El mesías que nunca quiso serlo: Bob Dylan, el hombre

Por Alaia Rotaeche (@aL_rc)

“Los acontecimientos del momento, toda aquella mascarada cultural, me estaban aprisionando el alma; me daban náuseas: líderes políticos y de los derechos civiles acribillados a balazos, levantamiento de barricadas, represión gubernamental, estudiantes y manifestantes radicales contra policías y sindicatos. Las calles en llamas, un hervidero de ira y fuego. Las comunas contestatarias, las mentiras estridentes: el amor libre, el movimiento por un sistema sin dinero, todo el tinglado. Yo estaba decidido a quedarme al margen”.

Esto lo escribe en sus ‘Crónicas vol. I’ el hombre que siempre quiso quitarse el sambenito de profeta, de mesías de la generación marcada por Vietnam. Durante toda su vida se movería en esa contradicción entre su tendencia innata al inconformismo y su huida continua del mito en el que tan rápidamente se convirtió. A título personal, y después de haber leído varios escritos suyos y entrevistas, creo que lo que odiaba profundamente era, como dice en las Crónicas, la mascarada, la mentira, la falsa lucha y el falso compromiso. Y por eso aborreció tanto su propia mitificación.2016-05-25-1464211797-4748536-BobDylanearly1960s

Robert Allen Zimmerman nace el 24 de mayo de 1941 en Minnesota. Si hacemos bien las cuentas, sacaremos en claro que acaba de cumplir 75 años, más de 50 de los cuales ha estado dedicado a la música.

Dylan nunca supo hacer otra cosa que no fuera escribir, componer y tocar. Revolucionó la música folk componiendo sus propios temas (“¿quién se cree este crío que es para andar revolviendo?”, dirían en su momento los puristas) y popularizó un género minoritario.

El joven Dylan bebía de las auténticas raíces de la música folk, de la tradición norteamericana. Estudió, observó y escuchó. Al comenzar a componer, reflejó las preocupaciones y los pesares de una generación a la que podríamos llamar perdida, si no existiera ya una con ese nombre; y las pudo reflejar en cuanto que él pertenecía también a esa generación.

Bastante concienciado e implicado en la lucha por los derechos civiles y en movimientos pacifistas (como muchos jóvenes de su edad en ese momento), sin pretenderlo eso le erigió en una suerte de profeta de su época, algo que él no había buscado.

Se desató una obsesión febril hacia su persona, lo cual, unido a su famoso (y supuesto) carácter irascible y difícil, le hizo revolverse contra su público, que a su vez protestaba ante una música más pop y rock y menos tradicional.

1097104196_34acf90e1a
Bob Dylan y Patti Smith.

Contribuyó a la historia de la música con su álbum ‘Highway 61 Revisited’, en el que se movió hacia el rock y el pop con composiciones de una gran carga literaria. El Dylan compositor, por así decirlo, había evolucionado de una forma inconmensurable e inauguró así un nuevo camino de creación musical que luego recorrerían The Who, Patti Smith, The Beatles…todos influidos por él.

Quiso dejar atrás la música folk cuando la presión de ser un mito le pudo, en un intento de convertirse simplemente en una estrella más, sin connotaciones políticas. Esos años debieron ser un infierno para él: persecuciones, intentos de entrar en su hogar… Él respondió cambiando radicalmente su forma de hacer música y sus seguidores más puristas le condenaron. Se le colocó el cartel de haberse vendido. Visto con perspectiva, lo que hizo fue evolucionar. Nunca pudo aun así desligarse del folk; fue el hombre que lo acercó al público masivo, que lo actualizó y lo llenó de referencias populares y literarias. Lo convirtió en un genero de culto. Introdujo elementos del pop, del blues, del rock, en un género que se debilitaba a ojos del gran público. Y por fin se convirtió en mito, pero en un mito musical, no político. Por fin, lo que él quería.

Tiene fama de irritable, complicado y egocéntrico, pero ha cumplido 75 años al pie del cañón y seguimos sin saber realmente cómo es. Se oculta detrás de un personaje huraño. Concede pocas entrevistas, aumentando así el misterio en torno a su persona. Apenas puede ya cantar decentemente con su voz rota y aun así sigue dando conciertos multitudinarios en los que seguidores de todas las generaciones lloran con sus temas más míticos. Es una vieja gloria, pero una gloria al fin y al cabo.

Y, después de tanta lucha, es un icono cultural, una figura imprescindible de la cultura popular, de nuestra historia.

1401x788-Polaris05079140

8 thoughts on “El mesías que nunca quiso serlo: Bob Dylan, el hombre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *