Curiosidades sobre el pacto contra el terror

Por Tatiana Arenas @tatianaarenas_

“El terrorismo es el peor enemigo de la democracia y de las libertades. Los españoles lo saben bien, porque hemos hecho frente al terrorismo durante demasiado tiempo”. Así comienza el documento en el que se expone el “Acuerdo para afianzar la unidad en defensa de las libertades y en la lucha contra el terrorismo”, más conocido como pacto antiyihadista.

Este acuerdo, el cuarto en materia antiterrorista de la democracia española, fue firmado por los partidos mayoritarios, PP y PSOE, el 2 de febrero de este 2015 tras los atentados terroristas que tuvieron como objetivo la dese del semanario satírico Charlie Hebdo en París. Meses después, este acuerdo vuelve a ser noticia.

La cadena de atentados llevada a cabo el pasado viernes 13 de noviembre en distintos puntos de París que causó la muerte de más de 120 personas ha vuelto a hacer saltar las alarmas y a poner de actualidad este acuerdo que, por ahora, solo tiene el apoyo de sus dos instituciones firmantes. Desde el Gobierno, tras los nuevos ataques en Francia, se invitó al resto de fuerzas políticas a unirse al pacto transmitiendo así su deseo de ampliarlo.

El documento, en el que estamparon su firma el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y por el secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, establece como objetivo expresar su “firme voluntad de mantener la máxima unidad de los demócratas contra el terrorismo y de asumir y cumplir los compromisos” que el propio texto detalla.

Sin embargo, el acuerdo no se encontró libre de controversia y tanto el PP como el PSOE tuvieron que ceder en algunos aspectos para que fuera posible la aprobación del mismo. El 19 de enero del 2015 el Congreso de los Diputados dio luz verde al pacto antiyihadista, se tramitó en la Cámara Baja por vía de urgencia y se aprobó en lectura única la proposición de ley de reforma del Código Penal en materia de terrorismo que se derivaba del pacto. Ese día el PP y el PSOE no lograron sumar nuevos apoyos y tan solo contaron con el respaldo de UPN, CC y Foro Asturias, partidos minoritarios.

El acuerdo consta de ocho puntos a desarrollar en los que, los puntos más esenciales tienen que ver con la referencia indirecta a la pena de prisión permanente revisable, y las modificaciones pertinentes en el Código Penal para combatir las nuevas formas de terrorismo como la penalización de la captación y el adoctrinamiento o la regulación de los potenciales activistas que viajen al extranjero para recibir ese adiestramiento, los llamados “lobos solitarios”.

UNA REFERENCIA INDIRECTA A LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

En el apartado relativo de la clasificación de penas por delitos terroristas el texto, concretamente en el número 2, se apunta que un delito así se castigará “con la prisión por el tiempo máximo previsto en el Código Penal si se causara la muerte de una persona”.

En el nuevo Código Penal, que ya fue reformado por el PP, esa pena sería la de prisión permanente revisable, asimilable a la cadena perpetua. Esta pena cuenta con el recelo del PSOE pero, en cierto modo, la asume en este acuerdo a pesar de su voluntad de cambiarla en el futuro.

Sin embargo, en esta parte del texto se muestra una de las vueltas que los socialistas le dieron a las negociaciones con el PP para llegar al acuerdo: No mencionar explícitamente “prisión permanente revisable”, que se asemeja con la cadena perpetua. No es casualidad que no se mencione el término.

Tras la declaración de unidad que introduce los puntos en el pacto, consta un párrafo destacable en esta cuestión: “En todo caso, el presente acuerdo no se verá afectado por los posibles cambios en el sistema de penas que puedan producirse en el futuro en función de las posiciones mantenidas por las partes en el curso de la tramitación de la reforma del Código Penal”.

Esto es que, por un lado los socialistas asumen el actual Código Penal, aceptando la prisión permanente revisable a pesar de su desacuerdo, pero por otro el PP se compromete a mantener el pacto si la otra mayoría parlamentaria consigue suprimir en el Código esa referencia a dicha pena.

EL CASTIGO DEL USO DE UNA WEB YIHADISTA

El acuerdo partía de una serie de enmiendas que presentó el PP en su momento a al capítulo del Código Penal dedicado al terrorismo. El PSOE objetó la mayor parte de esas propuestas y consiguió suavizar en el texto final del acuerdo la mayoría de sus puntos.

Uno de los que provocó discusiones fue el que se refiere a la consulta de páginas web vinculadas con el yihadismo. Según un análisis del pacto publicado en El País, la propuesta del Gobierno pasaba por un castigo para “quien consulte habitualmente uno o varios servicios de comunicación accesibles al público en línea cuyos contenidos estén dirigidos o, por resulten idóneos para incitar la incorporación a una organización o grupo terrorista”.

Finalmente, en el apartado primero se expone finalmente que se castigará “las conductas propias de las nuevas formas de terrorismo, especialmente en aspectos como la captación y el adiestramiento de terroristas, incluido el adiestramiento pasivo, el uso de las redes de comunicación y tecnologías de la información a estos efectos, la financiación de organizaciones terroristas y las distintas formas de colaboración activa con ellas”. El PSOE introdujo el elemento de la finalidad, esto es evitar el castigo para quién consulte esas páginas con otros intereses que no tengan por objeto el adiestramiento.

“LOBOS SOLITARIOS”

En su parte introductoria el texto contra el terrorismo da cabida al fenómeno de los denominados “lobos solitarios”. El término hace referencia a terroristas que, no estando vinculados a ninguna organización terrorista, actúan de manera individual según si propio ‘modus operandi’.

Según informaciones publicadas por la Agencia EFE, el PP y el PSOE modificaron la redacción inicial del pacto antiyihadista para incluir a estos terroristas individuales en “los delitos de financiación de terrorismo cuando la suma económica no está vinculada a la comisión de un acto terrorista concreto”.

CIUDADANOS SE UNIRÍA, PODEMOS NO

Tras los últimos atentados en París, el presidente del Gobierno instó a los partidos políticos emergentes a suscribirse al pacto antiyihadista. Las respuestas recibidas fueron diferentes, Ciudadanos ahora pide unirse, pero Podemos se desmarca.

El presidente del Ciudadanos, Albert Rivera no tardó en trasladar al presidente del Gobierno su voluntad del formar parte del acuerdo antiyihadista. “He transmitido a Rajoy nuestra voluntad de sumar a @CiudadanosCs al pacto contra terrorismo y yihadismo. Están abiertos a que nos sumemos”, comunicó el líder de Ciudadanos a través de su cuenta en la red social Twitter.

Una respuesta muy diferente obtuvo el Gobierno por parte del secretario General del Podemos. Pablo Iglesias que decidió desmarcarse del acuerdo asegurando que su partido no se siente identificado con los valores del texto.

En declaraciones recogidas por la Agencia Europa Press, Pablo Iglesias expuso: “Nosotros no nos sentimos identificados en los valores de ese pacto. Pensamos que combatir el yihadismo implica defender más que nunca los valores europeos”.

En esta tesitura se encuentra el acuerdo antiterrorista, persiguiendo la unidad y el consenso entre fuerzas políticas para luchar contra el tema, por desgracia, predominante en la actualidad, la barbarie terrorista que viene de la mano del yihadismo.

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