Esclavos de Whatsapp

Por Marina Corredor (@BeastInstincts)

Whatsapp es la aplicación de mensajería más popular a nivel mundial y es una de las más descargadas en cualquier plataforma móvil disponible, superando con creces a Telegram o Line. Gracias a ella nos podemos comunicar con cualquier persona del globo que disponga de la aplicación (mientras tengamos su número de teléfono), bien por nuestro plan de datos móviles o a través de una red wifi.

Sin embargo, Whatsapp esconde a plena vista algunos detalles que permiten a los demás controlar nuestra vida diaria.

En primer lugar, nunca podemos cerrar sesión. Es un anuncio que viene nada más instalar la aplicación en nuestro teléfono, y en sus propias palabras, nos permite estar disponibles a cualquier hora. Esto acarrea varios problemas, y uno de ellos es que, aunque se desinstale la aplicación, si se reinstala (después del tiempo que sea), se recibirán los mensajes que se han mandado en el tiempo en el que no hemos tenido la app instalada. Aparte, esa conectividad permanente que proporciona Whatsapp puede derivar en adicciones.

Tenemos también la hora de la última conexión, que permite ver la hora a la que determinada persona ha abierto la aplicación. Esto también es peligroso, ya que permite controlar las rutinas personales, viendo a qué hora contestan más o menos mensajes, o a la hora a la que se suelen conectar normalmente. Igualmente, la app nos indica si la persona está conectado (saldrá un “En línea”) o si nos está escribiendo. Es una manera más de que algunas personas puedan tener controladas a otras, y puede derivar en casos de acoso. Afortunadamente, la opción de la última conexión se puede desactivar desde el menú de opciones, en los ajustes.

Una de las últimas opciones que incluyó Whatsapp fue el polémico doble tick azul. Ese doble tick nos permite saber a qué hora se ha leído el mensaje por parte de la persona a la que se le ha mandado –también se puede desactivar. Antes de introducir esto, la aplicación disponía de tres estados para marcar sus mensajes:

· El reloj significa que el mensaje no se ha mandado todavía.

· Un único tick indica que el mensaje ha enviado.

· El doble tick gris significaba que el mensaje había llegado a su destinatario.

El incluir el doble tick azul para saber la hora permite conocer de manera mucho más precisa las rutinas de las personas y de saber cuándo acceden a determinadas conversaciones o cuándo leen los mensajes de las mismas. Supone una manera más de controlar a las personas y a lo que hacen en sus chats individuales. En los grupos las cosas cambian ligeramente, ya que no se puede mirar la última conexión de cada individuo que lo conforma (lo tengan activado o desactivado) y el doble tick azul sale siempre para indicar que todas las personas del grupo han leído el mensaje, aunque haya gente que no tenga esa opción activada. Además, en las notas de voz, cuando la recibimos el pequeño micrófono que la acompaña sale en verde, y cuando la escuchamos se pondrá azul, y saldrá el doble tick, lo cual indica que esta última opción no se desactiva al 100%.

Recientemente se han escuchado rumores que advertían que la compañía notificaría cuando se hiciese una captura de pantalla en una conversación; no hay persona que no haya hecho capturas sobre conversaciones por el motivo que fuesen, con propósitos curiosos o agradables (como inmortalizar algún momento gracioso en un grupo) o con intenciones dañinas (como acosar o ridiculizar a alguien). Se han suscitado numerosos debates sobre esta iniciativa, y significaría inmiscuirse todavía más en las vidas de las personas que usan esta app.

Cierto es que cuando realizamos esa captura, también nosotros mismos estamos quitando el ligero matiz de privado que puede tener el chat con determinada persona, pero el poder notificar cuando se hace una captura, y además señalar quién la hace, es también romper ese matiz de privacidad, y además, de señalar con el dedo acusatorio a la persona que la ha realizado.

