De los golpistas al 15M: 100 años de dictaduras en España y Latinoamérica

Por: Nicolás Bello (@nbello_II)

La última vez que España sufrió un golpe militar fue hace 35 años. Un 23 de febrero para ser exactos. Aquella tarde el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, tomó por asalto el Palacio de Las Cortes, en Madrid, durante la sesión de votación para la investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, del partido Unión de Centro Democrático. A la vez, la ciudad de Valencia era ocupada por el teniente general del Ejército Jaime Milans del Bosch.

El golpe fue un fracaso. Habían pasado seis años de la muerte del dictador Francisco Franco y la sociedad española, aunque convulsa, no iba a tolerar más gobiernos militares. De hecho, fue el último intento de golpe que se haya producido en Europa Occidental – y de Europa, si tomamos en cuenta que el levantamiento de Moscú de 1991 y el golpe contra Yanukovic, en Ucrania, en 2014 ocurrieron en países de la ex órbita soviética – en los últimos 40 años.

"¡Quieto todo el mundo!" sonó en el hemiciclo del Palacio de las Cortes. El intento de golpe fue un fracaso (Foto: El País)
“¡Quieto todo el mundo!” sonó en el hemiciclo del Palacio de las Cortes. El intento de golpe fue un fracaso (Foto: El País)

Distinta es la realidad de América Latina. Entre los años 1900 y 2014 se produjeron un total de 64 golpes de Estado – exitosos o fallidos – en la región. De los diez países más golpistas del mundo en el mismo periodo, cinco están en Latinoamérica y ocupan los puestos seguidos en el ranking: Perú (12 golpes – 2º puesto), El Salvador (8 golpes – 3er puesto), Argentina y Chile (6 golpes – 4º y 5º puestos) y Venezuela (5 golpes – 6º puesto).

De esta manera, Latinoamérica sigue siendo la región más golpeada del mundo por la imposición de gobiernos cívico-militares. Y la cifra podría ser generosa.

Cuenta el historiador venezolano Virgilio Rafael Beltrán, que hacia 1968 el 68% de Latinoamérica estaba gobernada por militares. De acuerdo con sus cifras, entre el inicio del siglo XX y la fecha, se habían producido 327 golpes en el continente, siendo Bolivia el país más azotado, con 56 levantamientos en armas desde la guerra del Chaco, entre 1932 y 1935.

El primer golpe registrado en Latinoamérica en el siglo XX ocurrió en Panamá en 1903, cuando en el contexto de la Guerra Civil Colombiana – también conocida como “de los Mil Días” – el país se separó de Colombia. Por entonces, los Estados Unidos negociaban con los países centroamericanos la creación de un canal transoceánico entre el Atlántico y el Pacífico. A ese fin firmaron con Colombia el Tratado Herrán-Hay, que otorgaba a Estados Unidos derechos exclusivos para construir y operar el Canal por 100 años en Panamá, a cambio de 10 millones de dólares y una renta anual de 250.000 dólares con cargos a los peajes del Canal para Colombia.

El tratado fue ratificado por el Congreso de los Estados Unidos, pero no por el colombiano, que solicitó primero una mayor compensación económica y luego lo rechazó de plano el 12 de agosto de 1903. Fue la gota que derramó el vaso: una junta revolucionaria apoyada por el general Esteban Huertas y la armada de Estados Unidos declaró, el 6 de noviembre, la independencia de Panamá.

Es también el inicio de un siglo de intervenciones de Estados Unidos en la política latinoamericana y en especial la centroamericana, en la que resaltan dictaduras como las de Fulgencio Batista en Cuba, Rafael Trujillo en República Dominicana y Augusto Pinochet en Chile, por citar solo tres.

En una entrevista a Noam Chomsky realizada en enero de 2015 por la periodista Louise Reynolds, el lingüista y filósofo de 87 años comentaba que “Costa Rica es el único país que no ha tenido una intervención estadounidense directa y es el único país de la región que funciona. Por otro lado, los países más pobres de la región han tenido intervenciones: Haití, Guatemala y Nicaragua. ¿No sugiere algo?”.

En los primeros años del siglo XXI, la oleada golpista, en especial la sudamericana, fue reemplazada por gobiernos de izquierda democráticamente electos que, aunque duramente criticados por sus tintes populistas o sus pretensiones de mantenerse en el poder, han presentado un punto de inflexión en la forma de relacionarnos con la potencia estadounidense.

“Lo que ha ocurrido en América Latina en los últimos 15 años es históricamente significativo y da una fuerte indicación de que los movimientos populares pueden hacer una diferencia. Por primera vez en 500 años, desde la llegada de los conquistadores, Latinoamérica ha empezado a liberarse del control imperial”, afirma Chomsky.

Los lemas del 15M hablan más de sueños que de política
Los lemas del 15M hablan más de sueños que de política

Volviendo a España, hoy domingo 15 de mayo se celebran 5 años del movimiento 15M. Se puede decir que 36 años de democracia ininterrumpida han significado un robustecimiento del Estado de Derecho que hace innecesario el recurso de las armas. El movimiento de los Indignados demostró que no es necesario ser violentos para protestar y el Estado Español, que la protesta social no tiene por qué terminar en un golpe, como sí podría ocurrir, aunque cada vez menos, en Latinoamérica.

Tal vez lo que necesitamos los latinoamericanos es, precisamente, más años seguidos de democracia, aún precaria, para robustecer nuestros Estados de Derecho.

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