Vida y tragedia del talento de un poeta, Miguel Hernández

Por Tatiana Arenas (@tatianaarenas_)

El 28 de marzo se cumple el 74 aniversario de la muerte del poeta Miguel Hernández. Creador autodidacta, mártir literario en la Guerra Civil, con un talento lírico arrebatador que vio truncada su vida en plena juventud. Fueron 32 años de vida, amor y muerte creando ejemplo de virtudes cívicas y maravillosas palabras. A pesar de su temprano fallecimiento, son esas palabras el mejor legado que ha sobrevivido por encima de la guerra, de la intolerancia y de la incomprensión hasta nuestros días. La biografía de Miguel Hernández, más allá de eso, es la biografía de todo un pueblo.

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El joven Miguel Hernández, vía Cervantes Virtual

El 30 de Octubre de 1910 abría sus ojos al mundo Miguel Hernández Gilabert, cuyo nombre perdurará como el de uno de los poetas referentes en la historia de la lengua castellana. Miguel vino al mundo bajo el calor de un hogar humilde, situado en el número 80 de la calle de San Juan de la localidad de Orihuela. El negocio de las cabras era el que sacaba adelante a la familia y los problemas económicos hacen que Miguel desde pequeño comience a aprender el oficio de pastor.

De niño el poeta asiste al colegio unos años y no tarda en destacar por sus fehacientes ganas de aprender. Miguel obtenía calificaciones excelentes y sus profesores comenzaron a fijarse en el talento del crío. Sentía adoración por las letras, por el aprendizaje y deseaba estudiar una carrera. Sin embargo, los problemas en su casa y el totalitarismo de su padre serán los culpables de que el niño tenga que abandonar el colegio y cuando ya había alcanzado el Bachillerato en una escuela donde y tomado contacto con el que será su mejor amigo, José Marín Gutiérrez, de pseudónimo Ramón Sijé.

El poeta tuvo que regresar al campo y continuar con las labores de cabrero, pero esto no era impedimento para alimentar su vocación literaria. Siempre iba a los prados acompañado de algún libro prestado, un cuaderno y un lápiz. También leía hasta altas horas de la madrugada a escondidas, a pesar de que su padre le gritaba y le castigaba por ello repitiendo siempre que lo libros no le iban a dar de comer, no comprendía que Miguel adoraba las letras. Además comienza a frecuentar la Biblioteca de Orihuela, nutriéndose así de grandes de la literatura como Lope de Vega, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez o Garcilaso entre otros muchos.

MADUREZ Y PRIMEROS VERSOS

Empieza a escribir ya sus primeros versos y a juntarse con otro joven poeta del pueblo, Carlos Fenoll. En la Casa del Pueblo de Orihuela se reunían un grupo de jóvenes escritores y poetas para debatir y escribir sus poesías en torno a Ramón Sijé, con quién Miguel ya había coincidido en el colegio. Ramón Sijé es otro joven brillante de clase alta y culto, estudiante de Derecho en Murcia que desde temprana edad había recibido premios por sus trabajos y era como un mediador en la Tahona.

En la tahona de Carlos Fenoll Miguel se siente cómo y querido, escucha con atención y participa en las tertulias. Esto significa una nueva etapa, Miguel abandona las ataduras clasicistas que caracterizaban sus primeros poemas y se nutre de lecturas de escritores contemporáneos que le recomiendan sus amigos.

En 1929 Miguel empieza a publicar sus trabajos, primero su poema El Nazareno en La Voluntad, revista fundada por Sijé y después en El Diario del Pueblo de Orihuela. Las reuniones en la tahona dan muchos frutos y pronto con Sijé como promotor y Fenoll como socio fundan a finales de 1930 la revista literaria Destellos en la que Miguel publica Contemplado. Aunque es poca cosa, al joven publicar algún poema le llena de alegría y entusiasmo para seguir escribiendo. Aunque proceden de diferentes clases sociales la amistad de Ramón Sijé y Miguel comienza a afianzarse. Los grandes conocimiento sobre La literatura española y las amistades de Sijé beneficiarán mucho a Miguel en el futuro.

Pero el trabajo de Miguel no se queda solamente en poesía por esta época, sino que participa también en la compañía de teatro de la Casa del Pueblo llegando a representar varias obras. Su acercamiento al teatro como actor le permitió más adelante contemplar el teatro desde el punto de vista también de escritor. Miguel está deseoso de escribir teatro, porque sabe que sólo por medio de la literatura, y de concretamente este género por ser el que más contacto tiene con el público, podrá avalorar la clase social humilde y modesta a la que pertenece.