Desgraciadamente, el mal uso de estas herramientas provoca situaciones incómodas, desagradables y peligrosas como acoso, violencia, bullying o mobbing. Se han registrado muchos casos de violencia de género contra chicas por estas opciones, llegando incluso a tenerlas desactivadas. Y casos graves de acoso al no poder desconectar ni un minuto de la aplicación. También se han registrado casos de acoso escolar mediante estas herramientas, y desgraciadamente, algunos han acabado en suicidios; otros, con algo más de fortuna pero con gravísimas secuelas psicológicas, han podido trasladarse de centro. A continuación aporto algunos casos de este año donde el bullying ha tenido como elemento conductor las nuevas tecnologías:

·  Acoso a través de Snapchat.

·Grabación de una compañera semidesnuda y publicación en una red social de las imágenes.

· Acoso en las aulas, redes sociales y Whatsapp; la víctima terminó suicidándose.

Todos los casos anteriores se pueden evitar promoviendo un uso adecuado tanto de redes sociales como de Whatsapp. La educación también es la base del respeto en las redes sociales; la mentalidad “como soy anónimo no me va a pasar nada” no es en absoluto cierta. Hay unidades de la Policía dedicadas a ciberdelitos de cualquier índole, que permiten detener y juzgar a los agresores de actividades delictivas en la red.

El anonimato online es una utopía, todos dejamos un rastro en internet. Nada de lo que se dice en las redes es 100% anónimo: nuestra IP habla por nosotros en muchas ocasiones, nuestro historial… Hay cientos de cosas que contamos en nuestras redes que permiten saber mucho de nosotros, más de lo que alcanzamos a entender. Y tampoco podemos fiarnos de cualquier persona en internet, ni siquiera en Whatsapp.

Además, hasta hace un año, Whatsapp no disponía de encriptación de mensajes, con lo que al mandarlos, los mensajes quedaban expuestos a hackers o a toda clase de ciberdelincuente. Sin embargo, y después de un informe en el que se expuso que no cumplía ninguno de los requisitos de seguridad, la compañía decidió incluir un cifrado end-to-end, es decir, que sólo el emisor y receptor en dicha conversación pueden “romper” este cifrado.

Entender estos peligros, entender que existen muchas maneras de que puedan acceder a datos de nuestra vida –ya no sólo datos biográficos, si no datos de localización e incluso bancarios–, nos ayuda a reflexionar y a saber lo que compartimos y lo que comentamos por las redes sociales.

Algunos consejos básicos para un buen uso de Whatsapp son los siguientes:

· Nunca poner estados que delaten datos excesivos de nuestra vida privada.

· Nunca colocar fotos de perfil que también delaten datos excesivos de nuestra vida privada.

· Sólo abrir chats individuales de personas de las que sepamos el número.

· Si sospechamos de un mensaje o de un número de teléfono, inmediatamente borremos la conversación y bloqueemos el número, incluso podemos marcarlo como spam.

· Si alguien nos acosa o nos incomoda, bloqueemos su número.

Y la más importante: usar el sentido común.

Las redes son una herramienta más de la globalización, y en nuestras manos está poder darles un uso bueno y responsable para hacer de ellas un instrumento de nuestra vida diaria, una manera más de informarnos y obtener información, y poder comunicarnos con quien queramos. Pero todo parte de una educación en las responsabilidades, peligros, derechos y deberes que conlleva tener abierta una cuenta en cualquier red social o disponer de un Smartphone con acceso a Whatsapp.

Para saber más:

11-aplicaciones-alternativas – 11 aplicaciones alternativas a Whatsapp.

Página oficial de Whatsapp.

Campaña “NO TE CORTES” de la Comunidad de Madrid contra la violencia de género en la juventud.

Noticia sobre el aumento del acoso escolar por el mal uso de apps como Whatsapp.

– Las estafas más comunes en Whatsapp.

Noticia sobre el cifado de Whatsapp.

Informe de Electronic Frountier Foundation sobre la seguridad en las aplicaciones de mensajería.

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