Lava Jato: un virus de corrupción que contagia a toda América Latina

Por Nicolás Bello (@nbello_II)

La maraña de casos de corrupción destapados en la Operación Lava Jato ha salpicado también a otros países de América Latina. Las investigaciones hallaron una lista de 747 obras ya ejecutadas por 170 empresas, la mayoría constructoras, en una nómina que guarda gran semejanza con las empresas investigadas en la investigación llevada a cabo en Brasil, en países como Argentina, Perú, Colombia, Ecuador y Uruguay.

Argentina

Quizá Argentina es al país al que más le preocupa el desarrollo de las investigaciones. Brasil es su principal socio comercial, una cuarta parte de las importaciones vienen de Brasil, que es a su vez el destino del 20% de las importaciones argentinas. Una de las obras clave en esta historia es la del Ferrocarríl Sarmiento. Es una de las vías ferroviariass más importantes y antiguas del país. Une la ciudad de Buenos Aires con las provincias de Mendoza y La Pampa. Fue inaugurado en 1857 y nacionalizado en 1948.

En 2006, el gobierno anunció el soterramiento del tramo de 32,2 km que va de la Estación Caballito a la Estación Moreno, dentro del área urbana de Buenos Aires. En 2013, la obra fue adjudicada al “Consorcio Nuevo Sarmiento” —encabezado por la brasileña Odebrecht e incluidas la firma argentina Iecsa, la española Comsa y la italiana Ghella—, con un presupuesto de US$3000 millones, de los cuales la mitad provienen de un préstamo del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil.

Marcelo Odebrecht, dueño de la constructora.
Marcelo Odebrecht, hoy en prisión, es dueño de la constructora brasileña más grande implicada en casos de corrupción.

Sin embargo, cuando el consorcio asumió las obras, los trabajos no se iniciaron de inmediato. Se hizo una zanja de 25 metros de profundidad y se compró una tuneladora por US$40 millones de dólares. Al año siguiente estalló el escándalo de Petrobras y las obras quedaron paralizadas definitivamente. Hoy la tuneladora es un monumento a la corrupción y a la promesa de una obra que, si se termina, tendrá aún que esperar algunos años.

Perú

En el sur del Perú se encuentra el Tramo 4 de la Carretera Interoceánica Sur, proyecto propuesto por Brasil para sacar sus productos al Pacífico vía el Perú. Es el más caro de la región. Sólo une dos localidades en Arequipa y tiene apenas 120 km pero su costo fue de US$2800 millones de dólares, es decir, unos US$23 millones por kilómetro de carretera. Fue construido por la empresa Camargo Correa.

Pero esta no es la única empresa brasilera operando en el país. El Grupo OAS se adjudicó en 2009 la construcción de la Línea Amarilla, la línea 2 del bus Metropolitano de Lima, que iría de este a oeste a lo largo del Río Rímac, durante el gobierno municipal de Luis Castañeda Lossio. La inversión inicial fue calculada en US$570 millones.

Tras el cambio de gobierno en 2010, la alcaldesa Susana Villarán, renegoció el contrato para convertirlo en el Proyecto Vía Parque Rímac, e incluir la recuperación de la ribera del río más importante de la ciudad. Villarán, de izquierdas, tuvo una muy fuerte oposición y el proyecto no llegó a llevarse a cabo.

Obras de infraestructura vial que no resuelven nada pero permiten llevarse un buen botín son parte de un estilo de hacer negocios (Caricatura: Carlín)
Obras de infraestructura vial que no resuelven nada pero permiten llevarse un buen botín son parte de un estilo de hacer negocios (Caricatura: Carlín)

Para 2014, con la reelección de Castañeda, el costo de la obra había aumentado en US$130 millones y su valor total era ya de US$700 millones. El proyecto fue desactivado y el dinero fue usado para construir un paso a desnivel, que no ha hecho sino aumentar la carga de tránsito en una ciudad de por sí colapsada. El constructor fue, nuevamente,OAS.

Por los grandes negocios que hizo en el Perú entre 2006 y 2011, Odebrecht le hizo un regalo al entonces presidente Alan García: una réplica de fibra de vidrio del Cristo de Corcovado, que hoy corona uno de los extremos de la Bahía de Lima. Este es el tipo de corrupción al que están acostumbradas las empresas brasileñas.

Venezuela

A Venezuela también le preocupa lo que ocurre en Brasil. El Partido de los Trabajadores ha legitimado desde el principio el gobierno de Hugo Chávez y al de Nicolás Maduro. Gracias a ese apoyo, el país logró su objetivo de convertirse en miembro de Mercosur en 2012. A cambio, se ha convertido en un cliente privilegiado de las mercancías de su vecino del sur. Las exportaciones brasileñas han aumentado un 550% entre 1998 y 2011, con un promedio de 5.000 millones de dólares anuales,según la embajada brasileña en Caracas.

