Personas que cambian el mundo: Bunker Roy

Por Citlali Rubio (@CitlaP)

El mundo está formado por personas. Las personas lo mueven. Una persona puede cambiar el mundo.

Me gustan las historias que tienen todo en contra y terminan triunfando, me ponen los pelos de punta aquellas personas que se empeñan en un objetivo y lo consiguen, sobre todo aquellas empeñadas en ayudar a los demás ya sean personas, animales o el medio ambiente. Me gustan también las personas que no se conforman con lo establecido y rompen los moldes de cómo tienen que actuar, en qué tienen que trabajar por pertenecer a un grupo, ya sea género, clase social o país de procedencia. Todos esos que un día se despiertan y deciden cambiar el rumbo, el suyo o de miles de personas, ayudando a que este mundo sea un poquito mejor y haciéndonos ver que un granito de arena puede ser un tesoro para otros.

Por eso en esta serie quiero hablar y dar a conocer a personas que valen la pena ser conocidas, que están haciendo historia mejorando la vida de muchas otras.

El protagonista de hoy será Bunker Roy y su forma de cambiar el mundo se llama Barefoot College, Universidad Pies Descalzos. Una universidad destinada a las personas más pobres, dónde se les enseñan conocimientos útiles para sus aldeas, un lugar donde muchos de sus universitarios no saben leer ni escribir, donde la media de edad es la tercera edad, donde ningún profesor tiene un título académico y donde ayudan a mejorar la vida real de las personas.

Un día algo hizo click en la mente de Bunker y todo cambió: su forma de pensar, al igual que la idea de lo que sería su futuro. Pasó de creer que sería un gran profesional y quizás un diplomático a querer trabajar cavando pozos de agua en las aldeas rurales de la India. Un día el chico de buena familia y clase acomodada decide dedicar su vida a los más desfavorecidos en un país -India- donde la diferencia de clases es abismal y representa un gran problema.

Con casi nada consiguió que los propios alumnos construyeran un campus. Arquitectos que no saben leer ni escribir. Allí, toda la instalación eléctrica es solar y la realizó un hombre que apenas terminó la primaria. Construyeron un lugar que, además de ser autosuficiente energéticamente, también lo es de agua,  ya que sus tejados recolectan el agua de la lluvia y la almacenan en un gran depósito, lo que les permite tener agua para abastecerse hasta de en 4 años de sequía. No dependen de nadie. Todo gracias a la dedicación de Bunker, el trabajo de los alumnos y la ayuda de los ancianos de la aldea, personas sabias por su edad, a las que siempre recurre en caso de problemas.

Cuando llegó a la aldea de Tilonia, en la zona de Rajastán, en el desierto de Tharen, los ancianos le autorizaron que pusiera en marcha su proyecto de Universidad con una condición: que nadie con títulos universitarios daría clases ahí. Esto puede parecer un sin sentido, pero no lo es. Cuando una persona es pobre, analfabeta y vive en un país dividido por una fuerte estructura de clases en donde se repudia al pobre (también conocidos como descalzos, porque son la casta más baja a la que no se les permite llevar zapatos) no quieren que alguien con prestigio les diga qué tienen que hacer y cómo hacerlo. Por eso, la mayoría de los maestros son alumnos egresados de estos centros.

Mujeres y niños, el centro de sus enseñanzas

A día de hoy el Barefoot College es un proyecto que ha demostrado su valía, que se ha dado a conocer y sobre todo que ha cambiado la vida de muchas personas, gracias principalmente a uno de sus proyectos; la preparación de abuelas como ingenieras de energía solar. Este proyecto consiste en formar a mujeres de diferentes aldeas rurales -en un principio de la India, ahora, del mundo entero- para que tras un periodo de formación de seis meses sean capaces de llevar a cabo una instalación fotovoltaica en sus pueblos y también transmitan sus conocimientos a otras mujeres y se produzca un efecto domino.

¿Por qué mujeres y no hombres? El propio Roy responde a esta pregunta así: “Una cosa que aprendimos en la India es que a los hombres no se les puede enseñar, son inquietos, ambiciosos, se mueven compulsivamente y siempre quieren un certificado. En todo el mundo existe esta tendencia de hombres que quieren certificados porque quieren dejar la aldea e ir a la cuidad a buscar empleo. Se nos ocurrió una gran solución, enseñar a las abuelas. Ellas no abandonan la aldea ni a su gente y se preocupan siempre por los demás”.

El triunfo de este proyecto se debe a estas mujeres, a las abuelas sabias que viajan desde cualquier parte del mundo ya sea Sierra Leona o Guatemala, para convertirse en ingenieras solares, mujeres que en su mayoría no han salido de su región, mucho menos del país. Mujeres que no saben leer ni escribir, que quizás nunca han tocado un destornillador y un cable eléctrico y después de seis meses vuelven a su país y convierten, por ejemplo, a su aldea en la primera aldea con energía solar de todo Afganistán.

Otro gran proyecto son los colegios nocturnos para niños y niñas. Debido a que por el día se ven obligados a trabajar (el 60% de los niños no va a clase), la mejor solución fue desarrollar una escuela nocturna, por el día los niños trabajan y por la noche asisten a clase. Se les enseñan conocimientos prácticos: desde el funcionamiento de la democracia hasta cómo se debe medir la tierra, el cuidado de los animales (muchos de ellos crían el ganado), qué hacer en caso de ser arrestado y otros conocimientos más clásicos. Pero siempre dotándolos de herramientas útiles para su vida diaria, consiguiendo niños más formados y menos indefensos ante el mundo.

Bunker Roy no sólo les ha enseñado una profesión, los ha dignificado. Quizás no ha cambiado su vida pero sí la ha mejorado, algo mucho más importante.

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