En marzo de 1931 se le otorga un premio literario por el poema Canto a Valencia, será uno de los contados galardones que recoge en su vida. Abril del mismo año, se proclama en España la Segunda República con el triunfo de las ideas progresistas. La mayor parte de los ciudadanos se echa a la calle para celebrar este hecho ya que se considera a la República un instrumento necesario para reformar el país. Es el momento en el que algunos escritores e intelectuales cobran protagonismo apoyando el nuevo régimen. Miguel quiere ser uno de esos protagonistas y llegar a ser un gran poeta, para ello se conciencia de que ha de salir del círculo cerrado de Orihuela. La gran poesía se está gestando en Madrid y Miguel toma la gran decisión de ir en busca de esa poesía.

LA DECEPCIÓN DE UN VIAJE

Miguel parte a Madrid apenas sin dinero y con un puñado de poemas  pero cargado de ilusiones por vivir su sueño de escritor en la capital. Sus amigos del pueblo le ayudan todo lo que pueden para que realice el viaje, entre ellos Sijé le proporciona la colaboración de algunos mecenas. Consigue que publiquen algunas entrevistas con él en La Gaceta Literaria y en Estampa. Pero al joven le preocupa encontrar trabajo, el dinero que tiene es poco para sobrevivir muchos días en Madrid. Decide escribir una carta al director de la gaceta, Jiménez Caballero,  pidiéndole trabajo y explicándole su situación de que sus padres son pobres y no pueden mandarle más dinero. La respuesta resulta una dura humillación cuando ve publicada su carta con el título Queridos camaradas literarios, ¿no tenéis unas ovejas que guardar?.

La situación en Madrid del poeta empeora, apenas tiene dinero para pagar un billete de Metro o de Tranvía y tiene que ir a pie a todas partes. Desesperado, cada noche, vuelve a la precaria pensión donde se aloja cansado a tumbarse en  la cama y quitarse su ropa sin lavar y los únicos y maltrechos zapatos que tiene. A veces cuando anochece Miguel tiene miedo de cruzarse con el dueño de la pensión por todo lo que le debe y pasa la noche vagando por las calles de la ciudad, a veces hasta acurrucado en portales. Las noches frías que pasa al raso le hacen caer enfermo y le crean una afección pulmonar que le acompañará de por vida.

Miguel Hernández en la revista Estampa, Madrid 22 de febrero de 1932.

Hernández en la revista Estampa

Obligado por la penuria y el desánimo, el 15 de mayo de 1932 Miguel regresa a su pueblo tras una lamentable estancia de casi seis meses en Madrid. Su viaje había caído en la frustración, los poetas de la Generación del 27 con los que quería codearse no le había hecho caso. A pesar de todo, se da cuenta de que necesita trabajar mucho más la palabra y tornar de mucha más calidad su poesía, y desde el primer momento empieza a estudiar diccionarios de rima y a estudiar octavillas y décimas de otros poemas.

Sus pinceladas como poeta siguen dándose, aunque ahora en Orihuela, y sigue conociendo a compañeros de la literatura. En un homenaje a Gabriel Miró en el que participa conoce a la poetisa Carmen Conde y a una joven poeta procedente de Murcia que le llama mucho la atención, Carmen Cegarra. Miguel entabla una buena relación con Cegarra, y al final del acto le entrega un manuscrito, al que llama Poliedros, en el que recopila una serie de poemas fruto de las influencias que ha adquirido de la Generación del 27.

Este manuscrito será la primera edición de su primer libro que se terminará llamando Perito en LunasEl libro está repleto de octavillas con complicadas metáforas, demuestra así que había adquirido niveles excepcionales de creación y que desde la poesía más humilde y las cosas más insignificante podía hacer algo bello. Siguiendo con el proceso de su libro Miguel viaja a Murcia y allí el joven poeta se llena de orgullo cuando coincide con Federico García Lorca, uno de sus admirados literatos que está de gira con su compañía teatral La Barraca. Miguel le presta a leer alguno de sus versos del libro y el poeta granadino le felicita efusivamente.

