Bares de Madrid que huelen a verano

Por Adriana Benito (@adriactriz)

Se busca: tiene forma esférica, la Tierra da vueltas alrededor de él y responde al nombre de Sol. Parece mentira que estemos a poco más de un mes de comenzar el verano y que apenas hayamos tenido días soleados en las últimas semanas. Pero ya se sabe, el tiempo es inexorable y más tarde o más temprano llegará el verano con sus largas tardes de sol, sus paseos por la playa y sus noches perfectas para disfrutar de las terracitas. Si vives en Madrid y de momento ves lejano el tema vacaciones tenemos buenas noticias: hemos preparado una selección con bares con esencia veraniega que lograrán que te olvides del estrés de la ciudad por unas horas.

  1. Chiringuito de El Señor Martín (c/ Mayor, 31)
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Foto: Chiringuito de El Señor Martín

¿Un chiringuito? ¿En Madrid? Sí, es posible, y si quieres comprobarlo solo tienes que ir al Chiringuito de El Señor Martín, situado en el número 31 de la castiza calle Mayor. La arquitecta Marta Banús y el colectivo artístico Boa Mistura han traído hasta la capital un restaurante con una estética marinera en el que encontramos grandes tableros de madera a modo de mesas, flotadores que cuelgan del techo y paredes sobre las que hay pintados enormes peces de colores. Esta peculiar decoración está dominada por el blanco y el azul y cada detalle está cuidado al máximo, como por ejemplo el conjunto de platos dispuestos en la barra y que simulan ser escamas.

Tal y como podrás imaginar, en la carta prima el pescaíto, aunque también tienen otros platos como los huevos rotos con camarones de estero, croquetas caseras o asadillo de pimientos con bonito del norte. El chef, Beltrán Alonso, trabaja con el concepto del slow fast food, es decir, comida inmediata pero con una excelente materia prima. Además, no conviene perder de vista que Chiringuito nació como una prolongación de El Señor Martín, la pescadería gourmet del Mercado de San Miguel. ¿A qué esperas para ir?

  1. Boho Bar (c/ Colmenares, 13)
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Foto: Boho Bar

Lo de Boho Bar es un caso aparte, parece sacado de otro mundo. ¿Y sabes cuál es el secreto de su éxito? Que se asienta en una filosofía de vida o, como ellos mismos dicen, en la materialización de un sueño compartido. Han extraído la magia de Marrakech, el exotismo de Tailandia y el espíritu libre de Ibiza, lo ha metido todo en una coctelera y voilà, el resultado es Boho Bar, un local luminoso con cojines y sillones de colores, bancos que son columpios y otros elementos decorativos como atrapasueños y espejos.

La carta es más que apetecible, con propuestas como los pinchos morunos Ras al Hanut, el timbal de langostinos, los canelones de rabo de toro o el salmorejo de mango. Si te van los cócteles, aquí puedes degustar algunos como el Passion Boho (cava, fresa, maracuyá y azúcar), el Daiquiri Frozen o la Piña Colada. Si estás buscando viajar pero sin salir de Madrid, Boho Bar es tu sitio.

  1. Coconut Bar (c/ San Roque, 14)
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Foto: Coconut Bar

Sillas de mimbre, palmeras con luces y letreros luminosos, así es el original Coconut Bar, ubicado muy cerca de la plaza de Santo Domingo. El negocio, con tres años de vida, tiene a la cabeza a Silvia Superstar y Edu por las noches, que han querido rescatar un trocito de Hawai y lo han fusionado con el estilo de los años 50. Y es que quién no piensa en Hawai cuando hablamos de verano, aunque nunca hayamos ido. Quién no piensa en playas paradisíacas, en aguas cristalinas.

La carta está concebida sobre todo para meriendas y para tomar algún cóctel después de cenar. Tienen dulces como las tortitas con nata y chocolate, la american cheesecake o la tarta de zanahoria. Entre sus cócteles encontramos el daiquiri de fresa y el de piña o el tequila sunrise. Si todavía no te has dejado caer por aquí, ya sabes.

  1. Areia (c/ Hortaleza, 92)
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Foto: madriddiferente.com

Desde el año 2002 Areia constituye el remanso perfecto en el que huir de la ajetreada rutina de Madrid. El veterano chill out, con ciertos ecos orientales, nos ofrece la posibilidad tanto de disfrutar de un café o un batido como de probar su cocina internacional o sus divertidos cócteles tumbados en el suelo y rodeados de cojines. Su atmósfera, incluso en invierno, huele a verano, a sol y a calor gracias a su estética relajada y con aires playeros.

Si quieres comer o cenar, algunas de sus recetas son la hamburguesa Al-Yadidha en pan de pita, el falafel o las pakoras, que son verduras fritas en una mezcla de harina de garbanzos. Entre sus postres caseros encontramos baclava, tarta Red Velvet y brownie con helado. Además, cuentan con gran variedad de cócteles, como el Manhattan (whisky, Martini Rosso y angostura), el Orgasmo (con Baileys) o el Banana Jäger.

  1. Doña Tecla (c/ Pintor Juan Gris, 2)
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Foto: Doña Tecla

Una de las cosas que más me gustan de Madrid es que nunca deja de sorprenderte, da igual los años que tengas. Y esto es precisamente lo que nos sucede con Doña Tecla. ¿Quién podría imaginar que muy cerca de Cuzco se esconde un jardín con bambús, olivos y sillones balineses que se entremezclan con sofás chéster? Increíble pero cierto. Aunque tiene una zona de restaurante en este post recomendamos su terraza, que es el ambiente que nos inspira y nos transporta de camino hacia el verano.

