Freedonia trae la primavera a Barcelona

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

La primera vez que escuché a los Freedonia fue en La Cafetera, ese programa de radio presentado por Fernando Berlín (@radiocable) y que se emite de lunes a viernes en clandestinidad a partir de las 8 y media de la mañana desde los estudios de Radiocable. “¡Menuda energía! Esta música es capaz de levantar hasta a los muertos” es lo que pensé cuando los escuché por primera vez. Yo soy de esa clase de personas que le cuesta levantarse por las mañanas, por eso la energía de Freedonia siempre es un aliciente más para empezar el día con buen pie y buen humor a ritmo de soul, que también se agradece. Ya no me puedo quitar de la cabeza esta jodida melodía que me alegra las mañanas.

No es Aretha Franklin. Tampoco Tina Turner. Pero la voz de Maika Sitté es espectacular, llena de fuerza y vigorosidad, y tiene esa capacidad innata propia de todo gran artista: sabe ganarse al público desde el minuto uno. Pero ojo, porque no está sola: un total de nueve músicos de una calidad fuera de toda duda completan una formación que está revolucionando la escena musical del momento. En serio, esta gente está rompiendo los esquemas definidos por la lógica tradicional de la industria musical y encima lo hacen de maravilla.

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Freedonia dio una auténtica exhibición de música negra y soul, con un auditorio totalmente entregado.

Dicho en otras palabras, hacen lo que les gusta y son fieles a su estilo y sus valores. Financiaron su primer disco con una campaña de crowdfunding en Goteo, trabajan con Creative Commons (una organización sin ánimo de lucro) y tienen registrada su obra en Copyleft. Esto permite la libre distribución de su obra, ser independientes y autogestionarse, de forma que ni la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) ni ninguna gran discográfica pueda lucrarse de su trabajo e imponer normas y condiciones a los músicos.

Lo que queremos es reivindicar al ser humano en esta sociedad en la que parece que todo es la economía y todo se valora por el dinero. Nosotros creemos que también está el esfuerzo, la honestidad, valores más humanos. Somos más humanistas que políticos. No somos antisistema, somos pro un sistema mejor. Ángel Pastor, guitarrista de Freedonia.

El pasado viernes estuvieron en Barcelona ofreciendo su talento en directo en la Sala Razzmatazz, en la cual celebraron su décimo aniversario, principalmente con canciones de “Dignity and Freedom”, su segundo trabajo. El concierto empezó con la primera canción del álbum, la que pone nombre al disco. Mi favorita. Un tema que nos recuerda que dignidad y libertad son valores por los que merece la pena luchar. “You only feed your dreams of freedom/Your heart is made to live in freedom” es el estribillo elegido para una canción que nos recuerda que llevamos un mundo mejor en nuestros corazones. Después de este grito por la libertad, sonó el resto de su repertorio.

“The avenger”, la única instrumental del álbum, roza compositivamente la perfección. Un tema para cerrar los ojos, relajarse y disfrutar. “Now you’re loving me (Remembering Sam Cooke)” es una balada pausada, perfecta para momentos más íntimos y románticos. Un tema que desprende sensualidad y que invita al desenfreno entre vino y champagne.

“You can’t stop us” tampoco faltó a su cita con el público barcelonés y “The time has come”, el tema con el que cierran Dignity and Freedom, también fue uno de los más cantados y bailados de un auditorio que estaba en éxtasis. Gente de todas las edades bailando, con amigos o en pareja, disfrutaba de estos genios de la música negra y con cervezas en una atmósfera impregnada de buen rollo y energía positiva. Barcelona se despide del invierno, que este año ha sido menos invierno que nunca, y los Freedonia han traído la primavera a la ciudad.

Vivimos una época difícil, tiempos en los que nos tratan de convencer de que la austeridad y la imposición universal de la precariedad son la única manera factible de superar una crisis económica prefabricada y diseñada por unas élites económicas que no solo no se han “apretado el cinturón”, sino que se han tenido que comprar varias tallas más grandes de pantalón, después del empache que ha supuesto para muchos el reparto de dividendos en los consejos de administración de grandes empresas como las del IBEX 35.

Freedonia, cuyo nombre está inspirado en aquella república ficticia gobernada por Rufus en Sopa de Ganso de los Hermanos Marx, tiene un espíritu reivindicativo, de crítica ácida y sus letras tienen un transfondo social. Mientras que nuestros políticos cambian más de programa que Groucho Marx de principios, Freedonia predica con el ejemplo. Autogestión, independencia, grabación en analógico, vinilo y sello Creative Commons, señas de identidad de uno de los proyectos más frescos y prometedores del panorama nacional.

Cómo nos gusta Freedonia y cómo nos gusta la buena música, sobre todo, cuando ésta suena a libertad.

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