Miguel tiene puestas grande esperanzas en este Perito en Lunas que finalmente se edita en Enero de 1933, pero por desgracia el libro no es bien entendido y cae en el silencio. El poeta se queja dentro del círculo literario porque piensa que su libro no está teniendo la atención que merece, se queja también a Lorca escribiéndole una famosa carta expresando sus decepciones. El poeta granadino le responde alentándose y pidiéndole sobre todo más paciencia. Éste se desanima, y sabe que su Orihuela natal no le está ayudando en su propósito, por eso empieza a barajar seriamente la posibilidad de volver a Madrid.

Una época que marcará su biografía será el verano de 1933 Miguel en el que conoce a Josefina Manresa, una joven sencilla y de pocos estudios que es hija de un Guardia Civil y trabaja en un taller de costura. Miguel pasa todos los días por el taller dónde se encuentra Josefina y pronto la empieza a cortejar con poemas y cartas de amor.

Más tarde, Miguel vuelve a Madrid para probar suerte de nuevo a través de un contacto con el director en Madrid de la revista católica Cruz y Raya, su objetivo era mostrarle sus primeros actos de su obra teatral a la que inicialmente llama La danzarina bíblica. Esta obra se gesta bajo el ambiente clerical de Orihuela, también bajo la influencia de Sijé y de la concepción del propio poeta de crear un nuevo teatro cristiano preocupado por lo social.

El título final de la obra será Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras y es editada en Septiembre de 1934 tras haber aparecido varias veces en la revista de Bergamín. La obra es un auto sacramental declarada antianarquista y anticomunista, Miguel prácticamente se confiesa como predicador del credo católico. Pero independientemente del contenido la obra resulta brillante, aunque le advierten que lleve cuidado con las ideas que postula.

En la redacción de la revista de Cruz y Raya Miguel conocerá a otro icono de la poesía, Pablo Neruda, que se encontraba en Madrid gestionando la publicación de su segundo poemario Residencia en la tierra también con Bergamín. La simpatía de Neruda hace que Miguel se sienta su compañero desde un primer momento.

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RENOVACIÓN ESTÉTICA Y PERSONAL

Miguel viaja ocasionalmente a Madrid, pero a finales de 1934 termina por fijar su residencia allí y unos meses más tarde es Pablo Neruda el que llega a la capital para instalarse en la Casa de las Flores. El ático de la vivienda de Neruda sería varias veces la sala de reunión de diversos artistas a las que asistirá Miguel. En ese círculo de artistas conoce a Maruja Mallo, una divertida y transgresora pintora que ilustraba revistas. Maruja, mujer vanguardista y liberal era todo lo contrario a Josefina y se acercaba a los ideales que el poeta estaba defendiendo, supuso para él todo un despertar sexual.

El poeta consigue trabajo con Jose María de Cosío, escritor de inclinación Falangista con el que coincidía en los trabajos que realizaba para Cruz y Raya. Cosío contrata a Miguel para la elaboración de una Enciclopedia dedicada a los toros y se dedica a recoger algunos datos y a elaborar algunas biografías.

También es invitado a participar en las Misiones Pedagógicas de la República por medio del periodista Enrique Azcoaga. Miguel acepta la invitación y acude a las Misiones viajando por la España profunda primero por tierras de Salamanca y más tarde por Ciudad Real. En Julio de 1935 Miguel está cada vez más integrado en el ambiente intelectual madrileño asistiendo a diversos homenajes a grandes artistas.

En ese momento se enfrenta a una crisis poética y de renovación estética y personal, su vida y sus ideas están cambiando. Miguel relee sus poemas anteriores y no se reconoce, le resultan extraños y reniega de aquellos poemas del pasado que escribió basándose en lo divino y en lo místico. Transforma su léxico, sus poemas se vuelven más libres influenciados por sus grandes amigos Neruda y Aleixandre, al que también conocerá en persona, y lo más importante, transforma también su punto ideológico.

La situación se tensa cuando Miguel le cuenta a Ramón Sijé que no quiere tener nada más que ver con la causa católica y que se ve más identificado con las ideas de compromiso social y de libertad que había descubierto en esta nueva etapa en Madrid con Neruda y su gente. La intención del poeta es tan solo la de contar a su mejor amigo la renovación que está viviendo, situando su amistad por encima de cualquier idea, pero Sijé no acepta este cambio y dolido pretende alejarse de él. Miguel no quiere perder su amistad, pero sus convicciones son firmes.

