellos que están dentro, de ser en su mayoría, a causa de la crisis económica y como consecuencia política, de ser euroescépticos pero podría decirse que no es así. A lo largo del fin de semana, chicos y chicas entre 18 y 30 años de las 28 nacionalidades europeas se reunieron para intercambiar ideas y perspectivas sobre cinco temáticas concretas: guerra y paz, apatía y participación, exclusión y acceso. Asimismo, otro de los  objetivos de EYE 2016 era buscar soluciones innovadoras a preguntas cruciales para el futuro y experimentar la rica diversidad cultural de la Unión Europea a través de la puesta en escena de diversos espectáculos culturales.

UN PROBLEMA Y UNA SOLUCIÓN

Siempre que me preguntan cuál es el problema de mi país y podría decir de Europa, voy a decir que es demográfico y siempre que me preguntan cuál es la solución, siempre voy a decir que es la juventud.

Vivimos en una Europa nueva llena de personas mayores porque la estructura social ha cambiado. Esto se debe a que diferencia de nuestros padres, nosotros nos hemos tomado la libertad de ser jóvenes a edades más tardías, hemos compaginado estudios con el trabajo, tenemos hijos más tarde (y si los tenemos), ya no nos casamos y el modelo familiar ha cambiado. Por poner un ejemplo, a los 30 años mi padre ya tenía cotizados más de 10 años, hoy en día esto es una excepción y todavía no sé si hay gente a la que le preocupa o tiene la conciencia tranquila y segura de que nunca va a cobrar una pensión.

Europa tiene un problema demográfico y es por donde habría que empezar a trabajar, necesitamos a gente joven y para ello es necesario ofrecer oportunidades desde las instituciones, renovar la casa, abrir las ventanas y coger aire fresco.

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UN DEBATE POLÉMICO: MIGRACIÓN

Uno de los temas más polémicos fue el de migración. Como consecuencia, en el hemiciclo se ha hablado de justicia a pesar de los ‘Iros a vuestra casa’ de los juventudes del Frente Nacional Francés haciendo referencia a los ponentes, especialmente al sirio Mohammed Nour Machlah, el cual fue respetuoso y claro con sus ideas.  No es de dudar de su merecido aplauso tras la votación 710/800 a favor de las mejoras políticas migratorias en Europa para favorecer las mejores condiciones de aquellas personas que buscan asilo.

Al hilo de lo que ha sucedido durante una hora y media en el Parlamento, podríamos decir que solidaridad es una palabra que debe estar en las instituciones europeas y correr por los pasillos para aquellos que están convencidos de la idea de Europa, porque implica respeto a los derechos humanos y responsabilidad ante ellos y las personas que están llamando a la puerta en busca de una vida mejor.

   Más de un millón de personas han llegado a Europa buscando nuestra ayuda  y nuestra respuesta ha sido patética.  De más de 60 millones de desplazados que hay en el mundo, poco más de 800.000 solicitudes de asilo están pendientes de ser tramitadas por los Estados Miembros de la Unión Europea y solo 272 refugiados sirios de 160.000 han sido reubicados en territorio europeo.

No hemos reconocido nuestra responsabilidad de reconocer a los refugiados en nuestro territorio. Se ha violado el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que expresa “En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en otros países”, hemos faltado al El Convenio Europeo de Derechos Humanos,  al El Protocolo de Dublín que permite actualizar los convenios anteriores en referencia a la política de asilo, también  la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE aprobada en el Tratado de Lisboa,   la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar donde explica “fomentar la creación, el funcionamiento y el mantenimiento de un servicio de búsqueda y salvamento adecuado y eficaz para garantizar la seguridad marítima”. El mar ha hecho la criba de personas incumpliendo las leyes internacionales. Además, hemos fallado a Shenghen, que no ha estado a la altura de la política migratoria y ha puesto entre las cuerdas nuestra política común y hemos violado la Constitución Española en cinco artículos referentes a la Ley de Extranjería. Los políticos carecen de perspectiva humanística  y el concepto de derechos humanos basado en la existencia del ser humano como tal, se desmoronó desde el primer momento en el que todos aquellos que decían creer en él se enfrentaron con personas que habían perdido todas sus cualidades, menos las de ser humanos. La lotería de nacer en un específico lugar de toda la geografía mundial, no debería determinar nuestro futuro.

El sistema moderno actual de asilo se creó después de la II Guerra Mundial, durante la Convención de Ginebra en 1951, fue creado para una situación específica, como la que estamos viviendo hoy en día con Siria. El sistema, a pesar de formar parte de la política común de la Unión Europea, en la que se lleva trabajando intensamente desde 1999,  se derrumbó en la práctica por las políticas de los países miembros que bloquean el camino hacia la seguridad internacional.

La solución por parte de los países miembros de la Unión Europea, es el acuerdo de bastante dudosa legalidad con Turquía, en la que Europa devolverá a este país todos los “migrantes irregulares” que lleguen a Grecia, sean inmigrantes económicos o solicitantes de asilo, a cambio de una compensación de  6000 millones de euros y un brazo tendido a entrar en la Unión Europea, en un momento donde crece la inquietud ante el autoritarismo político, por más de 2000 casos abiertos por insultar al presidente Erdogan.

   Las condiciones de los sirios en los países vecinos se están deteriorando. La ausencia de recursos y la dependencia del apoyo internacional hacen que se sientan que el mundo les está abandonando.  Europa no está preparada porque está dividida y han preferido posponer decisiones o aplicar algunas que son rápidas (sin entrar en las raíces de porque ha ocurrido esto y como Europa ha colaborado en este fenómeno),  cuando es algo que puede ser manejado. Las autoridades no han aplicado sus compromisos de la distribución de refugiados según las posibilidades de cada país,  la realidad es que todas aquellas personas que buscan asilo se mueven de una manera caótica por los Balcanes, mientras el resto de Europa mira sin hacer nada. La pregunta es cómo podemos organizarnos para asumir nuestras responsabilidades internacionales respecto a los derechos humanos en un momento en el que es difícil convencer a todos los españoles de ser más europeos o decir que necesitamos más Europa para resolver nuestros problemas.

Este problema está escandalizando a los  europeos, enmarcado en los atentados sufridos en el último año en París y Bruselas. Nosotros, como ciudadanos debemos distinguir entre el drama de los refugiados y el yihadismo y los políticos deberían dejar de utilizar este pretexto referente a los musulmanes con la teoría de proteger las fronteras y nuestra seguridad europea  porque en realidad es la mejor propaganda para las organizaciones terroristas.  Necesitamos convencernos de que el futuro es multicultural y no hacer todo lo posible por evitarlo.
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