Otro de los puntos positivos con los que cuenta Doña Tecla es que tiene dos cartas, una más formal y otra enfocada al picoteo. Esta última incluye raciones como la ensaladilla rusa, berenjenas en tempura con miel de caña y salmorejo y provolone fundido a la brasa con pesto rojo. Domingo Casado, su barman dominicano, prepara unos mojitos y unos cócteles tropicales que te cautivarán sin lugar a dudas.

  1. El Viajero (Plaza de la Cebada, 11)
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Foto: exoticca.com

Parece mentira que El Viajero lleve abierto ya más de 20 años y que todavía hoy siga de moda. Aunque, si analizamos el local, tampoco debería sorprendernos, puesto que está dividido en tres espacios que se adaptan a los diferentes momentos del día: el restaurante, el bar y la azotea. El Viajero, asentado en un palacete de tres plantas de finales del siglo XIX, puede jactarse de estar situado en un barrio tan bohemio como estratégico, La Latina, punto de encuentro de artistas, jóvenes y personas de todas las edades.

La decoración del establecimiento es ideal de principio a fin, pero si nos centramos en la azotea nos quedamos sin palabras. Un pequeño jardín con reminiscencias playeras nos espera en el último piso, donde podrás picotear pinchos y raciones e incluso pizzas importadas de Italia. Lo mejor: el mojito, elaborado con ron añejo, hierbabuena y lima… ¡Un clásico!

  1. Mamá Campo (Plaza de Olavide, S/N)
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Foto: Mamá Campo

Cuando entras a Mamá Campo no sabes muy bien dónde estás, pero el local transmite una paz y una energía positiva difícil de explicar. La cantina, por ejemplo, es toda luz, con una estética basada en el color blanco que bien puede trasladarnos a cualquier pueblecito de Cádiz o a la misma Ibiza. No sabría decir exactamente por qué pero Mamá Campo huele a verano y lo más increíble es que en sus recetas emplean productos de ganadería y agricultura ecológica certificada.

Algunos de los platos de la cantina son los quesos de Concha embotados en aceite de romero o pimentón, el salmorejo con los tomates de Francisca y Ángel o el huevo castizo de las gallinas de Celia con presa ibérica. Como verás, Mamá Campo quiere mostrarnos que todo en ella es natural, cercano y ecológico. Además, cuentan con una tienda donde comercializan alimentos de lo más sanos y una cocinita donde los peques son los protagonistas. Un concepto inteligente y eco-friendly que debes conocer.

  1. La playa de Lavapiés (c/ Argumosa, 9)
la playa de lavapies
Foto: mahoudrid.com

Lavapiés es una de las zonas más interculturales y con espíritu artístico de la capital, por lo que en este barrio no podría faltar un local tan original y especial como La playa de Lavapiés. Ya lo decía aquella canción refiriéndose a Madrid: “Aquí no hay playa, vaya, vaya, no hay playa”. Los dueños de este establecimiento parecieron captar esta molesta carencia (para algunos) y decidieron ponerle remedio con la apertura de La playa de Lavapiés, un lugar con arena de playa en el suelo, mesas altas al más puro estilo de un chiringuito y escenas acuáticas en las paredes.

Sin embargo, la carta sí es más elaborada que la de cualquier bar de playa (a no ser que estés en Tarifa, que ahí ya cambia la cosa), con propuestas como el hummus, las quesadillas o tostas como la de salmón ahumado con queso crema. Un plus: organizan exposiciones, fiestas y proyecciones a las que regresarás una y otra vez.

  1. Bar Lambuzo (c/ Ponzano, 8)
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Foto: timeout.com

A la redacción de La Línea de Fuego nos encanta Madrid y nos pierde la calle Ponzano, como ha quedado demostrado a lo largo de los últimos meses. Pero no somos en absoluto estrechos de miras, y si hay otra provincia que llevamos en nuestro corazoncito es Andalucía. Nuestra redactora Alaia (@aL_rc) ha pasado muchos años de su vida en Puerto Real, Cádiz, y yo veraneo casi todos los años en esta ciudad, así que era casi obligatorio incluir en esta selección un bar gaditano con su pescaíto frito, sus chacinas y su salmorejo, y Lambuzo me ha parecido la mejor opción.

¿Sabes lo que es un lambuzo? Según el DRAE es un perro con el hocico largo, y en Cádiz emplean este término para designar a aquellas personas que prueban todo lo que les pongan delante. Pues bien, eso es en lo que te convertirás cuando vayas a Lambuzo, donde querrás catar su ensaladilla de atún de Barbate, las croquetitas de gambas al ajillo, las papas aliñás con caballa de Tarifa y el adobo gaditano. Si echas de menos el espíritu andaluz, no dejes de pasarte por Bar Lambuzo.

  1. El Muelle de San Fco (Paseo de San Francisco de Sales, 28)
el muelle de san fco
Foto: El Muelle de San Fco

Apenas lleva unos meses abierto y El Muelle de San Fco ya nos huele a verano, a playa y a mar. Se trata de un bar pequeñito pero matón que rescata la esencia marinera y la teletransporta hasta el madrileño paseo de San Francisco de Sales, entre medias de Moncloa y Guzmán el Bueno. El Muelle de San Fco nos propone tapas como la quesadilla de carrillera, el escabeche de mejillones, la ensaladilla y el salmorejo. Su estética marítima, tanto en el interior del bar como en la terraza, te encandilará en cuanto la veas, así que si quieres tapear ya sabes dónde tienes que ir.

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