Hernández vuelve a caer en la cuenta de que el teatro es la mejor arma para llegar al pueblo, y crea una obra teatral ya muy relacionada con el compromiso social, Los hijos de la piedra. Por esta época, en 1935, termina también los poemas de su siguiente libro El rayo que no cesa que empezaron a fraguarse durante y después de su relación con Maruja Mallo.

Pero a pesar de continuar con su vida en Madrid, Miguel se encuentra afligido por la pérdida de su amistad con Ramón Sijé y le propone que se encuentren en la capital en Noviembre, ya que hace tiempo que no le contesta sus cartas.

Ramón suspende el viaje al caer enfermo, pero le escribe una última carta reprochándole de nuevo el rumbo que había tomado. Desgraciadamente el encuentro nunca llegará a producirse, Sijé fallecerá el 24 de diciembre de 1935. Miguel cae en un profundo disgusto, nadie de Orihuela le había advertido de la muerte de su mejor amigo y más allá de eso, Sijé se había ido para siempre en el peor de los momentos cuando su amistad con Miguel se encontraba dañada y aún no había llegado la reconciliación. Es ahora cuando el poeta escribe uno de sus poemas más conocidos, la Elegía a Ramón Sijé como despedida y homenaje al que fue su mejor amigo y su mayor apoyo.

GUERRA CIVIL

El año 1936 es recibido por un Miguel afligido, con un pésimo estado anímico que se acentúa cuando a principios de Enero es sorprendido por la Guardia Civil mientras escribía a orillas del Jarama. Los guardias le detienen y le apalean durante las horas de su detención confundiéndole con un maleante. Crece un espíritu de indignación en el poeta que  le lleva a escribir poemas cargando contra la Guardia Civil pero que nunca serán publicado. Tras este suceso y a través del propio Rafael Alberti, Miguel se afilia al Partido Comunista.

Tras las elecciones de Febrero y la nueva victoria del Frente Popular, un grupo de generales con Franco a la cabeza se rebela en Julio contra el orden constitucional democrático que se había establecido. El golpe de Estado del 18 de Julio provoca de inmediato la Guerra Civil y Miguel vuelve a Orihuela.

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Carné militar de Miguel Hernández, vía ABC

La brutalidad del conflicto empieza manifestarse alrededor de los allegados a Miguel, el padre de Josefina resulta asesinado en su recién asignado destino, Elda, a manos de fuerzas incontroladas de milicianos republicanos. Días más tarde otra muerte conmociona a Miguel, Federico García Lorca es fusilado por unos rebeldes en Granada.

Miguel convierte su postura social en postura política y el 23 de Septiembre de 1936 se alista en Madrid como voluntario del Quinto Regimiento. Al alistarse por medio de sus contactos puede eludir responsabilidades y no ir al frente, pero comprometido por la causa decide aceptar sus destinos. Llega a ser nombrado Comisario de cultura para animar a los combatientes y en noviembre de 1936 la figura simbólica de Miguel Hernández se consolida por medio de la radio cuando acude a la emisora del Quinto Regimiento. La obra del poeta no para y publica sin descanso, sigue escribiendo poemas que son publicados continuamente en los periódicos de guerra. En Febrero de 1937 Miguel es destinado a Jaén al Altavoz del Frente del Sur que es ordenado para organizar la respuesta comunista en contra de los sublevados.

Su poesía en esta etapa reúne el dolor compartido y la protesta en contra de las injusticias del capitalismo y en defensa de las clases explotadas, llega a estar en primera línea de Guerra y participará en la toma del santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. En medio de la guerra recibirá la noticia de que Josefina, con quién ha había contraído matrimonio, espera su primer hijo.

El poeta vive una actividad frenética compaginando el frente con la asistencia a actos públicos, homenajes y congresos en todos los puntos de España, incluso viaja a la Unión Soviética. Ya está publicado por estas fechas Viento del Pueblo.

Sin embargo, las circunstancias personales y las consecuencias de la Guerra hacen en este momento que Miguel caiga enfermo por una anemia aguda que le provoca grandes dolores de cabeza. Después de examinarle los médicos le recetan reposo y el joven se traslada a Cox. Allí vive una de las épocas más felices de su vida, se dedica a descansar y puede al fin convivir con su esposa. Ni la enfermedad hace cesar su actividad literaria y Miguel emprende una nueva obra, Pastor de la muerte. Cuando está más o menos recuperado le vuelven a reclamar en el frente, el comandante Carlos Contreras le destina a Aragón. Estando allí nacerá el primer hijo de Miguel al que llama Manuel Ramón.

