Atractivos hipster que nacen del abandono: espacios industriales reconvertidos

Por Alaia Rotaeche (@aL_rc)

Si hay una tendencia urbanística que me apasione es la de reciclar antiguos espacios para darles una nueva vida. Restaurantes, cines, mercados… en fábricas y otros edificios resultan de lo más atractivo. Y si hablamos de una ciudad, Berlín es la del reciclaje urbanístico por excelencia. Tiene hasta una rave que se celebra en una antigua fábrica oculta.

El barrio de Wrangelkiez, al este de la ciudad, es vibrante, artístico, joven. Un antiguo e impresionante edificio de correos alberga ahora The Wye, un espacio cultural que contiene oficinas y talleres. Eventos como la Semana de la Moda de Berlín o festivales y muestras de cine tienen ahí su hueco.

Fachada principal de The Wye, vía artiskunst.com

Fachada principal de The Wye, vía artiskunst.com

También en Berlín está Das Edelweiss, un restaurante-bar-placetobe que antes era una estación de tren. Las guías cool lo recomiendan porque está lleno sobre todo de clientela local y no es el típico sitio al que suelen acudir los turistas. El templo del viajero hipster.

El café Das Edelweiss, una antigua estación de tren, vía edelweiss36.com

El café Das Edelweiss, una antigua estación de tren, vía edelweiss36.com

Como Berlín, Lisboa respira ese aire decadente y postindustrial tan atractivo, y tan aprovechable para su ocio. Un poco a las afueras de la capital portuguesa, en el barrio de Alcântara, ya llegando a Belém, encontramos LX Factory, un conjunto de fábricas convertidas en nuevos espacios, que van desde un estudio de tatuajes, cafeterías, hamburgueserías, galerías de arte, tiendas de ropa y artesanía y, el más conocido, la librería Ler Devagar. En junio celebran su Open Day, en el que se pueden conseguir descuentos en todo, hasta en los tatuajes.

Librería Ler Devagar, vía pocketcultures.com

Librería Ler Devagar, vía pocketcultures.com

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LX Factory, vía mesmosaco.com

Pero claro, si tratamos de reconversión industrial, hay que cruzar el charco para ir a dos ciudades que saben de lo que hablamos: Detroit y Nueva Orleans. La primera todavía sufre las consecuencias de ser una ciudad casi únicamente industrial, pero sus habitantes están comenzando a sacarle su provecho a eso. Ya comienzan a reconvertir edificios en espacios artísticos y de ocio, pese a tener zonas todavía prácticamente en ruinas.

Jerry Paffendorf es uno de los jóvenes emprendedores establecidos en Detroit. Vía fastcompany.com

Jerry Paffendorf, con su start up Loveland Technologies, es uno de los jóvenes emprendedores establecidos en Detroit. Vía fastcompany.com

Warehouse y su Centro de Arte Contemporáneo, vía crescentcityliving.com

Warehouse y su Centro de Arte Contemporáneo, vía crescentcityliving.com

 

Por su parte, Warehouse, la zona industrial del muelle de Nueva Orleans, se ha llenado de galerías de arte, y por supuesto restaurantes y cafeterías, con el repunte de la zona que ello lleva consigo.

 

 

También una comunidad artística es lo que han formado en el barrio londinense de Hackney Wick (Hacknew WickED es su propio festival). Este barrio albergaba desde hace años una de las comunidades artísticas y creativas mayores de la ciudad (que ya es decir si hablamos de Londres). Se trata de un colectivo con propuestas comunitarias, donde tienen cabida exposiciones, muestras de cine, conciertos y performances. Así se proponen impulsar la cultura y el consumo local.

Algo parecido hacen en Brooklyn: Industry BK es su nombre. Renovando los edificios abandonados de las fábricas antiguas de Brooklyn, barrio tradicionalmente obrero e industrial (y ahora la meca hipster), han creado un complejo de oficinas, workshops, pequeñas tiendas… un laboratorio de ideas ebullente de creatividad, con su consiguiente oferta de ocio alternativo.

Imagen de la zona de Industry City, en Brooklyn. Foto: Amy Zimmer, vía ninjabubbleteaic.om

Imagen de la zona de Industry City, en Brooklyn. Foto: Amy Zimmer, vía ninjabubbleteaic.com

Si algo bueno tiene el viajero hipster es que prefiere la cultura local a los sitios para turistas y esta tendencia en alza de la transformación de espacios abandonados le viene como anillo al dedo. Bienvenidos sean todos los espacios de arte, los cafés, las tiendas… hechos a partir de reciclaje urbanístico.

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