Bienvenidos a La Línea de Fuego

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No es fácil hacer Periodismo. Para qué nos vamos a engañar. Mucho menos en los tiempos que corren. Por no hablar de lo difícil que es para un grupo de recién licenciados que quieren comerse el mundo mientras el mundo les da bocados.

Es indiscutible que para emprender se necesitan ganas, motivación, cierta dosis de talento y, por mucho que queramos sobreponernos, dinero. Nuestra idea principal fue hacer un programa de radio, ese medio donde nos hemos sentido tan libres como seguros, donde dar voz a aquello que no cabía en otros medios, donde poder despacharnos a gusto con las injusticias y las carencias de esta sociedad que nos ha tocado vivir. Un espacio donde pusiéramos nuestro granito de arena en la lucha  por hacer de la vida un sitio más justo donde morir.

Empezamos fuerte. Quizás demasiado. Y nos quedamos estancados en nuestra propia trinchera, atrapados en un lado de la línea de fuego sin saber cómo salir de ella. Pero, igual que un día decidimos dar el paso e invadir las ondas, ahora hemos analizado nuestros fallos, nuestras carencias, lo que hicimos mal. Hemos dado un paso adelante y cuatro hacia atrás, pero no por el miedo, sino para coger impulso.

Con ello, tomamos una decisión: transformarnos (que no adaptarnos). Somos la generación millennial, la que nació pegada a la revolución tecnológica. Nadie nos va a decir de qué va esto porque lo sabemos mejor que ese nadie. Somos la generación que nació con mucha prisa por vivir y muy poca por reflexionar. Y quizás ese sea el problema.

Por una vez, nos hemos planteado por dónde seguir el camino. El cañón que nos ha dado las pistas de hacia dónde nos dirigimos ha sido el de abogar por el Periodismo que viene, el de la era digital, donde los formatos se funden -ni prensa escrita, ni radio ni televisión, sino todo a la vez-, pero sin embargo, pausado, que recuerda al periodismo que fue.

Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el caso Watergate, dijo que “los periódicos ya no están dispuestos a tener a dos personas trabajando en el mismo tema durante dos años. Quieren resultados inmediatos, ya no les preocupa la calidad y el problema es que el buen periodismo requiere esfuerzo, constancia, tiempo y no debería hacerse con el objetivo de un triunfo rápido sino de llegar hasta el fondo de los hechos”. Esa es nuestra premisa. Abordar el Periodismo del futuro con el del pasado sin olvidarnos, por supuesto, del fin último de esta profesión, su motivo de existir: la gente.

Por ello, reforzados y renovados, con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, de quien escribe propósitos de año nuevo en un folio por las dos caras -y no se quedan sólo en propósitos-, volvemos a ponernos el uniforme y a saltar a la línea de combate. Es probable que volvamos a caer. Es probable que esto no salga como esperábamos. Sabemos, además, que no vamos a llover a gusto de todo el mundo. Pero estamos dispuestos a no dejar de llover.

Sean bienvenidos, una vez más, a La Línea de Fuego.

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