DERROTA REPUBLICANA, CÁRCEL Y MUERTE

En el año 1938 la derrota republicana parece inevitable y Miguel adopta une visión desalentadora. Deja atrás su etapa luchadora y escribe El hombre acecha. A esta pena se suman penas más íntimas. Su hijo Manuel Ramón muere en Octubre de 1938 con tan solo diez meses. El destino resulta caprichoso y la vida del poeta parece de estar llena de vaivenes de penas y alegrías, en tres meses nace su segundo hijo, Manuel Miguel.

Cuando pasan unas semanas los ejemplares de El hombre acecha ya están listos para publicarse, pero los falangistas acaban secuestrando todo el material y lo destruyen. Es la primera vez que censuran una de sus obras, aunque por medio de amigos se logra salvar algún manuscrito.

El final definitivo de la guerra y el triunfo de le España Franquista llega el 1 de Abril de 1939. Miguel es consciente de que el nuevo régimen no va a tener piedad con el bando que se le enfrentó en la Guerra, por eso empieza a barajar varias posibilidades de refugio. Primero, y por recomendación de Rafael Alberti, trata de buscar refugio en la Embajada de Chile en Madrid. Después de hablar con los encargados piensa que sigue corriendo riesgos y decide no asilarse allí.

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El poeta entre compañeros, vía CVC

Días más tarde Miguel parte hacia Andalucía en busca de una escapatoria. En Sevilla se reúne con antiguos compañeros poetas con los que coincidió en las Misiones Pedagógicas como Eduardo Llosent que me remite a otro poeta, Joaquín Romero. Estos poetas y a otros a los que se dirigirá se identifican como falangistas y no quieren correr riesgos dando refugio a un rojo, por lo que no ayudan a Miguel.

El joven empieza a caer en la desesperación y sólo le queda una posibilidad, la más arriesgada, huir a Portugal para desde ahí huir hacia Chile para empezar una nueva vida al lado de Josefina y  el niño que esperan. Convencido se pone en marcha y viaja en camión hasta la frontera, allí la cruza sin conocer el terreno pero un poco más adelante es detenido por la policía portuguesa.

El 3 de Mayo Miguel es encarcelado en Rosal de la Frontera. Allí lo retienen interrogándolo durante diez horas consecutivas y recibiendo palizas por parte de los guardias. Le acusan de traición a la patria y colaboración con el enemigo, lo que tradicionalmente se pagaba con el pelotón de fusilamiento o cadena perpetua.

Desde Rosal es trasladado a Huelva y después vuelve a ser trasladado a la prisión de Torrijos en Madrid. Desde la cárcel Miguel pide ayuda a sus amigos más influyentes, suplica a Cosío que le visite en la cárcel pero le resulta imposible. También Neruda intenta prestar su ayuda aunque no resulta muy efectiva. Cuando la cadena de infortunios no podía ser más larga llega desde el Ayuntamiento de Orihuela un manifiesto en el que se tacha a Miguel de “propagandista comunistoide”.

El único refugio que le queda a Miguel es su literatura y desde la cárcel se dedica a escribir algunos poemas. Es el inicio de su Cancionero y Romancero de ausencias. Durante su estancia en la cárcel recibe una carta de Josefina en la que le dice que la pobreza es tan demoledora que sólo tiene para alimentar a su hijo pan y cebolla. Tras estas cartas y con una gran desolación Miguel escribe las popularísimas Nanas de la cebolla.

Después de cuatro meses de cárcel y de un modo inesperado Miguel es puesto en libertad debido a la descoordinación judicial. Al salir, vuelve a interesarse por la posibilidad de asiliarse en la embajada de Chile, pero se lo vuelven a impedir. Tras este acontecimiento solo quiere volver con su familia y pretende llegar hasta Cox. Sus amigos y hasta su esposa le intentar quitar la idea de la cabeza por ser demasiado arriesgada, pero Miguel una vez más está decidido.

Los que aconsejaron huir de Orihuela estaban en lo cierto, ya que un paisano le delata, vuelve a ser detenido y llevado a encarcelar en el seminario de Orihuela. De nuevo a Miguel le sacude la decepción con las gentes de su pueblo. En esta prisión pasa hambre, y no recibe ni siquiera una visita de su padre.