Asimismo, el Estado venezolano ha recurrido a empresas brasileñas para aprovisionar sus redes de abastecimiento con precios subvencionados. En los Estados del norte de Brasil, las exportaciones de carne a Venezuela llegan a representar el 70% del ganado bovino local. Es decir, que gran parte de la alimentación de Venezuela, depende de Brasil.

Así, la combinación de la caída de los precios del petróleo junto con la crisis de suministro en Venezuela, también aumenta el hambre de productos brasileños. Brasil, entretanto, se limita a comprar a Venezuela derivados del petróleo.

Venezuela, que durante años había estado viviendo una situación de casi éxtasis económico, ahora con el descenso del precio del petróleo unido a la crisis política y económica de Brasil, ve su futuro económico muy oscuro.

Uruguay

La jueza Adriana de los Santos.
La jueza Adriana de los Santos viene investigando las redes brasileras en Uruguay.

Durante el desarrollo del caso, los medios brasileños señalaron a un funcionario de un estudio uruguayo como intermediario en el lavado de dinero que realizó el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha. La jueza Adriana de los Santos inició, el año pasado, una investigación sobre un presunto lavado de dinero producto de la corrupción en Petrobras. A raíz de una serie de indicios, la jueza especializada en Crimen Organizado, indaga si en Uruguay se lavó dinero el producido en esa maniobra.

 

La Justicia decidió crear una junta asesora sobre lavado de activos que investigara los movimientos de cuentas bancarias entre GNLS (firma encargada del desarrollo de un proyecto para construir una planta regasificadora en Puntas de Sagayo) y OAS (contratada por la anterior para la construcción de las obras) para detectar si hubo maniobras ilícitas.

En agosto de 2015, la empresa local Costa Fortuna presentó ante Crimen Organizado una denuncia por estafa contra GNLS. Costa Fortuna había sido subcontratada por OAS. Para Costa Fortuna, GNLS “engañó”, “jugó su partido, al límite más allá de la legalidad”, montó “una estratagema” y una “maniobra meticulosa y sofisticada” con “el objetivo principal de obtener un provecho injusto de sumas millonarias en dólares”, según consta en la denuncia.

Ecuador

La filial ecuatoriana de la brasileña Constructora OAS habría desviado US$9,1 millones simulando la contratación de una consultoría técnica para “enviar ese dinero a Andorra y posiblemente destinarlo al pago de sobornos”, según consta en la confesión del contador Roberto Trombeta, asesor tributario de OAS, procesado por el conocido caso Lava Jato en la Fiscalía de Paraná (Brasil).

En el caso de Ecuador, según Trombeta, se contrató una consultoría ficticia con la firma española DSC Workshop Obras Construcciones y Promociones S.L. por un valor aproximado de US$9,15 millones, dinero que se transfirió a compañías holandesas hasta llegar a la cuenta de Kingsfield en la Banca Privada d’Andorra (BPA), donde se depositaron US$8,62 millones, en tres operaciones entre septiembre y octubre del 2012.

expo-via-parque-rimac-2-728A esa cuenta fueron a parar US$5,7 millones de OAS Perú, provenientes del contrato para el proyecto Vía Parque Rímac (Lima). Trombeta aseguró que de un total de 14,6 millones depositados en la cuenta de Kingsfield en el principado europeo, aproximadamente US$8 millones fueron a una cuenta suiza a nombre de Alberto Youssef, el excambista que manejaba la red del pago de sobornos de un grupo de compañías contratistas de Petrobras a políticos brasileños.

Otros casos

La empresa Odebrecht, también tiene una filial en Colombia. Aunque ésta, a principios de abril, se ha querido desmarcar de su matriz brasileña al decir que Odebrecht Colombia actúa jurídica, financiera y administrativamente de forma independiente de los negocios y operaciones que se celebren en Brasil.

La compañía que actualmente tienen dos proyectos en curso en Colombia, uno en la concesionaria ‘Ruta del sol sector 2’, que construye una carretera en el norte del país, y sobre la que dijo es “una empresa sólida que tiene la solvencia suficiente” para terminar la construcción adjudicada.

En México, Odebrecht funciona desde 1991 y junto con la empresa Idesa maneja el proyecto Etileno XXI, con una inversión de más de 5000 millones de dólares, en Veracruz. Inició operaciones en 2016 con cerca del 50% de su capacidad y promete que el 60% de su energía irá a  suplir el mercado interno de energía y el restante 40% será para exportaciones.

Pero es en Brasil donde Lava Jato continúa sorprendiendo con logros sin precedentes, cuyos alcances probablemente no se limitan al país más grande de Latinoamérica, sino van llegando, con el peso de una evidencia en ciertos casos aplastante, a varias naciones hispanoamericanas.

(Esta nota contó con la colaboración de Erin Vera, colega y amiga, en su fase de investigación).

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