The Good Wife, el empoderamiento de la mujer bajo un título machista

Por Citlali Rubio (@CitlaP)

El pasado domingo la cadena norteamericana CBS emitía el capítulo final The Good Wife, su serie de éxito. Tras siete temporadas hemos conocido el desenlace de Alicia Florrick.

Hoy no vengo hablar de los numerosos aciertos de esta conocida serie, ni de sus últimas temporadas que gustaron a pocos, vengo hablar de una serie que empoderó a la mujer, bajo un título machista -la buena esposa- que presentó a la audiencia un amplio abanico de personajes femeninos muy distintos entre ellos. Desde una abuela tradicional que defiende la poca moral de su hijo, hasta una prestigiosa abogada que supera la cincuentena sin hijos ni marido.

Si algo le debemos a esta serie y a sus creadores, el matrimonio King, son sus personajes. La historia puede quedar de lado, pero han sabido elaborar grandiosos secundarios y han centrado su atención en crear personajes de mujeres inteligentes, trabajadoras y exitosas. No son perfectas, pero son reales y diferentes, no cumplen con el estereotipo de mujer que estamos acostumbrados a ver en la pequeña pantalla.

Alicia Florrick (Julianna Margulies) es una madre de familia, esposa del gobernador del Estado, convertida en una prestigiosa abogada. Tras un escándalo público que saca a la luz las infidelidades de su marido con prostitutas, ella tiene que comenzar de cero, volver al mercado laboral con una edad poco común para empezar, compitiendo contra jóvenes recién salidos de la facultad. Plantea el problema al que se enfrentan muchas mujeres, volver al trabajo tras años de pausa dedicados a la crianza de sus hijos. Considerada un personaje público, el escándalo siempre surge. A partir de su separación y su entrada en un gran bufete de abogados, ella comienza a ser una mujer independiente, segura de sí misma, capaz de soportar el escarnio público, a pesar de que ya no convive en el mismo domicilio que su marido. Se enamora, sufre, gana juicios y también los pierde, llega incluso a presentarse a las elecciones a fiscal. Alicia evoluciona de mujer florero a líder, de ama de casa a candidata demócrata, de ser engañada a acostarse con su jefe. De vivir en una mansión a pagar su propio piso, de ser despedida a montar su propio bufete. Pero a pesar de tener diferentes parejas, Alicia no se divorcia, sigue casada para que su marido pueda mantener las apariencias en la política. Una gran contradicción que como espectadora he detestado. Alicia tiene un hermano gay, una madre que va por su cuarto matrimonio y una hija ultra católica. Esa variedad de personajes es lo que aporta realidad a la serie, lo que permite que cada espectador encuentre con quien sentirse identificado.

kalinda

Kalinda Sharma interpretada por Archie Panjabi, es la investigadora del bufete. Una mujer bajita de estatura pero capaz de derribar al más fuerte. Representa la libertad más tangible, sin ataduras emocionales ni laborales. No tiene pareja y es freelance en la empresa. No tiene miedo a relacionarse con mafiosos y traficantes, lleva un arma en su guantera y usa el sexo para conseguir favores. Es bisexual, a lo largo de la serie hay escenas de cama tanto con mujeres como hombres que lo muestran sin tapujos. Es una mujer de pocas palabras, que casi nunca sonríe y que le cuesta confiar en los demás. A pesar de esto, quieres conocerla, quieres ser su colega e incluso quieres ser ella. Porque no se rige por un código moral establecido y eso la hace tener ventaja en cualquier situación. Sería muy fácil que los guionistas recurrieran a etiquetarla de puta, pero es respetada y tratan sus temas sin etiquetas puristas. Conforme avanzan las temporadas su personaje se hace más humano, con una relación de pareja y convirtiéndose en íntima amiga de Alicia.

Diane

Christine Baranski es Diane Lockhart en la ficción. Confieso que proceso devoción por ella. Socia capitalista de uno de los mejores bufetes de Chicago. Es una mujer madura, elegante, inteligente y demócrata. Son rasgos que la definen constantemente a lo largo de los 156 capítulos que tiene la serie. Supera los cincuenta años de edad, pero compite como si tuviera veinte. Es una profesional destacada en un ámbito laboral predominantemente masculino, la abogacía. No tiene hijos, no está casada, no pierde la cabeza por el cualquier hombre. Es demócrata y su personaje ha dotado a la serie de los mejores debates ideológicos que se han visto en televisión; el derecho al aborto, el matrimonio homosexual, el uso de las armas, etc. Es el ejemplo a seguir, la que marca la pauta, la que pone las cosas firmes en la oficina. Diane también se cae, se siente presionada por todo lo que los demás esperan, llega incluso a querer dejar la empresa que fundó porque los socios hombres se vuelven contra ella. Pero Diane aguanta, les gana y termina convirtiendo su despacho en un lugar lleno de mujeres. Llega incluso a perder los papeles, como en el último episodio que echo a perder la relación de dos grandes mujeres por culpa de sus hombres. Aunque tiene las cosas claras y lo demuestra, termina casada con un republicano hasta la médula especialista en balística. Porque así es la vida, está llena de contradicciones y cuando menos te lo esperas tú vida se convierte en una.

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