El 3 de Diciembre de 1939 vuelven a trasladar a Miguel a Madrid, y mientras le llevan a la estación tiene la oportunidad de ver a Josefina y coger en brazos a su hijo por un instante. Una vez en la capital, será apresado en la cárcel de Conde de Toreno y condenado a pena de muerte como autor del delito de adhesión a la rebelión militar.

Tras esta sentencia Cosío intercede, gracias a sus contactos con comandantes y demás figuras del poder, y hasta lo hace ante el mismo Franco para defender a Miguel y frenar la injusta condena a muerte que le habían asignado. Tras estas gestiones su destino cambia y ahora le retiran la pena de muerte, pero le asignan otra pena de 30 años de cárcel. El poeta mantiene siempre su aire de esperanza y confía en que la pena se reduzca y pueda salir pronto de la cárcel.

En la prisión de Conde Toreno permanece nueve meses más, y allí coincide de nuevo con Buero Vallejo que le realiza un retrato que pasará a la posteridad. Después es trasladado a Palencia dónde enferma de neumonía, a pesar de esto Miguel sigue trabajando en su Cancionero y romancero de ausencias. De nuevo es trasladado a la prisión de Ocaña, allí dedicará el tiempo a la confección de cuentos infantiles para su hijo como regalo de su tercer cumpleaños.

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Retrato de Miguel realizado por Buero Vallejo, vía CVC

Pero el poeta está cada vez más enfermo y recibe la visita de Cosío y le aconseja que se arrepienta de todos los delitos de los que se le acusa, a esta causa se une también Luis Almarcha que pide de nuevo que se retracte. Pero las súplicas de sus amigos no hacen nada más que indignar a Miguel porque piensa que lo que pretenden es que sea desleal a él mismo.

El 29 de Junio de 1941 Miguel se ve consumido por la enfermedad y es trasladado a Alicante. Allí puede ver a su hijo, escucharle por primera vez y hasta cogerle en brazos, cosa que le llena de alegría y le anima a seguir escribiéndole cuentos a su pequeño. El poeta sigue aprovechando cualquier papel maltrecho para plasmar sus últimos versos y textos.

En Diciembre contrae la enfermedad del Tifus con fiebres muy altas. Josefina se encarga de proporcionarle las medicinas que no llegan a la enfermería de la cárcel. Más tarde se le reproduce una de sus afecciones pulmonares, lo que lleva a que se le agudice una triple enfermedad, tuberculosis, neumosis y Tifus. Con el tiempo se hace imprescindible internarlo en un hospital de tuberculosos en Valencia. El matrimonio de Miguel y Josefina había quedado anulado por haberse casado en una ceremonia civil y para que Josefina pudiera tener algún derecho si Miguel moría, este aceptó hacerlo por la Iglesia. El traslado de Miguel a Valencia llegó, pero llegó tarde cuando ya apenas podía hablar ni moverse.

En sus últimos días se comunica con los ojos, esos grandes y expresivos ojos que según cuentan no pudieron cerrarse ni cuando llegó la hora de su muerte en la madrugada del 28 de Marzo de 1942. Miguel Hernández es enterrado en el nicho 1009 del cementerio municipal de Nuestra Señora de los Remedios en Alicante. Tras la muerte de Miguel su pena fue revisada y en 1944 fue condenado a 20 años y un día de prisión, un trámite inservible ya que el poeta lleva dos años muerto.

CENSURA POSTERIOR

Aunque su muerte no signifique el olvido, durante la época Franquista se pretende continuamente silenciar su historia, su vida y su obra. Sus amigos no cesan en el intento de seguir adelante con las publicaciones, pero se topan con la censura que intenta hacer sombra a Miguel aunque se ha convertido en un mito.

Hasta el año 1968 no se pudieron publicar legalmente algunos de sus poema, pero fue Serrat en 1972  el que acercó su poesía a un grupo más amplio de gente cuando musicó su obra.

En la Transición se produce el primer gran homenaje a Miguel Hernández en el Festivan de los pueblos de España que se celebra en Orihuela. El pueblo se convierte en todo un museo al aire libre recreando la vida y la obra de Miguel por todos los rincones.

En 1990 la Editorial Espasa publica toda la obra de Miguel y se empiezan a crear asociaciones con su nombre para la difusión de esta. Hoy en día el nombre de Miguel Hernández aparece en nuestras plazas, calles, colegios y universidades signo de que su vida y su obra permanecen hasta nuestros días.

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