A golpe de coleta morada

Por Nicolás Ribas (@nicolasribas_)

El pasado lunes 7 de diciembre Atresmedia celebró el primer gran debate a cuatro, moderado por Ana Pastor y Vicente Vallés, entre tres candidatos a la presidencia del Gobierno y la actual vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, representantes de los partidos con mayores posibilidades de ganar las elecciones generales del próximo 20 de diciembre, según la gran mayoría de los sondeos publicados hasta el momento.

El debate se dividió fundamentalmente en dos grandes bloques. Por un lado, economía y Estado del Bienestar (recaudación de impuestos, déficit y fiscalidad, reforma laboral, educación, sanidad, pensiones…) y, por otro lado, reformas institucionales (corrupción y transparencia, regeneración democrática, el papel del Senado, Cataluña y el modelo de Estado, el papel de la justicia, el sistema electoral…), además de otros temas como la violencia de género o machista, los hipotéticos pactos post­electorales y la posible participación militar de España en la Guerra Civil Siria.

A pesar de que Ana Pastor mencionó que el tema medioambiental entraba dentro del debate, la falta de tiempo condujo a descartarlo definitivamente. De cultura, ni hablemos. Un día antes del mencionado debate, el Partido Popular lanzó un spot electoral titulado “Piensa sin prejuicios”, en el que postula que es el partido más votado porque le vota gente muy diferente. Al final del spot, aparece un joven con estética “hipster” afirmando que Rajoy “no tiene nada contra las ballenas” y alabando la política que ha hecho el partido durante los últimos cuatro años. Con todo el respeto del mundo, me gustaría saber quiénes asesoran la comunicación política del partido, porque cuando no muestran su más absoluta torpeza e incompetencia, hacen gala, como en el mencionado spot, de una inmoralidad y un cinismo que insulta el sentido común de toda persona con un mínimo sentido crítico y reflexivo. Los canarios han sido los primeros en mostrar su enfado tras la difusión de dicho vídeo. “A este Gobierno no le tembló el pulso para aprobar prospecciones petrolíferas de Repsol en uno de los mayores santuarios de ballenas del mundo”, afirmó Julio Barea, portavoz de Greenpeace. Además, el pasado 7 de octubre la Comisión de Medio Ambiente del Senado rechazó la creación de un santuario de ballenas en aguas canarias con 15 votos en contra del PP. Y eso que las aguas cercanas a las dos islas orientales configuran un hábitat único, que alberga la tercera parte de las especies de cetáceos del planeta. Pero eso no le importa ni al Partido Popular ni al Ministro de Industria, Energía y Turismo, el señor José Manuel Soria, quien para más inri, es canario.

Pero que a los viejos partidos políticos que han gobernado España durante los últimos 40 años no les interesa lo más mínimo el medio ambiente no es nada nuevo. Países europeos con mucho menos sol que el nuestro tienen parques fotovoltaicos mucho mayores. En el caso alemán (2.000 MW) choca que tenga instalada un 600% más de capacidad fotovoltaica, cuando España tiene un 65% más de irradiación solar que el país germano. Casos similares podemos encontrar en países como Francia y Reino Unido. Desde luego que el Gobierno no facilita las cosas aprobando un decreto que impone un impuesto al sol y que hace inviable el autoconsumo (Real Decreto 900/2015, de 9 de octubre, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y de producción con autoconsumo, publicado en el BOE, núm. 243, de 10 de octubre de 2015, páginas 94874 a 94917).

En el debate del pasado lunes tampoco se habló de cultura y es que la cultura también ha sido una de las grandes damnificadas por el Gobierno de Mariano Rajoy, desde que el pasado 11 de julio de 2012 subiera el iva cultural del 8 al 21%. El Ministro de Educación, Cultura y Deporte en aquel momento era el señor José Ignacio Wert, quien tiene el dudoso honor de ser considerado como uno de los peores ministros de la historia de la democracia española. Vivimos en una sociedad donde la cultura está a precio de oro. Comprar entradas para un concierto o festival de música, ir al teatro o pasar una noche en el cine, es un lujo que a día de hoy no todo el mundo se puede permitir.

Mientras tanto, se criminaliza y llama “piratas” a quienes se descargan música o ven películas gratis por internet. Manda carallo, que dirían los galegos. No es de extrañar, como tampoco es de extrañar que la asignatura de Filosofía haya perdido su condición de asignatura obligatoria en 2o de Bachillerato este presente curso. Los próximos alumnos que accedan a la universidad podrán hacerlo sin haber leído en su vida a autores como Tomás de Aquino,  Aristóteles, Platón, Descartes, Nietzsche o Kant.

Un pueblo al que le dificultas o restringes el libre acceso a la cultura, es un pueblo menos culto y más ignorante. Un pueblo al que le quitas la filosofía es un pueblo menos crítico y reflexivo y, por lo tanto, un pueblo más fácil de manipular y engañar. Y llevan 40 años haciéndolo.

Pero no todo son noticias negativas para el pueblo español. Tanto Ciudadanos como Podemos han revolucionado la política española, dando lugar a lo que algunos ya denominan “la nueva política española”. Albert Rivera, candidato a la presidencia del Gobierno por Ciudadanos, estuvo cómodo desde la “centralidad” como dice él y cargando contra la “vieja izquierda” y “vieja derecha” que representan PSOE y PP, respectivamente. Rivera, que no paró de gesticular en todo el debate, se atrevió incluso a citar al filósofo Albert Camus para ganarse al pueblo catalán (“Amo demasiado a mi país para ser nacionalista”).

Por otro lado, Soraya Saénz de Santamaría, representante del Partido Popular en ausencia de Mariano Rajoy, tuvo que defenderse de las duras acusaciones y críticas que lanzaron los candidatos de las otras tres formaciones políticas. Su inexperiencia en este tipo de debates fue manifiesta y empezó muy nerviosa, aunque poco a poco fue cogiendo confianza, siendo capaz de contrarrestar los argumentos que presentaba Pedro Sánchez, candidato del PSOE. Sánchez es una persona elocuente y con buena capacidad oratoria, características que también han demostrado Albert Rivera y Pablo Iglesias, pero su problema radica en que sus propuestas no resultan nada convincentes dadas las últimas políticas del PSOE, así como la nefasta gestión que han protagonizado los socialistas cuando han estado en el gobierno. Pablo Iglesias, que parecía que se había ahogado después de haber nadado entre los ríos de la ambigüedad política, puso los puntos sobre las íes a golpe de coleta morada y estuvo especialmente persuasivo durante el minuto de oro, ya al final del debate.

Alberto Garzón, candidato de Unidad Popular ­IU y Andrés Herzog, candidato de UPyD, fueron los dos grandes ausentes del debate. A pesar de que tienen representación en el Congreso de los Diputados, ambas formaciones no fueron invitadas al debate, hecho criticado por algunos sectores de la sociedad. Si bien es cierto que se espera que el partido que encabeza Garzón consiga representación en el Parlamento, el caso de UPyD es mucho más complicado, y el partido corre peligro de desaparecer en favor de la Naranja Mecánica, formación emergente que lidera el carismático Albert Rivera.

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